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Explotar bien la selva es posible

Una empresa madrileña exporta de forma sostenible y transparente madera de ébano desde Camerún

Empleados de Crelicam marcan un árbol de ébano en la selva de Camerún para facilitar su trazabilidad.
Empleados de Crelicam marcan un árbol de ébano en la selva de Camerún para facilitar su trazabilidad.

Camerún, como todos los países de la Cuenca del río Congo, o tantos otros de África, está sometido a una fuerte deforestación que pone en peligro la subsistencia de cientos de sus habitantes, además de empujar hacia la extinción a la rica fauna que alberga y terminar con su rica biodiversidad.

El gobierno camerunés otorga concesiones a empresas madereras que normalmente destrozan literalmente la selva para conseguir los troncos que luego son transportados en grandes camiones hasta las serrerías de Yaundé o el puerto de Douala, desde donde parten para el exterior encerrados en grandes contenedores.

En repetidas ocasiones, la organización Greenpeace ha denunciado las importaciones de madera procedente de talas ilegales llevadas a cabo en las selvas de Camerún por parte, principalmente, de China pero también de compañías europeas. De hecho, en septiembre de 2015, Greenpeace España denunciaba la entrada en el mercado español de madera sospechosa de ser ilegal procedente de ese país y revelaba el nombre de las compañías importadoras. Además de la tala ilegal, estas empresas operan imponiendo condiciones de trabajo muy duras a sus empleados y pagando sueldos muy bajos.

Así, los bosques tropicales, que podrían ser una fuente de riqueza y de trabajo para muchos de sus habitantes, están desapareciendo y condenando a la ruina y desesperación a las poblaciones que los habitan.

Los bosques tropicales, que podrían ser una fuente de riqueza y de trabajo para muchos de sus habitantes, están desapareciendo y condenando a la ruina y desesperación a las poblaciones que los habitan

Sin embargo, una pyme española, con sede en Madrid, ha demostrado que las cosas pueden ser muy distintas y que es posible explotar la selva de forma sostenible y transparente generando al mismo tiempo riqueza. Madinter, una empresa dedicada a la selección y tratamiento de la madera para instrumentos musicales, nació en 2001 con este propósito de la mano de Miguel Ángel Sánchez y Vidal de Teresa. Ahora, 15 años más tarde acaban de sumar un nuevo premio a los muchos que ha recibido su proyecto, el European Business Award for the Envioroment que reconoce a aquellas empresas a la vanguardia de la innovación ecológica, o que llevan el respeto por el medio ambiente como su principal característica a la hora de hacer negocios.

Madinter centra su trabajo en el ébano para la fabricación de instrumentos musicales. Su principal característica es que no opera como otras compañías que extraen esta madera en bruto de África para procesarla en China o India, o en el lugar donde se encuentre el fabricante de instrumentos final, modelo que ha motivado la sobrexplotación forestal, la corrupción y que deja muy poca riqueza en el país de origen. En 2011, la pyme madrileña compró Crelicam, una serrería de ébano de Yaundé, lo que le permitió poner en marcha el primer proyecto de comercio transparente, legal y responsable de esta madera en el mundo. Para conseguir ese objetivo se asoció con la multinacional Taylor Guitars, referente mundial en la fabricación de guitarras de máxima calidad.

Madinter respeta estrictamente las leyes forestales de Camerún, que le asignan la cantidad de ébano que pueden extraer y las zonas donde hacerlo. Solo corta el árbol de ébano respetando el resto de los ejemplares que se encuentran en la zona. Cada tronco es marcado y se puede hacer su seguimiento durante todo el proceso, desde la tala hasta que cada pieza llega al cliente, a través de GPS.

No es posible aplicar los métodos de certificación forestal tradicionales al ébano en Camerún, debido a la estructura de propiedad de los bosques, que son gestionados directamente por el gobierno central. De ahí que se hiciera necesario poner en marcha este sistema de trazabilidad alternativo.

Se formó a los trabajadores de Crelicam en el uso de la tecnología asociada al GPS, lo que ha facilitado la implantación de un sistema de seguimiento integral que permite localizar la ubicación exacta de cada pieza de madera que Madinter vende hasta su origen en el bosque, en el lugar seleccionado de forma legal y controlada. La ubicación del árbol se marca por GPS, luego, a medida que se cortan las piezas, se siguen marcando y se va manteniendo el número de control que asocia esa pieza al árbol geolocalizado.

