El coste económico de la lucha contra el cambio climático se disparará si se retrasa, según el FMI

El Fondo cree que si se actúa de inmediato y de forma progresiva, el impacto será mucho más asumible

Un hombre pesca en el parque William B. Ladd, cerca de la planta de energía térmica de Kingston, en Tennessee (Estados Unidos).
Un hombre pesca en el parque William B. Ladd, cerca de la planta de energía térmica de Kingston, en Tennessee (Estados Unidos).Mark Humphrey (AP)

La transición a una sociedad más neutra en carbono frenará algo el crecimiento económico y aumentará la inflación a corto plazo, admite el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero postergar las medidas y dejarlas para más tarde multiplicará ese coste, según un informe publicado este miércoles por el organismo. “Décadas de postergación han transformado lo que podría haber sido una transición suave hacia una sociedad más neutra en carbono en lo que probablemente será una transición más difícil”, apunta.

Diferentes hipótesis elaboradas por los economistas del Fondo sobre la velocidad de transición de la generación de electricidad hacia tecnologías con bajas emisiones de carbono sitúan estos costes entre 0,15 y 0,25 puntos porcentuales del crecimiento del PIB y entre 0,1 y 0,4 puntos porcentuales adicionales de inflación al año. Eso, si se aplican las medidas adecuadas de forma inmediata y se introducen gradualmente en los próximos ocho años, de forma que se logre el objetivo de emitir al final de la década un 25% menos gases de efecto invernadero que en 2022. Es la única manera de tener una oportunidad de alcanzar los objetivos fijados en París en 2015 y “evitar trastornos climáticos catastróficos”, dice el organismo, que admite que dado que la transición energética tiene en cualquier caso que ser rápida, “es inevitable que implique algunos costes en los próximos años”.

Más espera, mayor impacto

Pero el mensaje del Fondo es que si se dejan los deberes para más adelante con la excusa de que este no es el mejor momento, el coste será mucho mayor. “Cuanto más esperemos, peor será el impacto”, aseguran los economistas Benjamin Carton y Jean-Marc Natal en un blog del FMI. El análisis a fondo de las implicaciones de retrasar la transición energética ha sido incluido en un capítulo del informe Perspectivas de la Economía Mundial que se publica este miércoles, por adelantado a la asamblea del Fondo que se celebra la semana próxima en Washington.

En su modelo para evaluar el impacto a corto plazo de la transición a las energías renovables, el análisis del FMI ha dividido a los países en cuatro grupos: China, la zona euro, Estados Unidos y un bloque que representa el resto del mundo. Parten de la hipótesis de que cada grupo introduce políticas neutras desde el punto de vista presupuestario, que incluyen impuestos sobre los gases de efecto invernadero, que se aumentan gradualmente para lograr una reducción del 25% de las emisiones en 2030, combinadas con transferencias a los hogares, subvenciones a las tecnologías de bajas emisiones y recortes de impuestos sobre el trabajo.

Impacto por regiones

Los resultados muestran que en Europa, Estados Unidos y China los costes serán probablemente más bajos, oscilando entre 0,05 puntos porcentuales y 0,20 puntos porcentuales de media en ocho años. En cambio, serán más elevados para los países exportadores de combustibles fósiles y las economías de mercado emergentes muy intensivas en consumo de energía. Por su parte, el impacto sobre la inflación oscilaría entre 0,1 y 0,4 puntos anuales.

El FMI advierte que las políticas poco creíbles, con pasos adelante y atrás, y las que demoran la transición energética, lo que harán será elevar sus costes económicos. El Fondo advierte contra la tentación de evitar tomar ahora medidas con la excusa de que la inflación está alta. Según su análisis, retrasar la transición energética acabaría provocando mayor inflación y un menor crecimiento.

El modelo parte de la premisa de que los países cumplen los objetivos de reducción de emisiones, lo que está por ver. Pero la alternativa, advierten, es mucho peor: “En todos los casos, los responsables políticos deben tener en cuenta las posibles pérdidas de producción a largo plazo derivadas de un cambio climático incontrolado, que podrían ser órdenes de magnitud mayores, según algunas estimaciones”, señalan los economistas Carton y Natal.

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Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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