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Alianza Shire: el proyecto español que ilumina a los refugiados

La AECID se alía con empresas privadas para dotar de tendido eléctrico a un asentamiento de Etiopía

Luz eléctrica iluminando el campo de refugiados de Adi-Harush, en Shire (Etiopía).
Luz eléctrica iluminando el campo de refugiados de Adi-Harush, en Shire (Etiopía).

Un 80% de los campos de refugiados tiene una iluminación inadecuada. Y eso puede llegar a incrementar la violencia de género, los robos y la vulnerabilidad, ya de por sí elevada, entre sus habitantes. Estos son, al menos, los cálculos y conclusiones de la AECID, la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo. Partiendo de esta base, la agencia se ha aliado con empresas privadas del sector eléctrico o laboratorios de investigación estatales para dotar de tendido eléctrico al asentamiento de Adi-Harush, en el norte de Etiopía.

En este campo conviven 8.000 desplazados, desde su creación en 2010, sin ningún tipo de iluminación nocturna. Hoy ya tienen luz gracias a la intervención de la Alianza Shire, el proyecto mixto (público-privado) de energía eléctrica —presentada este lunes en Madrid—, que ha instalado cuatro kilómetros de alumbrado con 63 luminarias LED, además de abastecer de energía a la escuela primaria, a dos cocinas comunitarias y a dos mercados con 36 pequeños negocios.

“Para cumplir con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU, este tipo de alianzas son el camino a seguir. Es un vector de futuro”, aseguró Fernando García Casas, secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica. “Es el ejemplo claro de cómo superar el enfoque clásico y reunir la logística, las tecnologías de la información y la energía entre varios actores”, destacó el alto cargo de Exteriores.

Este avance, según remarcaron los ponentes en la presentación este lunes en Madrid, también repercute en la prevención del cambio climático. Suplir con este sistema, otros métodos de iluminación como las hogueras o los generadores por combustible evita la emisión de 200 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, la tala de 1.500 toneladas de leña y el gasto de 30.000 euros al año en la adquisición de diésel, según los cálculos presentados. “Hace tiempo que pasamos de la retórica de la sostenibilidad a la acción y vimos la cooperación como una inversión futura”, apuntó Guillermo Cisneros, rector de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

Los ponentes en la presentación de la Alianza Shire este lunes en Madrid. ampliar foto
Los ponentes en la presentación de la Alianza Shire este lunes en Madrid. EFE

Desde 2014, su Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo (itdUPM) ha trabajado con Iberdrola, Philips Lighting y la fundación Acciona Microenergía. El objetivo, aseguran, es otorgar la mayor calidad de instalaciones y encontrar la mejor manera de hacer llegar una energía que, hasta entonces, era deficiente y causaba que mujeres y niñas fundamentalmente tuvieran que caminar distancias cada vez más largas para recoger madera, a veces poniendo en peligro su integridad. “Va más allá de un reto empresarial. No es solo llevar cables. Es integrar la obra social y la sostenibilidad”, defendió Agustín Delgado. El director de Innovación, Sostenibilidad y Calidad de Iberdrola pronosticó que en 2040 se necesitará un 40% más de energía eléctrica y aludió a otro de las apuestas de la compañía: el Programa Luz para Todos en Brasil, que prevé alcanzar a cuatro millones de personas en 2020.

¿Cuál es, no obstante, el cambio principal? Si, como dijeron los ponentes, la energía en los campos de refugiados necesita de una propuesta rompedora, que se aleje de actuaciones puntuales, esta Alianza Shire busca cubrir esa laguna. Está concebida pensando en el largo plazo y en la constancia, con una combinación de recursos públicos y privados. Es un “proyecto de universalización y dotación de energía y agua a comunidades aisladas”, indicó Joaquín Monilledo, patrono de la Fundación Acciona Microenergía. Un largo camino por recorrer queda para llegar a esos 1.300 millones de personas que, según Josep Martínez, director general de Philips Lighting España y Portugal, viven “bajo la pobreza de la luz”.

El consorcio también ha incluido la colaboración de ACNUR y la de la ONG noruega Norwegian Refugee Council, que trabajan sobre el terreno en Etiopía. Y pretende que esta relación con espíritu de ser duradera también se transmita a los habitantes del lugar, añadiendo formación a los ocupantes del campo desde el inicio de la instalación. “Lo primero fue poner en común los conocimientos de todos, con la intención de que fuera algo medular: que pueda aplicarse en otros puntos”, explicó Carlos Mataix, director del itdUPM, quien catalogó los campos de refugiados como “expresión del fracaso a la hora de poner soluciones” para los 65 millones de hombres, mujeres y niños forzados a abandonar sus hogares sin nada.

Alejandra Rojo, coordinadora de la Alianza Shire, añadió en un descanso de la jornada que el presupuesto total es difícil de calcular. “Es incalculable. Si se dicen 700.000 euros en estos tres años no se refleja la realidad, porque cada uno ha empeñado unos recursos”, sostuvo. Los retos que presentaba la localización del lugar eran, según Rojo, importantes. “Está situado en una zona muy remota, con temperaturas muy elevadas y con imprevistos ineludibles a pesar de llevar una planificación perfecta”.

¿Por qué decidieron que la red fuera eléctrica y no solar, quizás más limpia y favorable en un paraje desértico y con muchas horas de luz? “Se tuvo en mente, y parecía obvio, pero no se conocía su eficiencia”, alegó Rojo. “Y lo más importante era acompañar el proyecto de formación local, asesorar en terreno y resolver esos problemas retorcidos para que se mantenga en el tiempo”. Más aún teniendo en cuenta que Etiopía, el país elegido, sumaba 739.156 exiliados a finales de 2015, según los últimos datos de ACNUR. Y en un Estado en el que viven 99 millones de personas con una esperanza de vida de 65 años y un 33,5% de ellos en extrema pobreza, según el Banco Mundial.

“La energía es clave para la protección y la asistencia a los refugiados”, concluyó Francesca Friz-Prguda, representante de ACNUR en España. “Y hay emergencias que se convierten en nuevos paradigmas donde, más allá de la protección hay que establecer medios de vida”. Lo recuerda también el ODS número 7, uno de esos grandes Objetivos de Desarrollo que el mundo se ha propuesto alcanzar en 2030: "Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos".


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