Al ofrecer estas garantías a sus clientes, Madinter está consiguiendo que la industria de la música sea cada vez más exigente y presione a los productores para que establezcan protocolos de sostenibilidad similares a los suyos.

Pero también hace falta que las personas que adquieren un instrumento musical se sumen a esta iniciativa interesándose por el origen de la madera que hay detrás de él. Son los consumidores, en este caso los músicos, los que pueden ejercer una mayor presión sobre las empresas que no utilizan criterios de sostenibilidad y transparencia rechazando sus productos.

La industria de la música solo acepta el ébano negro, que representa una pequeña parte del que se encuentra. Solo uno de cada diez árboles tiene este color, el resto pueden presentar diversas tonalidades de marrón oscuro, o en ocasiones muestran vetas o manchas de color amarillo. Esto no se puede saber hasta que el árbol no es cortado, lo que provoca que se abandonen aquellos troncos que no son negros debido al bajo precio de esa madera, habitualmente rechazada por la industria.

Aquí también Madinter es pionera porque otra de sus características es que ningún árbol queda abandonado en la selva. Tras concienciar a sus clientes sobre la naturaleza de la madera de ébano, ahora consigue vender estás piezas, de la misma calidad pero de color claro o veteado, como un producto más en el mercado.

Desde que Madinter empezó a trabajar con Crelicam está inmersa en la replantación de árboles de ébano. El primer paso fue establecer un vivero en el que ha logrado criar ejemplares a partir de semillas. Al no existir investigación hecha al respecto tuvieron varios fracasos al inicio, hasta que cayeron en la cuenta de que las semillas se secan muy pronto y que era necesario transportar los frutos hasta el vivero, no solo la semilla. Pero entonces se percataron de que si sacaban las semillas de la selva, le estaban quitando a esta la posibilidad de regenerarse por sí misma. Así que encontraron otro método: cuando se encuentra un árbol de buena calidad gracias al sistema de trarzabilidad puesto en marcha, se tapa el tocón con una lona, lo que provoca que nazcan una gran cantidad de brotes. Al cabo de unos meses, se cortan estos y se replantan.

En estos momentos los primeros brotes recolectados han sido trasladados al Congo Basin Institute que tiene su sede en Yaundé y desarrolla técnicas pioneras de agricultura en Camerún. El ébano de Madinter forma parte de este proyecto en el que también participan Taylor Guitars y la Universidad UCLA de Los Ángeles. Este centro de investigación ha desarrollado unos invernaderos que permiten que estos brotes crezcan hasta convertirse en plantas. Allí están entre seis y doce meses. Luego estas plantas, que siguen siendo muy frágiles, hay que replantarlas en la selva. Para ello se cuenta con la colaboración de las comunidades locales. Varias familias recibirán estas plantas para cuidar de ellas tras ser plantadas y se va a marcar por GPS su ubicación exacta. Tras seis meses de cuidados por parte de la comunidad, Madinter pagará por cada planta que sobreviva un dinero a la familia que ha cuidado de ella. Lo mismo se hará al año y a los tres años. En cada control la familia recibe dinero por cada planta que haya sobrevivido. Al final del proceso, el árbol pasa a ser de la familia. A los ocho años aproximadamente, este empieza a dar frutos que se pueden vender. Junto al ébano se plantarán otras especies que permitan a la familia tener un medio de vida.

Finalmente, el proyecto de Madinter en Camerún supone una mejora importante de la calidad de vida de sus empleados y sus comunidades. La empresa madrileña emplea en la actualidad a 70 trabajadores en la serrería de Yaundé. Estas personas han visto mejoradas notablemente sus condiciones laborales al haber duplicado su sueldo y tener servicio médico y de comedor gratuito.

Esta empresa madrileña es pionera en llevar los principios de sostenibilidad y legalidad, que son de obligatorio cumplimiento en los países de Occidente, al sector forestal de Camerún. Así ha demostrado que es posible establecer un modelo de negocios en África basado en la creación de valor añadido y calidad de vida en el país de origen. Por su parte, la industria de la música reconoce el valor del ébano que produce en colaboración con su serrería, Crelicam, y lo ha acogido en el mercado internacional, lo que empieza a poner presión sobre otros productores de ébano que no aplican estos criterios a sus productos.

Ahora, el siguiente paso será replicar este modelo en otros países africanos que viven situaciones de sobreexplotación de los bosques, tala ilegal, corrupción, expolio de su riqueza natural…

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