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La clase media adelgaza

Más de 1.600.000 ciudadanos bajan un escalón social tras cinco años de crisis, que ha puesto a España al frente de los índices de desigualdad europeos

Los expertos advierten de que los recortes de derechos sociales impuestos por el Gobierno en aras de la austeridad tienen una difícil vuelta atrás

Sociólogos y expertos coinciden en el retroceso de España.

“Las clases medias han sido desplazadas en favor de los beneficios empresariales”. Esta frase —que podría sonar a lema electoral de un partido político progresista de no ser porque quien la pronuncia es George Plassat, primer ejecutivo de Carrefour— resume bien lo ocurrido desde que en 2008 se desatara el mayor cataclismo económico que ha sufrido España desde la Guerra Civil. Aunque las rentas medias aún son mayoritarias, muchas voces autorizadas perciben signos de agotamiento en el modelo iniciado a principios del siglo XX. Las estimaciones van en la misma dirección: poco antes de la quiebra de Lehman Brothers, la clase media española alcanzó su máximo en el 50% de la población; hoy se ha reducido al 46%, un nivel que no se veía desde finales de los noventa.

Su importancia en una economía de mercado como la española reside en su capacidad de cohesionar los diferentes estamentos sociales. Sobre ella descansa el grueso del consumo privado y de la recaudación fiscal, y su paulatino declive se está dejando sentir con fuerza: más ciudadanos mendigando en la calle, más personas sin hogar y crecientes problemas de alimentación en familias que, hace no tanto, pensaban en cuál sería su nuevo modelo de coche. Entre los adinerados, el efecto de la recesión ha sido justamente el inverso: cada vez mayores fortunas en menos manos.

La consultora Capgemini, especializada en grandes patrimonios, lo deja bien claro en su Informe sobre la riqueza en el mundo 2013. Según sus cálculos, ya son 3.400.000 los europeos que disponen de más de un millón de dólares en activos susceptibles de ser invertidos, un 7,5% más que en 2011. Las proyecciones indican que la divergencia continuará en 2015, cuando las cuentas de los europeos más ricos habrán aumentado un 6,2%, prácticamente el doble del crecimiento económico previsto.

Aún más preocupantes son los datos en materia de fraude y supervisión fiscal que aporta Gestha, la asociación mayoritaria de técnicos de Hacienda. Pese a que las rentas más altas y las grandes empresas desfalcaron al erario público 42.000 millones de euros en 2012 (un 72% del total), la Agencia Tributaria únicamente destinó el 20% de sus recursos a investigarlas. El 80% restante se invirtió en escrutar las declaraciones de asalariados, autónomos y pymes, pese a que el monto defraudado por ellos apenas alcanzó los 11.600 millones (el 28% restante).

¿Qué es la clase media?

El consenso de los economistas españoles, basándose en un cálculo de la Universidad de Bremen, coincide en denominar clase media a los que viven en hogares con ingresos anuales entre 16.200 y 34.700 euros, es decir, aproximadamente entre un 70% y un 150% de la renta media familiar. En otras palabras, la clase media es la proporción de población que puede vivir modestamente y sin agobios y que incluso se permite el lujo de ahorrar algo en estos días de turbulencias.

Riesgo de exclusión social

La expansión de las grandes fortunas cuando la crisis arreciaba con más fuerza se ha visto acompañada, sobre todo en los países del sur de Europa, por un aumento sin precedentes de la población en riesgo de exclusión. De la última declaración de la renta, Gestha extrajo que el 20% de los contribuyentes españoles más ricos acaparó el 44% de todos los ingresos declarados en 2012. Por contra, el 20% más pobre ingresó un famélico 6,6% del total.

Esta radiografía deja a España como el Estado con mayor brecha social de la zona euro. El índice de Gini, uno de los baremos más fiables para valorar si la riqueza está bien repartida —siendo uno el valor más desigual y cero el valor más equitativo—, revela que España (0,35) supera en inequidad a países comparables como Reino Unido (0,33), Italia (0,32), Francia (0,31) y Alemania (0,28), y su tendencia dista mucho de acortar distancias. A años luz del nivel español, Suecia (0,25) sigue exhibiendo los beneficios del modelo social nórdico.

