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El Banco de España pide estímulos a los países europeos con más margen para gastar

Hernández de Cos cree "muy preocupante" la falta de una herramienta fiscal en la eurozona para hacer frente a otra crisis

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, pronuncia el sábado 31 la conferencia de clausura de los cursos de La Granda, en Asturias.
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, pronuncia el sábado 31 la conferencia de clausura de los cursos de La Granda, en Asturias.

En plena oleada de preocupación por las señales negativas que emite la economía global, lastrada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el Banco de España reclama a los Gobiernos de la eurozona que actúen. En un discurso pronunciado este sábado en el curso de verano de La Granda (Asturias), el gobernador del organismo, Pablo Hernández de Cos, pidió más gasto público a aquellos países que cuenten con mayor margen de actuación por tener unas cuentas públicas más saneadas.

“En este eventual escenario más adverso, aquellos países que tienen más espacio fiscal podrían proporcionar un mayor estímulo presupuestario a sus economías”, dijo el gobernador. Aunque Hernández de Cos no apuntó a ningún país en concreto, es evidente que el destinatario directo de su mensaje es Alemania, la mayor economía de la zona euro que corre el riesgo de caer en la recesión en el tercer trimestre del año. El Gobierno de coalición de democristianos y socialdemócratas que lidera Angela Merkel ya ha señalado que, si fuera necesario, podría aprobar un estímulo de 50.000 millones de euros.

A la espera de conocer los detalles del plan alemán, el gobernador del Banco de España deja ver que un estímulo de estas características no sería beneficioso solo para el país que lo impulsara, sino para toda la eurozona. “En el contexto actual de tipos bajos muy reducidos, el impacto positivo de la expansión fiscal no solo sería más elevado en el conjunto de los países que la llevan a cabo, sino que se extendería también al resto de los socios”, dijo.

El ambiente de tipos bajos al que se refería el gobernador ha llegado a Europa para quedarse. En contra de lo que parecía probable antes de que la coyuntura económica empeorase, el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para aprobar nuevos estímulos monetarios en septiembre, Entre otras medidas, planea ahondar en la senda de tipos de interés negativos.

En su discurso, el gobernador llamó la atención sobre el hecho de que el elevado grado de apertura del área euro la hace especialmente vulnerable ante las medidas proteccionistas, a las que considera "una de las mayores amenazas para la economía mundial". Los problemas son especialmente agudos para países muy enfocados a la industria y a las exportaciones, como Alemania, cuyo importantísimo sector del automóvil atraviesa además serias dificultades. 

Hernández de Cos también mostró su malestar por la falta de avances en la reforma de la unión monetaria, necesitada de nuevos instrumentos para hacer frente a futuras tensiones. “Resulta muy preocupante que el área del euro siga sin disponer de herramientas de política fiscal capaces de contribuir a dar una respuesta común frente a los retos anteriores y favorecer un mayor grado de estabilidad”, dijo en Asturias.

El máximo responsable del Banco de España puso como ejemplo de estas carencias las diferencias entre EE UU y Europa para amortiguar las perturbaciones económicas: mientras el Gobierno de Washington cuenta con un 10% del Presupuesto federal para suavizar estas tensiones, en la zona euro este mecanismo es “inexistente”. La falta de ese instrumento fiscal europeo que evite, o mitigue, una nueva crisis es, según el gobernador, “muy preocupante”.   Por ello, reclamó instrumentos como un seguro europeo de desempleo o el uso de fondos europeos para mitigar los efectos de las perturbaciones.

Hernández de Cos también entró en un debate en el que están inmersos grandes bancos centrales como la Reserva Federal (Fed) de EE UU y el BCE, que reflexionan sobre cómo deben reformular su objetivo de inflación —en el caso europeo, el objetivo es que esta se sitúe por debajo pero cerca del 2%— en un contexto de bajo crecimiento, baja inflación y bajos tipos de interés que amenaza con perpetuarse, el temido riesgo de japonización de la economía europea.

“[Al igual que la Fed], el BCE también debería iniciar una reflexión que incluya, entre otros factores, una clarificación de nuestro objetivo cuantitativo de estabilidad de precios para alinearlo a las definiciones puntuales de otros bancos centrales de países desarrollados que facilite la comunicación y el anclaje de las expectativas de los agentes”, aseguró el gobernador.

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