Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un plan para evitar que el mosquito tigre llegue a Madrid

Cerca de doscientas trampas se colocarán en puntos clave de la geografía madrileña, como gasolineras, autovías o estaciones, para controlar la expansión de este insecto

Eloy Marino, veterinario de la Consejería de Sanidad, enseña una de las tablas de madera en las que las hembras de mosquito tigre han de depositar sus huevos. Ampliar foto
Eloy Marino, veterinario de la Consejería de Sanidad, enseña una de las tablas de madera en las que las hembras de mosquito tigre han de depositar sus huevos.

La Comunidad de Madrid ha diseñado una Red de Vigilancia Ambiental con el objetivo de controlar la llegada del mosquito tigre, uno de los principales vectores de transmisión del virus zika. Se trata de una serie de medidas puramente preventivas, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) solo se ha dado transmisión local de este virus en África, las Américas, Asia y el Pacífico,  y no todos los mosquitos de este tipo son portadores del virus. El día 9 de junio se comenzaron colocar parte de las 200 trampas que, según el plan, se emplazarán a lo largo de toda la comunidad autónoma para controlar su expansión.

La iniciativa estará activa durante el verano, aproximadamente hasta finales de septiembre, ya que este es el período en el que se contempla una mayor probabilidad de llegada de este tipo de insecto. Otras zonas de la geografía española, como la Comunidad Valenciana o Cataluña, ya empezaron tiempo atrás a desarrollar programas similares dado que este tipo de mosquito está instalado en la costa mediterránea desde hace varios años.

Este proyecto, que forma parte del Programa de Vigilancia Entomológica y Control Sanitario-Ambiental de Vectores Transmisores de Arbovirus, ha sido coordinado por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y ha contado con la colaboración de entidades como la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Instituto de Salud Carlos III y la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, entre otros. El objetivo es prevenir que con el comienzo de la época estival el mosquito tigre (aedes albopictus) se instale en la región, desarrollando también un protocolo de actuación en caso de que se detectaran ejemplares de este insecto.

El mosquito tigre se introduce en los vehículos

“Hay tres comunidades autónomas en las que el mosquito tigre ya se ha establecido: Cataluña, Valencia y Murcia. También tiene presencia en Andalucía, pero en menor medida”, indica Felipe Vilas, subdirector general de Sanidad Ambiental de la Comunidad. La explicación de fondo es que, con la llegada del verano, se espera que haya muchas personas que viajen entre el Levante español y Madrid, lo que podría provocar la llegada del mosquito tigre a la Comunidad. “Madrid es un gran centro de comunicación con muchas otras provincias, y sobre todo con el Mediterráneo, lo que hace necesaria una iniciativa como esta”, explica Ángeles Vázquez, profesora del departamento de Zoología y Antropología Física de la UCM.

La expansión natural del mosquito tigre es de solo 400 metros, por lo que se sirve de los vehículos para desplazarse

Se trata de un animal cuya expansión natural es de aproximadamente cuatrocientos metros. “Este insecto no vuela mucho, y como por sí solo no podría llegar hasta Madrid, se introduce en vehículos y así se mueve de un sitio a otro”, concreta Vázquez. Utiliza, por lo tanto, coches, camiones y trenes para dispersarse por el territorio a gran velocidad.

Doscientas trampas para evitar su expansión

Ya se han colocado 30 trampas, y se han analizado siete de ellas, obteniendo resultados negativos. Cada trampa consiste en un recipiente de plástico oscuro, en el que se introduce una tablilla de madera que es rugosa por una de sus caras, y ahí será donde los mosquitos hembra depositarán sus huevos. “Es necesario que la trampa tenga algo de agua, ya que los huevos de este mosquito necesitan agua para poder eclosionar”, aclara Eloy Marino, veterinario de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid. Cada siete o diez días, las tablas de madera se sustituyen por otras nuevas, llevando las ya utilizadas a analizar. “En el caso de que las tablas tengan huevos, se han de llevar al laboratorio para poder determinar si son de mosquito tigre o no, y eso se consigue criando dichos huevos e identificando después las larvas”, señala Vázquez.

Las trampas, consistentes en una tabla de madera rugosa introducida en un cubo de plástico, necesitan agua y están enterradas en puntos clave de Madrid. ampliar foto
Las trampas, consistentes en una tabla de madera rugosa introducida en un cubo de plástico, necesitan agua y están enterradas en puntos clave de Madrid.