Otros Estados del arco mediterráneo con menor renta per cápita y en los que la crisis ha arreciado con más fuerza, como Portugal o Grecia (ambos con un 0,34), también presentan rentas más equilibradas que en España, donde la desigualdad marca niveles desconocidos en la última década. Desde 2008, cuando el bolsillo de los españoles empezó a sufrir los efectos de la recesión, la distancia abierta entre ricos y pobres se ha disparado en cerca de un 11%.

“El aumento de la desigualdad es imparable y pone a la clase media en dificultades”, afirma el catedrático de la Universidad de Barcelona Daniel Raventós. En esta línea se sitúa Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull, que ve a los estamentos medios de la sociedad “en serio riesgo de extinción” por sus dificultades para acceder al mercado laboral. A su juicio, el cambio de la estructura productiva —desde una economía intensiva en trabajo a una basada en capital— hace que buena parte de los trabajadores sin cualificación específica tengan muy complicado encontrar un empleo, “no solo a corto plazo, sino también a medio y largo”.

Un millón y medio menos de personas de clase media

Desde 2008, cuando 23,12 millones de españoles —un 50% del total— eran considerados de nivel socioeconómico medio, hasta 2012, cuando solo 21,48 millones —el 46%— disponen de suficiente renta como para llegar a final de mes sin grandes estrecheces, la clase media ha menguado apróximadamente en 1.640.000 personas.

El descenso, en cambio, viene de largo. Incluso en el periodo anterior a la crisis, cuando la economía crecía por encima del 2%, la creación de empleo se centraba en puestos de trabajo de baja remuneración (los denominados mileuristas), cuya renta no podía ser encuadrada como "de clase media".

Su gradual retroceso no es un fenómeno únicamente español. En Alemania, líder económico y político de la Unión Europea, el 58% de la población tenían un nivel socioeconómico medio en 2012 frente al 65% de 1997, según un estudio del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW) y de la Universidad de Bremen. La Agenda 2010, impulsada por el entonces canciller Gerhard Schröder, con fuertes descensos en los salarios en aras de una mayor competitividad exterior, tuvo un efecto similar al del desempleo y los ajustes salariales con los que los españoles conviven desde 2008.

Más optimista es Rafael Pampillón, profesor del Instituto de Empresa (IE). “Es cierto que una parte importante de la población aún sufre los efectos de la crisis, de la austeridad y del desempleo, pero no veo, ni cercano ni lejano, el fin de las clases medias en España y en Europa”. Leandro Prados de la Escosura, catedrático de Historia Económica de la Universidad Carlos III de Madrid y profesor visitante en la London School of Economics (LSE), prefiere mostrar cautela sobre un proceso tan a largo plazo. "La clase media ha aumentado enormemente en el último siglo y una crisis de siete años, por dramática que sea, no invierte la tendencia", subraya a través de correo electrónico.

En el corto plazo, en cambio, el incremento de las diferencias entre los contribuyentes más ricos y la mayoría de asalariados no solo se ha convertido en una sensación generalizada como consecuencia de las dificultades económicas, sino que también se ha traducido en una realidad a pie de calle, con un aumento espectacular de las personas que subsisten en situación de escasez. La tasa de riesgo de pobreza que elabora anualmente el INE en su Encuesta de Condiciones de Vida ha pasado del 21% al 22% en menos de cinco años. Hoy, el 48% de las familias no puede permitirse una semana de vacaciones al año —un 12% más que antes de la crisis— y un 42% no puede afrontar gastos imprevistos en el hogar —un 12% más—.

