CRISIS DEL CORONAVIRUS

La OCDE pronostica que España será el país más golpeado del G20 si hay un fuerte rebrote del virus

El organismo internacional de los países ricos prevé una caída del PIB del 11,1% en caso de que no se produzca otra oleada de contagios y del 14,4% si el virus golpea de nuevo

La madrileña calle de Preciados, este martes.
La madrileña calle de Preciados, este martes.Joaquin Corchero / Europa Press / Europa Press

España reúne todas las trazas posibles para ser uno de los grandes damnificados por un virus que va camino de marcar un antes y un después en su historia económica: está entre los grandes afectados en lo sanitario; es una de las grandes potencias turísticas del planeta —una de las industrias más golpeadas en todo el mundo—; su sector industrial descansa en buena medida en el automóvil —otro ámbito en el que el zarpazo está siendo particularmente intenso— y fio su salida de la anterior crisis a un sector exterior que hoy vive sus horas más bajas. Con estos elementos encima de la mesa, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la sitúa este miércoles como la economía del G20 que se llevará la peor parte de la crisis sanitaria si se produce un rebrote en lo que resta de año —un escenario que, lamentablemente, todavía no se puede descartar— y la cuarta con peor desempeño si no hay un nuevo repunte de casos, solo por detrás de Francia, Italia y el Reino Unido. El mayor huracán económico desde la Segunda Guerra Mundial dejará una profunda huella a su paso.

Tras el FMI, la Comisión Europea, el Banco Mundial y el Banco de España llega el turno de la OCDE. Y el escenario que dibuja el think tank de los países ricos es igualmente lúgubre: en el escenario más benigno, sin nuevos rebrotes a la vista, la economía mundial retrocederá un 6% este año, la de la zona euro un 9,1% y la española un 11,1%. Cifras que, de llegar una nueva ronda de contagios por covid-19, se dispararían hasta el 7,6%, 11,5% y, atención, 14,4% respectivamente. El organismo con sede en París se muestra muy contundente en el caso español: “en ambos escenarios, la caída en la demanda doméstica por la destrucción de empleo y el cerrojazo de la actividad es el principal artífice de la contracción”. Pero no serán esos los únicos factores que manden a la economía a la lona en 2020. “El descenso de la demanda externa, y muy particularmente de los servicios turísticos, pesará también mucho”. Según los economistas de la OCDE, el paro —la variable siempre más sensible a hundimientos de PIB— cerrará 2020 entre el 19,2% y el 20,1%, de nuevo en función de si se produce o no un rebrote.

La deuda pública se irá por las nubes tanto si no hay nuevos episodios de crisis sanitaria (118%) como —sobre todo— si sí (más de 129,5%). Será el gran caballo de batalla económico cuando pase lo más agudo de la pandemia.

No obstante, la economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, llamó este miércoles a no apuntar con el dedo a ningún país. La cuestión no es, dijo al presentar el informe, por qué algunos países como España (o Francia o Italia) se están viendo más afectados por la crisis del coronavirus, sino qué se hará de forma conjunta para salir de ella, dado que vivimos en un “mundo integrado” e interdependiente. “La cuestión es que estamos todos en esto, está siendo dramático y solo si todos salimos juntos estaremos mejor”, agregó al tiempo que saludaba el plan de recuperación diseñado por la UE, informa, desde París, Silvia Ayuso.

Lo peor ya ha quedado atrás

Un choque tan agudo como el que está sufriendo la economía española se puede seguir casi minuto a minuto; día a día. Acompañando sus proyecciones de crecimiento, deuda y empleo, la OCDE ofrece este miércoles una simulación detallada de cómo está siendo la dentellada trimestre a trimestre, aunque los propios técnicos del organismo le quitan hierro a una cifra tan concreta enmarcada en una pandemia en la que la incertidumbre radical es la nota predominante. Según este cálculo, hasta el pasado 1 de abril el hundimiento del PIB español habría superado el 23% respecto al cuarto trimestre del año pasado, pero lo peor de la crisis ya habría quedado atrás tanto si se produce un rebrote del virus como si no. En el peor escenario, con una recaída en el tramo final de verano u otoño, la economía volvería a retroceder pero no hasta los niveles de esta primavera.

Con todo, el verdadero regreso de la economía a la vida se producirá en 2021 —empujada por el llamado efecto base: la comparación anual con cifras tan malas como las cosechadas este nefasto 2020 hace que todo brille a su lado— y estará también a expensas del discurrir sanitario. Sin una nueva oleada de coronavirus este otoño, España debería crecer un notable 7,5% que le pondría en la senda de recuperar todo el terreno perdido en 2022. Si, por el contrario, llega la temida recaída en la pandemia, la expansión se quedaría en el 5% y el cierre de la herida un año después, en poco menos que una quimera. Con todo, la economista sénior de la OCDE para España Müge Adalet McGowan no lo ve descartable en entrevista con este diario.

La recuperación estará conducida por la ejecución del consumo y la inversión pospuestos. Sin embargo, el aumento de la incertidumbre y la elevada importancia del turismo en el PIB disminuirán la velocidad del rebote, subrayan los técnicos del organismo que reúne a las principales economías avanzadas. “En el escenario con un rebrote adicional, los efectos negativos sobre la actividad serían más severos y persistentes dadas las mayores insolvencias y el desempleo, y a pesar de las políticas adicionales de apoyo [que tendrían que ponerse en marcha]", indica el informe.

En su revisión de este miércoles, la OCDE aplaude la batería de políticas de contención puestas encima de la mesa por el Gobierno español durante la pandemia, entre ellas el ingreso mínimo vital. A la vez, sin embargo, llama a redoblar esfuerzos para evitar que el choque transitorio sobre la economía se convierta en uno mucho más permanente. “Algunas de las medidas actuales tendrán que continuar y redefinirse”, subrayan. Por ejemplo, en el caso del sector turístico, donde “se requerirá la cooperación con el sector privado y con los diferentes niveles de Gobierno [comunidades autónomas y Ayuntamientos]”. También en el financiero, un ámbito en el que llama a redoblar la supervisión para evitar un nuevo castillo de naipes: el recuerdo de 2008 sigue demasiado cerca. En el plano inversor, el ente con sede en París apela a que el sector público ponga el foco sobre los proyectos verdes, “que ayudarían a impulsar la recuperación y a reducir una contaminación del aire en las grandes ciudades que está por encima de la media europea”. Lo urgente, aquí sí, se da la mano con lo importante.

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