Existe también otro tipo de trampas, las llamadas BG Sentinel, cuyo objetivo son los mosquitos adultos. Estas generan un olor que atrae al insecto y se han de recambiar cada 24 horas. Sin embargo, aún no se ha colocado ninguna de este tipo. “Las trampas que se están colocando actualmente son las de ovoposición, y las de adulto se colocarán exclusivamente en las zonas en que se haya detectado previamente la existencia de estos ejemplares”, apunta Marino. Es decir, si en una localización la trampa de huevos da positivo, se procedería a emplazar en esa zona una de las trampas para mosquitos adultos.

Las zonas de muestreo incluyen autovías, gasolineras y estaciones

Las zonas de muestreo serán 20 aproximadamente, y un único punto puede generar muchas trampas. Esas trampas se ubicarán en zonas umbrías, frescas y sin agua cerca. “Como criterio, se ha tratado de pensar en aquellos lugares que podrían servir al mosquito para poder acceder a Madrid. Por esto, la mayoría de las trampas se encuentran en las autovías A-2 y A-3”, apunta Vázquez. También se han emplazado trampas en lugares de parada de vehículos, como zonas de reposo de camiones, gasolineras, las estaciones de trenes y de autobuses que enlazan con las regiones donde ya está presente el mosquito tigre o incluso en Mercamadrid y otros puntos clave en el transporte de mercancías. También se han colocado algunas en los cementerios porque, como indica Vázquez, "este tipo de animal cría en recipientes con un poco de agua, y en los cementerios hay jarrones con flores donde el mosquito tigre puede criar".

"El virus zika también se puede transmitir por la vegetación, por lo que hemos buscado viveros que hayan podido recibir por importación alguna planta infectada", explica la profesora de la UCM. Sin embargo, todavía no han encontrado ningún vivero que cumpla las condiciones para ser considerado una amenaza.

El número de puntos en los que se emplazarán las trampas todavía no está cerrado, porque sobre el terreno se van descartando algunos puntos y también se van decidiendo puntos nuevos. Por eso, el número de trampas total es variable, aunque se espera que sean aproximadamente doscientas unidades.

Colaboración ciudadana para obtener la máxima eficacia

Como complemento de este proyecto, se busca también fomentar la utilización ciudadana de la app Mosquito Alert, disponible para Android e iOS. Con ella, aquellas personas que crean haber visto un mosquito tigre pueden mandar una fotografía georreferenciada que será validada posteriormente por un equipo de científicos. Para ello, es necesario saber cuáles son los rasgos que definen a este tipo de mosquito. “Es más pequeño que los mosquitos normales, y se llama tigre porque sus patas tienen manchas blancas y negras atigradas. Lo más importante es en la cabeza una raya blanca central a modo de hendidura”, explica Vilas.

Mosquito Alert permite a la ciudadanía enviar fotografías georreferenciadas de los mosquitos que son validadas por expertos

En caso de que el resultado del análisis de los científicos sea positivo, se colocarán también trampas en el lugar donde haya sido tomada la fotografía. De este modo, se busca aumentar la capacidad de vigilancia. “Nosotros hemos hecho un estudio estadístico que busca obtener la máxima eficacia con el mínimo de muestras, y si a esto se le suma la colaboración ciudadana, las probabilidades de éxito son muchísimo mayores”, asegura Vázquez.

"Vale más un gramo de prevención que cien kilos de curación"

La picadura del mosquito tigre es uno de los principales mecanismos de transmisión del virus Zika, asociado a recientes casos de microcefalia y desórdenes neurológicos. En febrero de este mismo año, la Organización Mundial de la Salud declaró que este virus constituye una emergencia de salud de importancia internacional. Sin embargo, representantes de varios de los organismos que intervienen en este proyecto coinciden en afirmar que esta es una iniciativa de prevención, y que aunque en Madrid no se haya detectado la presencia de este agente, es necesario contar con mecanismos de intervención rápida. "No es imposible que llegue una persona infectada de Zika a España y una hembra de mosquito tigre le pique y luego contagie a otra persona, pero es bastante improbable", opina Vázquez, aunque añade que “vale más un gramo de prevención que cien kilos de curación”.

En el caso de que el mosquito llegara a Madrid -lo que no implicaría necesariamente que se trate de ejemplares portadores del virus zika-, este programa cuenta con una serie de medidas preventivas dirigidas a la población general, para que contribuyan a frenar su expansión evitando dejar envases, macetas o plásticos con agua en sus jardines. También se tendrían que gestionar aquellas infraestructuras que dependen de los Ayuntamientos, como parques, jardines y calles, para evitar que se quede agua estancada. Se necesitaría además la colaboración de empresas especializadas en tratamiento de plagas y de la Federación de Municipios de Madrid. "Los mosquitos tigre que hay en España actualmente no albergan el virus Zika, pero nos interesa limitar la vida y el espacio de este mosquito, no dejando que se expanda", indica Vilas.

Más información