Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Dcoop se saca un conejo de la chistera para burlar a Trump

El grupo aceitero sortea los aranceles de EE UU al comprar el 20% del mayor distribuidor local de olivas de mesa

La cooperativa tiene una producción de 100.000 toneladas de aceituna.
La cooperativa tiene una producción de 100.000 toneladas de aceituna.

El sector aceitunero español sintió como una bofetada la imposición, el pasado julio, de un arancel del 34,75% a la importación de la aceituna negra de mesa por parte de las autoridades norteamericanas. Inmediatamente las ventas se desplomaron más de un 40% en un negocio que en los últimos años no había parado de crecer hasta las 40.000 toneladas. A medida que fueron pasando los meses, los efectos se agravaron hasta suponer un descenso del 70%, lo que a su vez provocó ajustes de personal en varias empresas andaluzas, una reducción de la oferta y precios a la baja en el campo ante la imposibilidad de dar salida al stock.

Pero la lógica del mercado ha podido contra la política. El grupo cooperativo Dcoop, líder mundial en la producción de aceituna de mesa y líder también en la producción y comercialización de aceite de oliva envasado y en graneles, ha contraatacado adquiriendo una participación de la mayor empresa productora de aceituna negra en el mercado norteamericano, la estadounidense Bell Center Foods. Este fue además uno de los grupos que había denunciado las importaciones españolas. La cooperativa malagueña entendió que, ante la dificultad para vencer al enemigo, lo mejor era unirse a él. Ello supondrá para Dcoop enviar desde España aceituna verde, hoy libre de esos aranceles, para su transformación en negras en ese país y de esta forma sortear los impuestos a la aceituna negra.

Para esta campaña, espera comercializar más de 20.000 toneladas frente a las 5.000 que vende en la actualidad. Dcoop es una de las cooperativas más importantes de España, con unas ventas de 1.080 millones de euros gracias al aceite, la aceituna y a productos de ganadería, cereales, quesos y el vino, en especial tras las incorporación de la cooperativa manchega Baco. Actualmente cuenta con más de 80.000 socios, fundamentalmente en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, con una producción de 100.000 toneladas de aceituna y una media de 230.000 toneladas de aceite. Pese a ese alto volumen de ventas, Dcoop ganó en 2017 solo 3,7 millones de euros.

Su estrategia pasa por ganar volumen. El presidente y director general de la cooperativa malagueña, Antonio Luque, cree que con estas operaciones sus ventas se multiplicarán por seis para conseguir en los próximos años proveer 30.000 toneladas al mercado de la aceituna negra en Estados Unidos. Además, no descarta la posibilidad de ampliar esa colaboración comercial a otros productos, como el propio aceite de oliva.

La cooperativa también ha intensificado su expansión en otros frentes, como hizo con la compra del 5% de la firma portuguesa Macarico, con presencia en más de 40 países. Pero lo que Luque siempre ha tenido clara es la apuesta por EE UU, un mercado controlado por las marcas italianas. En 2015 ya optó por la vía de los pactos. En el caso del aceite, compró una parte de Pompeian, uno de los grupos locales más importantes en esta industria, propiedad de la familia marroquí Devico. Con el acuerdo, básicamente con aceite español, pero bajo las marcas de esa empresa, Pompeian llegó a tener una cuota de mercado del 14%, desbancando, vía precios más ajustados, a la también española Deoleo, que ocupaba hasta la fecha ese liderazgo con aceite fundamentalmente español y marcas mayoritariamente italianas como Bertolli y Carapelli (Carbonell y Koipe, de Deoleo, son secundarias en EE UU).

La guerra aceitunera

El segundo envite importante para Dcoop fue la mencionada guerra de los aranceles. El mercado norteamericano de la aceituna negra de mesa se eleva a unas 90.000 toneladas de las que España colocaba el 45% como principal suministrador. Frente a la ofensiva española, dos de las empresas norteamericanas más importantes en el segmento de la aceituna negra, Bell Center Food y Musco Family Online, a través de la Coalición para el Comercio de Aceitunas Maduras, promovieron ante las autoridades del país la necesidad de aplicar aranceles a las importaciones de aceituna negra española por los perjuicios que estaba causando a sus intereses.

Implantados los aranceles y con las ventas en picado, la familia Devico y la cooperativa Dcoop crearon una sociedad instrumental al 50% con la que han adquirido el 20% del accionariado de Bell Center Foods que, aunque opera fundamentalmente en aceituna de mesa negra, también tiene presencia en el aceite con una facturación de unos 200 millones de euros. La operación contempla el compromiso de elevar a corto plazo esa participación al 50%. Con esta actuación, los nuevos socios tienen el objetivo de que España y el norte de África, básicamente Marruecos, se conviertan en los únicos proveedores de la materia prima, la aceituna verde, para el grupo norteamericano.

A medio plazo se contempla la posibilidad de que en el mismo grupo se integre Acorsa, empresa de Dcoop creada en 2003 en California con el objetivo de impulsar las ventas de aceituna de mesa en EE UU y Canadá. Su desarrollo ha sido positivo para la cooperativa española con ventas de unas 5.000 toneladas de aceituna por 20 millones de euros. Pero con la compra de la participación en Bell Center, la empresa ha visto que no puede estar con dos compañías vendiendo el mismo producto en el mismo mercado.

Cuestión de 'lobby'

Las estimaciones del presidente de Dcoop, Antonio Luque, en relación con la aceituna, coinciden con lo sucedido en el mercado del aceite de oliva. A corto plazo espera que las ventas de aceituna negra de mesa española del grupo se puedan incrementar pero, sobre todo, de las 26 entidades socias de la cooperativa cuya actividad, ingresos y rentabilidad dependen cada vez más de la evolución de los mercados exteriores.

Para Luque, esta estrategia no va a ser flor de un día. El directivo no teme que las autoridades norteamericanas vayan a responder imponiendo igualmente nuevos aranceles a la aceituna verde. En su opinión, el impulso de las medidas arancelarias contra la aceituna negra de mesa fue acometido por los dos grandes del sector, uno de ellos hoy socio y con los mismos intereses. Por otra parte, entiende que en este momento otros grupos en el mismo sector norteamericano no tendrían capacidad para llevar a cabo otra ofensiva contra la aceituna negra.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >