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El nuevo ‘gin tonic’ no existe

Siempre surge una bebida llamada a sustituir al combinado más popular. Algunas son alternativas sensatas y otras aventuradas, pero todas acaban estrellándose

Leonardo DiCaprio en 'El Gran Gatsby' (2013). La película es una adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald, fan confeso de la ginebra.
Leonardo DiCaprio en 'El Gran Gatsby' (2013). La película es una adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald, fan confeso de la ginebra.

Hay modas que no pasan. Menuda contradicción. Las modas, como los seres vivos, nacen, se reproducen y mueren. Son fenómenos en boga que de repente se extinguen. Nadie se acuerda de ellas, hasta que pasados unos años son recordadas con tanta nostalgia como sonrojo. Y la del gin tonic se eterniza.

El consumidor, ávido de probar algo nuevo con lo que diferenciarse, está confundido. En los últimos años ha coqueteado con alternativas –unas serias, otras peregrinas–, pero ha salido trasquilado. La primera y más razonable fue el vodka tonic. Pronto se anunció como “el nuevo gin tonic”. Era un cambio continuista. La tónica permanecía, la bebida era blanca, el aspecto el mismo. Perfecto para alargar algo que estaba funcionando. Pero…

“El vodka no sabe a nada y la presencia histórica de este destilado en España ha sido mucho menor que la ginebra”, explica Narciso Bermejo, propietario de la coctelería Macera. Como la transición amable hacia el vodka tonic no caló en las barras, se dio un volantazo y se señaló a esas bebidas tradicionales que estaban cogiendo polvo en la alacena. El vino de Jerez, el rosado y el vermú. Otras bebidas que tradicionalmente se consumían solas se postularon para derrocar al gin tonic con una fórmula sencilla. Añadir tónica, mucho hielo y una copa de balón. Surgieron el martini blanco con tónica y el Campari con tónica. Pero… “La gente cuando pide una copa quiere alcohol. Y estas bebidas tienen 20 grados [la ginebra y el vodka, 40]”, argumenta Bermejo.

El penúltimo en reclamar el trono es un combinado con alma de cóctel: whisky con ginger ale. Tiene un color atractivo, lleva una rodaja de lima, es refrescante y se sirve en copa grande. Pero... “En España es el gin tonic casi el único representante de la coctelería”, sentencia Bermejo. Las marcas de ginebra, mientras, lanzan nuevas versiones de sus productos para escenificar la vigencia del gin tonic: algo que se renueva no puede morir. En 10 años seguiremos igual.

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