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El gobierno argentino asume que tendrá más inflación de lo previsto

El equipo económico corrige en cinco puntos la meta de 2018, hasta 15%, y pospone hasta 2020 el objetivo del 5%

El jefe de ministros, Marcos Peña (centro); el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne (der.); el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger; y el ministro Finanzas, Luis Caputo (de pie) durante la rueda de prensa en Buenos Aires.
El jefe de ministros, Marcos Peña (centro); el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne (der.); el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger; y el ministro Finanzas, Luis Caputo (de pie) durante la rueda de prensa en Buenos Aires. Telam

Mauricio Macri ha asumido que la inflación es su peor enemigo. La padeció durante su primer año de Gobierno, en 2016, cuando calculó 25% y llegó a casi 41%. Y este año no será mejor: se puso como meta 17% y cerrará diciembre encima del 24%. Por eso ahora el equipo económico se ha resignado a que la meta de 10% propuesta para 2018 era inalcanzable y la subió cinco puntos, de 10% a 15%. Y corrió un año hacia adelante todos los cálculos que había hecho en enero. Así, el 10% de inflación previsto para 2018 pasa a 2019. Para llegar al 5% los argentinos deberán esperar hasta 2020. El jefe de ministros, Marcos Peña, dijo que sólo se trató de “recalibrar” las metas, una estrategia surgida de información que antes, cuando asumieron el poder, no tenían. “El dato central”, dijo Peña, “es que la economía ha vuelto a crecer, cuando algunos tenían dudas a la salida de la recesión".

El Gobierno tomó nota del impacto político del anuncio. La inflación es el dato que más siente en la calle, en el día a día de los argentinos. Por eso dio a la novedad un marco inusual: junto a Peña se sentó todo el equipo económico, una escenografía sin precedentes para una rueda de prensa que duro más de dos horas. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el de Finanzas, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, dieron los detalles técnicos de la economía que vendrá. Fueron cuidadosos: nunca se habló de subida de la inflación sino de “recalibrar” metas. Mucho menos se mencionó un posible error de cálculo. “Las metas son imprescindibles en todo programa económico y la modificación debe ocurrir muy de vez en cuando. En este caso tomamos la decisión de hacerlo porque en el punto de partida no contábamos con la información que contamos hoy. Vamos a trabajar muy duro para alcanzarlas”, dijo Dujovne.

Junto con las nuevas metas de inflación, el Gobierno se comprometió a mantener las previsiones a la baja del déficit fiscal. “La meta para este año (de 4,2% del PIB) está sobrecumplida, aunque existía mucha incertidumbre a principios de este año”, dijo Dujovne. El plan oficial es que vuelva a bajar en 2018 hasta 3,2%, para alcanzar en 2020 el 1,2% del PIB. La lucha contra el déficit fue parte de un pacto fiscal que la Casa Rosada firmó con las provincias, donde los gobernadores se comprometieron a cumplir con su parte del recorte. Hasta ahora, el Gobierno ha suplido la diferencia entre ingresos y egresos con financiamiento externo, al punto que la deuda externa total pasó del 46% del PIB en diciembre de 2015 a 56% del PIB en julio de 2017, según datos oficiales.

La ratio deuda por PIB baja considerablemente si sólo se toma la neta, es decir sin intereses. El ministro de Finanzas, dijo hoy que ronda el 28,5%, “un índice bajo con respecto los países desarrollados y de la región”. “Como dijimos muchas veces este endeudamiento es transitorio y perfectamente sostenible. [La ratio] se estabilizará en niveles cercanos al 37% y descenderá a partir de 2021”, explicó Caputo.

Las nuevas metas de inflación llegaron un día después de la aprobación en el Congreso de un conjunto de leyes económicas que el Gobierno presentó como cruciales para avanzar en la gestión: el presupuesto 2018, una ambiciosa reforma impositiva y la prórroga de un impuesto que los argentinos pagan desde la crisis de 2001 por cada cheque que emiten. Fueron cruciales los votos opositores del peronismo, fogoneado por los gobernadores que han acordado con Macri apoyo parlamentario a cambio de fondos frescos para sus provincias. Así, la oposición dura ha quedado en manos de la expresidenta Cristina Kirchner, hoy senadora, y los legisladores que la apoyan.

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