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Los permisos para construir nuevas casas bajan en julio por tercer mes consecutivo

Aunque se trata de caídas muy leves, la estadística de visados de obra nueva no registraba un periodo tan largo en negativo desde finales de 2013

Edifcio en construcción en Madrid, en una imagen de archivo.
Edifcio en construcción en Madrid, en una imagen de archivo.

Conforme el mercado inmobiliario se enfría, la construcción de nuevas casas vive un otoño adelantado. Los pasados junio y julio, los permisos para edificar futuras viviendas cayeron un 1,7% en cada mes, según la estadística de visados de obra publicada este lunes por el Ministerio de Fomento y que se corresponde con los meses sexto y séptimo del año. En números absolutos, el pasado junio se pidieron permisos en los colegios oficiales de aparejadores y arquitectos técnicos de toda España para edificar 9.458 nuevas viviendas, y en julio para 11.967 viviendas. En 2018, fueron 9.626 en junio y 12.172 en julio.

En realidad, el declive comenzó algo antes. Ya en mayo se produjo una caída del 2,1% en el número de viviendas para cuya construcción se había solicitado un visado con respecto al mismo mes del año anterior. En todos los casos se trata de bajadas muy leves, que apuntan más a un estancamiento o estabilización que a un desplome del sector, pero sí es significativo que la estadística haya completado tres meses en cifras negativas. Esa circunstancia no se daba desde noviembre de 2013, en plena resaca posburbuja.

El frenazo también es llamativo porque la tónica habitual del mercado eran los crecimientos interanuales a dos dígitos. Y así fue en los cuatro primeros meses del año, que todavía compensan la caída de los tres siguientes: de enero a julio se han pedido permisos para levantar 68.544 nuevas viviendas, un 10,4% más que en el mismo periodo de 2018.

Por tipología de vivienda, junio y julio muestran fundamentalmente un frenazo de la construcción en bloques de pisos. En el primero de esos meses cayeron un 4,1% y en el segundo un 2,9%, siempre tomando como referencia el mismo periodo del año anterior. Mientras, los permisos para nuevas viviendas unifamiliares sí crecieron en ambos meses (un 8,4% y un 3,4% respectivamente), pero esas subidas o compensan porque su peso en el conjunto del mercado es mucho menor.

La promoción pública, bajo mínimos

Desde el punto de vista de la clase de promotor, los datos de junio y julio confirman que las viviendas públicas siguen sin arrancar. De las 15.208 viviendas para las que se pidieron permisos de obra en julio (contando, además de las nueva construcción, con ampliaciones o reformas), solo 75 eran iniciativa de una administración pública. Con el estallido de la burbuja en 2008, la promoción pública inició un declive que acumula ya siete años en cifras prácticamente irrisorias.

Si se atiende a las certificaciones de fin de obra, el primer semestre de este año es el peor de la serie estadística, que arranca en 1991. De enero a julio solo se finalizaron 66 viviendas de promoción pública. Una década antes, en 2009, eran 3.696 viviendas y en el año más álgido, 2008, se superaban las 4.500 en el primer semestre del año.

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