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Media Vaca reedita ‘Libros para mañana’, cuatro títulos publicados en plena Transición, con un claro espíritu progresista, reivindicativo y didáctico

Ilustración de Luci Gutiérrez.
Ilustración de Luci Gutiérrez.

Hay editores que son autores: su catálogo habla de su gusto personalísimo, de sus pasiones y fobias, de su humor, de su inteligencia, de su visión del mundo, eso que los alemanes llaman weltanschauung. Así son Vicente Ferrer y Begoña Lobo, creadores de uno de los catálogos más originales e ingeniosos en español. Su editorial, Media Vaca, publica libros muy ilustrados para niñas y niños de todas las edades, y, por favor, siga leyendo porque eso nos concierne a usted y a mí, que ya pasamos de los 20, los 30, los 40 y ahí lo dejo, que esto no es una canción de Sabina. Media Vaca no tiene distribuidor comercial y la mayor parte de sus libros son proyectos propios, pero en algunas ocasiones rescata obras que ya habían sido publicadas por otros.

Brújula para el futuro

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Marta Pina, Mikel Casal, Joan Negrescolor y Luci Gutiérrez firman las nuevas ilustraciones de estos ‘viejos’ títulos escritos en los setenta que ahora reedita el sello valenciano Media Vaca. Estos ‘Libros para mañana’ aspiran a hacerse un hueco en las bibliotecas juveniles, tan monopolizadas por vampiros, zombis y princesas.

Es el caso de su última propuesta, Libros para mañana, cuatro títulos que aparecieron en La Gaya Ciencia, editorial que fundó Rosa Regàs en 1970. La serie se publicó dos años después de la muerte de Franco, en plena Transición, con un claro espíritu progresista, reivindicativo y didáctico: Cómo puede ser la democracia, Así es la dictadura, Hay clases sociales y Las mujeres y los hombres. Casi cuarenta años después, Media Vaca los vuelve a editar con nuevas y potentes ilustraciones –que tiñen de ironía el tono instructivo del texto, con su mezcla de verdades del barquero, verdades como puños y verdades discutibles–, con una introducción y una última página sobre las cosas que han cambiado desde entonces. En estos tiempos gastados y convulsos, los Libros para mañana parece que siguen siendo para mañana. Hagan la prueba. “Si podemos leer lo que dice el libro sin que nos cause muchísima extrañeza”, afirman los editores, “es porque, al parecer, ese mañana todavía no es hoy. Esperemos que ya no tarde”.