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EL PULSO COLUMNA i

¿Contra la cocina peruana?

En Perú hay dos héroes nacionales: el escritor Mario Vargas Llosa y el cocinero Gastón Acurio. Una falsa crítica sobre la gastronomía del país desató la polémica en los medios

Gastón Acurio (izquierda) y Vargas Llosa. Ampliar foto
Gastón Acurio (izquierda) y Vargas Llosa. El Universal

Imaginemos un libro que se titule Contra la gastronomía peruana y que sea un ataque rabioso, aunque argumentado, contra el motivo de orgullo de todo un país. Imaginemos que su autor, el cronista Daniel Titinger, se dirija a “quienes de verdad piensan que es bonito ser peruano –como yo, a veces–, pero no inflan el pecho por comer rico en un país donde la mayoría se muere de hambre” (según escribió en su muro de Facebook). Imaginemos que el proyecto es boicoteado por el lobby gastronómico que supuestamente maneja los hilos de Perú. Y que el libro será editado en España por Seix Barral y en Francia por Gallimard, pero no llegará nunca a las librerías de Lima. Y que le envían peticiones de entrevistas y de publicación de adelantos desde varios países; y que se suceden los comentarios en las redes sociales a favor y en contra de ese texto polémico.

Ese libro imaginado es en realidad imaginario. Como tantos otros momentos interesantes de la historia de la cultura, se trata de un malentendido: Titinger hizo un chiste con la ayuda del photoshop, publicó una falsa y provocadora portada en Twitter, y –para su sorpresa– recibió respuestas muy serias, demasiado. Lo mismo le pasó a otro escritor, Iván Thays, dos años antes: se le ocurrió declarar que la comida peruana era “indigesta y poco saludable” y los medios de comunicación se le tiraron encima (y el maestro cebichero Javier Wong respondió que sus críticas diciendo que eran “una mentada de madre”). Pero lo de Thays fue sólo un comentario, Titinger en cambio elaboró un auténtico fake con la ayuda de Facebook y algunos cómplices. Diseñó un artefacto que da que pensar.

En el Perú del siglo XXI hay dos héroes nacionales: un escritor y un cocinero. Los dos han sido galardonados en Suecia: Mario Vargas Llosa con el Premio Nobel de literatura y Gastón Acurio con el Global Gastronomy Award. El autor de El pez en el agua fue candidato a Presidente del país y el dueño de Astrid y Gastón fantasea con la posibilidad de serlo. Vargas Llosa y Acurio se conocen desde hace décadas, pues el escritor era amigo del padre del futuro chef. En un perfil que le dedicó en La Nación lo evocaba en la cocina de la madre, rodeado de féminas, experimentando con calamares y otros bichos que no formaban parte de la dieta familiar. Y especulaba sobre si el milagro de la gastronomía peruana no sería debido a la larga tradición autoritaria del país. La cocina como único espacio creativo: de libertad. La idea es hermosa, pero se olvida adrede de un detalle: en sus libros el escritor demostró que la tradición autoritaria de Perú podía y debía combatirse mediante la literatura. La emergencia de la gastronomía se preparaba secretamente en los años 60, mientras se publicaba La ciudad y los perros, que diseccionaba un microcosmos violento, el del colegio militar Leoncio Prado, como símbolo de un país entero. No fue hasta 2011 cuando la institución rindió homenaje al Premio Nobel, sellando las paces tras medio siglo de distancia y rencor. Las fotos de la ceremonia muestran sonrisas. Si la broma de Titinger hubiera sido real, no es descabellado imaginar que todos esos cocineros, cebicheros y políticos furibundos, dentro de un tiempo le hubieran pedido perdón. Porque la crítica siempre es necesaria. Tanto como el humor.