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Una 'guardería' para vinos

Una empresaria argentina crea en Salamanca una bodega especial para conservar caldos de calidad

La historiadora argentina Claudia Moller ha creado en Salamanca la primera guardería para vinos de calidad que existe en el mundo, a través del proyecto Vinarius, que cuenta con financiación europea de los fondos Proder y es uno de los proyectos estrellas del Vivero de Empresas de Salamanca.

"Mimar al vino como si fuera un rey y al dueño de la botella tratarlo como a un príncipe", puede ser una de las frases que mejor defina a Vinarius, según su promotora.

La idea nació "gracias a un camino recorrido, cosas que ves que faltan", afirma Moller, una argentina de padre danés y madre española que completó su licenciatura en Historia en Argentina con un máster en París y un doctorado en Salamanca.

Con su idea y una bodega romana de su propiedad, decidió que era el momento de montar una "guardería de vinos" o un lugar donde poder guardar el vino y te lo preparen para una degustación perfecta, pero a la vez implicando al dueño en el mundo del vino.

El lugar escogido para ubicar esta iniciativa se encuentra en un pueblo cercano a Salamanca, donde la Vía de la Plata se cruza con la ruta mozárabe del Camino de Santiago.

La casa es de 1780 y la bodega es romana, según afirman historiadores especializados en la época, fue cavada a mano y tiene bóveda de 70 metros cuadrados que le que da capacidad para tres mil quinientas botellas.

Transporte especial

Claudia Moller también ofrece un servicio de transporte "de calidad" a sus clientes independientemente del lugar donde adquieran las botellas y para ello se desplazará con un coche acondicionado para que el vino apenas note que esta viajando y trasladar las botellas hasta la bodega romana.

El coche lleva un dispositivo solar para mantener la temperatura ideal del vino tanto en la nevera del vehículo como en un carro posterior, que se ha preparado por si los pedidos son muy amplios.

Además, el cliente puede controlar en todo momento desde la página www.vinarius.es dónde se encuentran sus botellas a través de un sistema GPS, que además esta conectado con la Policía, "porque el cargamento siempre es importante".

Cuando el vino llega a la localidad donde se ubica Vinarius, los vinos son colocados en una cámara térmica y se trasladan al interior de la bodega con un elevador casi manual para que no sufran vibraciones.

La bodega se ha dividido en dos partes. En la más pequeña es donde se concentrarán todos los vinos en una cámara acorazada, que sólo se puede ver a través de un cristal y preparada con materiales ecológicos y en la que sólo entrarán el cliente y Moller.

En la otra zona de la bodega, el cliente podrá degustar el vino con aquellas personas que quiera, puesto que la bodega sólo será de uso de los clientes.