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El doble rechazo de las mujeres trans en Argentina

El movimiento social 'Ni una menos' ha ayudado a la comunidad LGTB a visibilizar y condenar los asesinatos de féminas transexuales

Primera marcha nacional contra los travesticidios el 28 de junio en Buenos Aires, Argentina. Ampliar foto
Primera marcha nacional contra los travesticidios el 28 de junio en Buenos Aires, Argentina.

El asesinato de la activista trans de origen indígena Diana Sacayán conmovió a la comunidad LGTB en Argentina. Quien fuera una de las máximas referentes locales de esta minoría murió tras ser apuñalada más de una decena de veces por, presuntamente, su pareja casual. Poco más de seis meses después, el crimen aún sigue impune y portavoces de este grupo vulnerable en el país han buscado enmarcarlo en el movimiento social Ni una menos.

En la segunda marcha anual de esta campaña, que prevé erradicar la violencia de género, se urgían nuevas políticas de garantía y derechos a las féminas. El grito del pasado 3 de junio fue dirigido por primera vez a la Administración de Mauricio Macri y, a diferencia de la protesta de 2015, grupos como Justicia por Amancay, la Asociación por la Identidad Travesti-Transexual y Abosex extrapolaron el llamamiento para visibilizar la discriminación y los asesinatos contra las mujeres transexuales, conocidos como transfemicidios o travesticidios.

Es más, el pasado 28 de junio organizaron la primera marcha nacional contra los travesticidios, en la que más de mil personas marcharon desde Plaza de Mayo hasta el Congreso para exigir justicia por los asesinatos de personas trans como Sacayán o Laura Moyano entre decenas de otros crímenes.

“Hay una resistencia de la justicia tradicional a considerar el transfemicidio como un crimen de violencia de género. Se acepta el asesinato como crimen pero se ignora que el ataque es doble por su elección de género femenino y por pertenecer a la comunidad trans”, dijo Alejandro Mamani, abogado litigante y miembro de Abosex.

El representante de Abosex, una entidad dedicada a la defensa de los derechos sexuales, señaló que las transgénero féminas sufren doble crueldad cuando son asesinadas porque “se les mata por renunciar a ser hombre” y también por pertenecer a dos grupos vulnerables en el país: la comunidad LGTB y las mujeres. En el caso de Sacayán, ella se auto definía como travesti para militar en torno a la identificación de este colectivo que cuestiona con su cuerpo las relaciones de poder sobre lo femenino y masculino.

La Casa del Encuentro fue el único organismo que registró las muertes de las mujeres: 1.808 en siete años

“El asesinato de Diana Sacayán se tramitó como un femicidio y la verdad es que Diana no lo habría permitido porque ella era una dirigente travesti con mucho orgullo”, dijo Diana Maffía, directora del Observatorio de Género en la Justicia.

Maffía explicó que es necesario saber cuál es el contexto de las relaciones de poder que pone en vulnerabilidad a las trans que viven bajo “un sistema de violencia opresivo que es específico de su identidad de género, por eso decimos que no son femicidios, son travesticidios y transfemicidios, y que los tenemos que analizar en su propio sistema de opresión”.

Sacayán fue impulsora de la propuesta de ley de cupo laboral trans en Buenos Aires, una legislación que varias organizaciones, incluida Abosex, han exigido al poder ejecutivo su reglamentación. Por su asesinato hay tres sospechosos arrestados pero, según Mamani, el sistema judicial para este tipo de casos no es ágil ni tampoco repara en la desigualdad de identidad de género ni los estereotipos con los que comunmente se asocia a las transgénero, tales como pertenecer al mundo de las drogas o la prostitución.

“El travesticidio primero tiene que instalarse como concepto político para luego trasladarlo a la ley”, dijo Mamani, quien añadió que la agresión contra las personas transgénero "es un ensañamiento más fuerte porque hay un cierto contexto social y político que propicia el desprecio hacia ellas”.

Para Maffía, docente en la Universidad de Buenos Aires, la segunda marcha Ni una menos sirvió como punta de lanza a la comunidad LGTB para lograr un mayor nivel de sensibilización de la población sobre los crímenes de odio contra este colectivo y “hacer una clara demanda al Estado” para que asegure “la producción de igualdad así donde haya diferencias”.

Las transgénero femeninas sufren doble crueldad: se les mata por renunciar a ser hombre y por ser mujeres

Con el cambio de Gobierno nacional, la Administración de Macri nombró una nueva presidenta “feminista” a cargo del Consejo Nacional de Mujeres (CNM), María Fabiana, que representó un logro positivo porque anteriormente trabajó en la organización civil Casa del Encuentro, según Maffía.

A falta de cifras oficiales por parte del Estado, la Casa del Encuentro fue el único organismo que registró las muertes de las mujeres: 1.808 en siete años. Sin embargo, el documento no distingue entre el número de casos de personas de sexo femenino por nacimiento y transgéneros féminas asesinadas.

En la lucha por la visibilización de la discriminación y los crímenes contra las transgénero femeninas, el CNM busca tener un rol importante con la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, la Asistencia y la Erradicación de la violencia contra las mujeres. Según aseguró Carla Majdalani, directora nacional de comunicación del CNM, los compromisos del Gobierno de Macri garantizarán a las víctimas de violencia de género, incluyendo a las transgénero féminas, protección y acceso a la justicia.

La propuesta fue vista con cautela por parte de Maffía ya que su implementación dependerá de la aprobación del primer presupuesto de Macri, previsto a ser discutido entre septiembre y octubre, para saber “si hay voluntad política o no” del Estado para reducir la brecha de desigualdad y violencia de género en Argentina.

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