Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Así influye en un niño el nombre que le ponen sus padres

La decisión, más allá de los gustos, puede influir en el bienestar futuro

Una mujer carga a un bebé Una mujer carga a un bebé en La Habana.
Una mujer carga a un bebé Una mujer carga a un bebé en La Habana.

Muchos padres empiezan a pensar en nombres para su bebé tan pronto como conocen el sexo. ¿Quién se imaginaría que la decisión de su nombre, más allá de ser un asunto de gustos y preferencias, puede influir en su bienestar?

Recordemos algo obvio: los bebés crecen y se convierten en alumnos que interactúan con sus pares y profesores en el colegio; más adelante, en hombres y mujeres profesionales que llevan ese nombre recibido toda la vida. Nombres que podrían ridiculizar a la persona, por ejemplo, por ser muy infantiles (como Mickey, Mafalda o Superman) o por recordar personajes ambiguos del presente o el pasado (como Osama, Adolf, Erdogan o Lenin) podrían no ser una buena idea.

Varias investigaciones evidencian que la victimización por bullying escolar reduce la autoestima y favorece adaptaciones psicosociales como la depresión y soledad de los afectados. Asimismo, hay estudios que demuestran que la violencia verbal (y física) que se experimenta en la escuela está correlacionada con el rendimiento escolar. Ni hablar de consecuencias de rechazo y violencia en la primera infancia relacionadas con componentes del desarrollo personal tan importantes como la autoestima o la autoregulación.

Dicho esto, se me ocurre que es preferible escoger un nombre que no sea causa de reacciones negativas o agresiones psicológicas o físicas por parte de otros. Esta simple medida puede contribuir desde una edad muy temprana a la salud, el bienestar emocional y los logros académicos futuros de nuestros hijos e hijas.

Hay muchas alternativas creativas para escoger un lindo nombre para un bebé. Aquí presento cinco propuestas sobre cómo proceder en la búsqueda y posibles riesgos de algunos de los nombres que pueden resultar de ella:

1. Consultar listas y estadísticas. La opción más fácil es una simple búsqueda en la web o un libro, ya que nos ofrece un sinnúmero de listas de los nombres más comunes, separados por sexo y muchas veces ordenados según popularidad, especificas por país y año. Aquí un ejemplo de nombres populares en España en 2014 y otro de EE UU, sistematizado por año y estado. La ventaja de usar un nombre popular es obvia: nunca tendremos que deletrear o explicar el nombre del bebé, todos lo han escuchado antes y lo entienden, aunque es a costo de la individualidad.

2. Honrar a algún familiar mediante el uso de su nombre. Una práctica común en el pasado era la elección del nombre del padre para el hijo primogénito. También podemos elegir el nombre de un padrino, una madrina u otra persona querida para recordarla. Sin embargo, podría resultar un nombre considerado “de los tiempos de los abuelos”, por lo cual algunos padres deciden colocarlo solo como segundo nombre.

3. Escoger un significado o atributo para el bebé mediante su nombre. Una amiga mía trabajaba en Filipinas donde tuvo a su primera hija y la nombró Tala, que significa “estrella” en filipino. Hay muchos otros ejemplos de nombres con significados: Milagros, Esperanza, Nieves, Victorio, Ángel o Félix. Una versión que nos debe llamar la atención por el mencionado peligro del bullying son nombres como Autobús o Madeinusa (“Made in USA”), que escuché en comunidades indígenas andinas. Me pregunto si las familias realmente eran conscientes del significado o simplemente fueron atraídos por lo exótico o extravagante de la palabra.

4. Recordar para siempre a un ídolo, héroe o santo preferido. Un amigo mío es boliviano con raíces alemanas y fanático de las carreras de Fórmula 1. Nombró a su hijo Michael, recordando a su ídolo Michael Schumacher. Una pareja ecuatoriana que se apellida López me presentó a su hija Jennifer López, y seguramente hay muchos Michael Jacksons en el mundo anglosajón. El peligro con las estrellas es que un bebé que lleva ese nombre puede convertirse en alguien muy diferente al ídolo, lo cual podría causar burlas evitables en el colegio. Otro nombre que gozó de mucha popularidad en América Latina por motivos políticos, después de los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, fue Osama. El peligro de rechazo de un niño con este nombre es obvio. Finalmente hay muchos niños y niñas con nombres religiosos como María, Jesús y José y santos cristianos como Santiago.

5. Honrar la tradición, la cultura o el origen familiar. Si la familia viene de una región con características geográficas o culturales especiales del país (como las islas Galápagos en Ecuador) o si uno o ambos padres pertenecen a una etnia particular, se puede reflejar esta identidad en un nombre indígena o regional característico. O se busca honrar una tradición familiar particular. Nuestra familia, por ejemplo, tiene la costumbre de que la mayoría de los nombres de sus integrantes inician con la letra J, incluyendo el apellido paterno. De esta manera, nuestro hijo recibió el nombre Jannik para continuar con esta tradición, además de representar la región y cultura de su madre en el norte de Alemania.

Julia Johannsen es especialista senior en la división de salud y protección social del Banco Interamericano de Desarrollo

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información