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Juan Cárdenas: “Mi solidaridad va hacia el nacionalismo catalán plebeyo”

El colombiano habla sobre el atractivo de Cataluña para los escritores latinoamericanos

El escritor colombiano Juan Cárdenas en un café de Madrid en 2013. Ampliar foto
El escritor colombiano Juan Cárdenas en un café de Madrid en 2013.

El escritor y traductor colombiano Juan Cárdenas (Popayán, 1978) vivió en Madrid por quince años, antes de regresar a su país en 2013. Es autor de las novelas Zumbido, Los estratos (Premio Otras Voces, Otros Ámbitos) y Ornamento. Ahora habla sobre el atractivo de Barcelona para los escritores latinoamericanos, en medio del debate independentista.

¿Por qué no consideró irse a Barcelona, que, con el antecedente del boom, parecería un destino tan deseable?

Nunca me atrajo Barcelona. Cuando yo tenía veinte años y quería ser escritor, Barcelona era sinónimo de buen gusto, de diseño, de sofisticación. Y todo eso me producía sospecha. ¿Quién querría ser escritor en un lugar así, tan cool? Por otro lado creo que Santiago Roncagliolo tiene toda la razón. Las aspiraciones cosmopolitas del nacionalismo catalán de élite, representado por CiU, se han revelado a la larga como un doble retorcido del provincialismo franquista. Quieren dejar de ser españoles y ya se sabe que lo reprimido regresa en forma de síntoma. Mi solidaridad va hacia el nacionalismo catalán plebeyo, sucio, charnego, verdaderamente cosmopolita. Pero no sé si todavía existe ese nacionalismo. Ojalá.

¿Por qué eligió Madrid para establecerse y desarrollar su trabajo allí?

Mi vínculo afectivo con Madrid fue instantáneo. Siempre me sentí en casa y entendí que allí podría convertirme en escritor.

¿Cuáles son las ventajas de ser escritor en esta ciudad?

La ciudad fue cambiando mucho con el paso de los años. En el 98, cuando llegué a vivir allí, Madrid era un desierto para un joven escritor latinoamericano. Había pocos interlocutores, ningún apoyo editorial, solo cultura oficial representada en instituciones viejunas. Más tarde empezó a surgir la escena de la edición independiente y eso lo cambió todo. Aparecieron los amigos, los aliados. No exagero si digo que me considero un escritor madrileño. Mi círculo intelectual y emocional está allí.

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