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Cinco días de vacaciones, un mes sin virus

Menos de una semana de descanso absoluto influye hasta en los genes, repercutiendo positivamente en su salud a medio plazo, asegura un nuevo estudio

vacaciones

Que las vacaciones son buenas para su salud no es ninguna novedad. Lo que quizá no sepa es que unos días dedicados al placer y la vida contemplativa pueden afectar positivamente a su ADN. Un estudio reciente asegura que con solo cinco días de asueto disminuye la angustia que provoca el estrés, aumenta la vitalidad, mejora el sistema inmunológico (que nos defiende de gérmenes y microorganismos), reduce la inflamación y, por si fuera poco, ayuda a contener el envejecimiento.

El trabajo ha sido elaborado por un equipo de psiquiatras y genetistas de la Universidad de California y de las Escuelas de Medicina de Harvard y Mount Sinaí (EE UU) y publicado en la revista Translational Psychiatry. Para sacar estas conclusiones, los expertos investigaron a un grupo de voluntarios que debía presentar informes periódicos sobre su estado de ánimo y someterse a análisis que medían sus marcadores sanguíneos de reguladores de estrés, función inmunológica y otros indicadores. Según los expertos, estos tests evidenciaban que el descanso modifica la expresión de un conjunto de genes relacionados con la salud mental y el envejecimiento. “El estrés y el relax son factores ambientales que tienen impacto a nivel molecular”, afirma David de Lorenzo, director de Genómica Personal de NIM Genetics.

Las condiciones externas no modifican propiamente el código genético, sino el modo en el que se expresan los genes: es decir, si se activan o no. La ciencia que explica la influencia del ambiente en el ADN se denomina epigenética. “Hasta ahora, considerábamos las células como meras lectoras pasivas de un manual de instrucciones, que les dictaba cómo comportarse. Hemos cambiado este modelo rígido por uno más flexible. El manual se lee con tachones o subrayados (las marcas epigenéticas) que afectan a la palabra o a párrafos completos”, explicaba a BUENAVIDA Teresa Roldán, catedrática de Genética y directora adjunta de Investigación en la Universidad de Córdoba.

La buena noticia es que para obtener estos beneficios antiestrés no se necesita romper con el mundo durante mucho tiempo: para que este bienestar se prolongue durante un mes, basta menos de una semana de vacaciones sin hacer otra cosa que descansar; y si dedica estas jornadas a la meditación, según los investigadores, su organismo se lo agradecerá durante más tiempo, concretamente 10 meses. El análisis realizado en el trabajo, concluía que, tras un período de descanso, los genes implicados en el estrés (como el FOXO3) moderaban su actividad. De igual modo sucede con otros relacionados con algunas enfermedades degenerativas (como la demencia o el Alzheimer) o el envejecimiento (diabetes, problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer).

Meditación contra el envejecimiento

La longitud de los telómeros (extremos de los cromosomas, que se acortan con el envejecimiento) y la actividad de la enzima telomerasa (encargada del estiramiento de estos) ha sido otro factor investigado por este equipo. Los autores han encontrado los mejores valores en las personas que hacen meditación, sobre todo en las que la practican habitualmente, por lo que esta técnica podría ser un aliado frente al envejecimiento. “El estrés es uno de los factores que más acortan los telómeros y que más aceleran el envejecimiento”, subraya Stephen Matlin, consejero delegado de Life Length, que sostiene que en algunos casos es posible revertir el acortamiento de los telómeros gracias a “un programa de cambio de vida significativo y sostenido”.

Guillermo Fouce, profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, insiste en las bondades de la regla de las ocho horas: ocho horas para trabajar, las mismas que para descansar y para dormir. “La clave es desconectar para después retomar y diversificar las actividades. Es absolutamente necesario”, indica. Pero en su opinión, la meditación, el yoga o incluso una semana de spa no sirven como receta para todo el mundo y aboga por planes vacacionales personalizados: “Para los que tengan estrés por sedentarismo, recomendamos actividad física; para los que siempre están pensando, mindfulness”.

El psicólogo asegura que las personas que se toman descansos periódicos no solo tienen mejor salud física, mental y emocional, sino que también rinden más. “La desconexión prepara para que podamos responder bien, tanto en términos de salud como de rendimiento”. De Lorenzo coincide en que el mismo plan antiestrés no es válido para todos, y augura que el conocimiento de cómo afecta el entorno a nuestros genes hará que en un futuro "cada uno sabrá qué vacaciones necesita su organismo y cuándo le resultarán más beneficiosas". Hasta entonces, aproveche esas escapadas. Sus genes lo agredecerán.

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