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Calviño defiende la solidez de la economía pese a los indicios de ralentización

La ministra de Economía anuncia que reducirá las emisiones de deuda neta en unos 10.000 millones hasta los 20.000 millones

La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, ha afirmado este jueves que el crecimiento de la economía española seguirá próximo al 2% el año que viene. En un desayuno organizado por la agencia Efe y en el que ha sido presentada por el presidente del Gobierno, Calviño ha defendido la robustez de España en un contexto de elevada incertidumbre internacional y un día después de que la afiliación a la Seguridad Social arrojase la pérdida de 212.000 trabajadores, el peor dato en un mes de agosto desde 2008.

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La ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño. EFE

El Gobierno tiene recogida en sus previsiones para el año que viene un crecimiento del 1,9%. Es decir, básicamente mantiene sus pronósticos a pesar de la desaceleración exterior y de que empiezan a darse algunos registros menos vigorosos en el ámbito doméstico. Entre julio y agosto, el empleo en la Seguridad Social proyecta un aumento entre el 0,3% y 0,4% trimestral una vez suprimidos los efectos de la estacionalidad. Dado que la productividad apenas mejora, el PIB solo crece a fuerza de añadir mano de obra y podría estar avanzando al 0,4% en el tercer trimestre, un ritmo menor que el 0,5% registrado en el segundo trimestre y el 0,7% anotado en el primero. De mantenerse ese 0,4%, implicaría crecimientos para el año que viene más cercanos al 1,5% que al 2%.   

Calviño ha pedido serenidad y que no se anticipen escenarios apocalípticos como los que se describieron a principios de año y que luego no se cumplieron. A continuación, ha recordado que los datos españoles siguen siendo positivos, destacando la resistencia del sector exterior y el turismo. En cuanto a la caída de la afiliación, la ha tildado de "ligera desaceleración" y ha apuntado que en doce meses se han creado cerca de 500.000 puestos de trabajo "sin que haya una burbuja en el sector de la construcción".

"Como anticipaban ya todos los economistas, la ralentización es lógica en una economía madura y después de cinco años de intenso crecimiento", ha declarado. La ministra ha insistido en que algunos organismos incluso han revisado al alza la previsión de crecimiento del PIB español, que a pesar de la desaceleración se mantendrá en unas tasas que duplicarán el crecimiento de la zona euro. Tanto las instituciones internacionales como los inversores han respaldado la política económica que se está llevando a cabo en España, ha recalcado. Y ha añadido que "la percepción de solvencia ha mejorado en los últimos meses", algo "patente en los datos de emisiones de deuda pública" y de inversión extranjera recibida.

No obstante, la ministra ha dibujado un horizonte plagado de retos. Entre ellos ha citado la reducción del paro, que seguirá bajando, y la desigualdad. En el plano internacional ha subrayado el Brexit, el conflicto comercial, el aterrizaje brusco de la economía china o las dificultades de Argentina. Y ha pedido que frente a esta coyuntura se articulen estímulos fiscales en Europa. "El gobernador del Banco de España y [la futura presidente del BCE, Christine] Lagarde ya han hablado de seguir con estímulos monetarios que se acompañen de otros", ha recordado.

En todo caso, Calviño ha argumentado que la mejor forma de hacer frente a la ralentización es seguir reduciendo el déficit y la deuda para poder contar con una situación fiscal más saneada. Y ha asegurado que se llegará al equilibrio presupuestario en 2022 "sin poner en riesgo el crecimiento económico". En un momento en el que las autonomías están reclamando una actualización de las entregas de fondos, la ministra les pidió responsabilidad y recordó que tienen en sus manos un tercio del gasto.

En esta línea de sobriedad presupuestaria, la ministra ha anunciado que reducirá en 10.000 millones la emisión de deuda neta del Estado. La deuda pública está bajando muy lentamente en relación al PIB. Sin embargo, en euros continúa aumentando en la medida en que sigue habiendo un déficit en las cuentas de las Administraciones. Ahora bien, con este anuncio la emisión neta del Tesoro caerá un 43% respecto a lo previsto inicialmente. Y eso significa que el endeudamiento del Estado central solo aumentará en unos 20.000 millones, el menor incremento desde el año 2007. La emisión bruta de deuda se situará por primera vez desde 2011 por debajo de los 200.000 millones.

Si se suman además los 5.000 millones que se rebajaron en abril, la emisión neta se reduce respecto al año anterior en unos 15.000 millones, una cantidad muy sustancial. En un momento de incertidumbre se trata de un poderoso mensaje de cara a los mercados: la ministra traslada que por más que haya una ralentización se están haciendo los deberes y continuará el esfuerzo para equilibrar las cuentas. La percepción de que España ha hecho reformas y que por eso crece más ha contribuido a que mejore su imagen entre los inversores. Lo cual se ha notado por ejemplo en los mayores intereses que se exigen a los bonos italianos frente a los españoles. Para el Gobierno, es esencial que no se pierda esa credibilidad.

La disminución de emisiones que ha avanzado la ministra no sólo se debe a la reducción del déficit. También a que las comunidades están empezando a tomar prestado dinero directamente en el mercado después de una crisis que dejó a la mayoría sin acceso a financiación. Además, algunas están amortizando por adelantado préstamos que tenían del Estado como los del Fondo de Liquidez Autonómica. Y ayudan sobremanera unas condiciones de financiación muy favorables, que han hecho que en los últimos meses baje todavía más la rentabilidad que exigen los inversores, dejándola en mínimos históricos y permitiendo sustanciales ahorros en el pago de intereses.

La titular de Economía ha explicado que en estas circunstancias se conseguirá un ahorro de intereses por valor de unos 2.300 millones sobre la cantidad prevista a comienzos de año, de manera que el gasto en esta partida podría incluso bajar ligeramente del 2% del PIB, es decir, una cantidad inferior a los 27.000 millones de euros. En porcentaje del PIB, la carga de intereses llegó a estar en el 3,5% en 2013 y 2014. En euros, el máximo alcanzado en desembolsos por intereses se tocó en 2014 con 36.000 millones.

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