Desde 2008, dos millones de personas han pasado de vivir con más o menos holgura a hacerlo con menos de 7.040 euros al año, el umbral de pobreza. En total, hoy son 9,3 millones los españoles que tienen ingresos inferiores a este nivel, un 28,8% más que en 2007. Sin embargo, el citado informe de Gestha pone de relieve las sustanciales diferencias entre comunidades: en Navarra (con un incremento del 53%), Madrid (49%) y Cataluña (48%) fue donde más avanzó la desigualdad relativa.

Detrás de esta polarización de la sociedad se esconde la caída de los ingresos medios por familia (de 25.556 euros de 2008 a 23.123 de 2012) y las subidas de dos de los impuestos que más impactan en las rentas medias: el IVA y el IRPF. En el lado opuesto, los beneficios de las empresas del Ibex han repuntado un 13% en los nueve primeros meses del año gracias, fundamentalmente, al tirón de sus inversiones en Latinoamérica.

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"El verdadero drama es el que viven los parados de larga duración mayores de 45 años con cargas familiares. En menos de cinco años han pasado de ser clase media acomodada a cobrar la Renta Mínima de Inserción (420 euros)", apunta el economista Alejandro Inurrieta, que incide en las dificultades a las que estas personas se enfrentan cuando quieren volver al mundo laboral. Su afirmación tiene reflejo en el informe Los servicios sociales en España 2012 del Consejo General del Trabajo Social, según el cual las peticiones de ayudas sociales se incrementaron en un 45,2% entre personas de clase media. El crecimiento es especialmente significativo entre los jóvenes (26%), sobre todo entre aquellos que abandonaron sus estudios de forma temprana para trabajar en la construcción y hoy no tienen ni formación ni trabajo, pero también entre licenciados en paro (un 13,5% más que en 2011). La publicación también arroja un retrato robot del solicitante de ayuda: mujer de 36 a 50 años, con estudios básicos, casada, con hijos y desempleada.

A los problemas económicos de estas familias se añade, según Nacho Álvarez, economista del Instituto Complutense de Estudios Internacionales y miembro del colectivo crítico Econonuestra, la "mercantilización" de servicios públicos básicos como la educación, la sanidad y los servicios sociales. Álvarez considera un error creer que, cuando el panorama economico escampe, los derechos sociales volverán. "Es un punto de no retorno, las prestaciones públicas universales que se están perdiendo difícilmente volverán. Vamos camino de un sistema menos colectivo y más dependiente del ciclo económico", denuncia en tono pesimista.

Es un error creer que, cuando el panorama económico escampe, los derechos sociales volverán

Nacho Álvarez

Para garantizar “la existencia material de toda la población”, Raventós propone una renta básica de 5.414 euros anuales para todos los ciudadanos, trabajen o no. Según un estudio elaborado por este experto en colaboración con el también catedrático de la Universidad de Barcelona Jordi Arcarons, y con el responsable del Public Private Sector Research Center de la escuela de negocios IESE, Lluís Torrens, su aplicación sería factible si se lograra atajar en un 10% el fraude fiscal y aplicando un tramo único del 50% del IRPF. “Sería más progresivo, daría un sustento a todos los ciudadanos y no sería nada complejo administrativamente”, sostiene.

Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), cree que las políticas fiscales y educativas adoptadas desde el inicio de la crisis han abandonado a la población más débil. “La recesión está ampliando la brecha de desigualdad y apenas hemos visto medidas de cohesión social. La economía recuperará el paso y la situación se aliviará, pero las instituciones deberían tener muy presentes todas las bolsas de pobreza que hay en España”. Quizá así se lograría evitar las elevadas cifras de asistencia a los albergues. En Madrid, su ocupación se ha disparado del 64% al 84% en solo un año y, por primera vez en décadas, este invierno duermen en sus literas más españoles que extranjeros.

La desigualdad en Europa

Índice de gini
País Coeficiente
Suecia 0,25
Alemania 0,28
Francia 0,31
Italia 0,32
Reino Unido 0,33
Portugal 0,34
España 0,35

El 0 se corresponde con sociedades más igualitarias y el 1 con más desiguales:

FUENTE: Eurostat.

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