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Nadal rechaza el cierre de las centrales de carbón de Compostilla y Teruel

El ministerio lanza una advertencia a Enel, propietaria de Endesa y de esas térmicas

Mina La Escondida, vinculada a la central de Compostilla, en León.
Mina La Escondida, vinculada a la central de Compostilla, en León.

El Ministerio de Energía ha reaccionado de forma airada a la confirmación de Enel, principal accionista de Endesa, sobre los planes de cierre de dos de sus centrales de carbón, la de Compostilla (León) y Teruel. En la junta de accionistas de la italiana Enel, celebrada en Roma ayer, los responsables de la compañía confirmaron que esas dos térmicas cerrarán antes de junio de 2020. 

El ministerio asegura que no tiene "noticia directa" sobre esta decisión. Pero ha añadido: "si se confirma esta información demostraría, por un lado, que el compromiso de Enel con España no es el que le gustaría a este Gobierno y, por otro, que tampoco es coherente con las necesidades de la política energética del país". Las 15 plantas de carbón que están en funcionamiento en España son responsables de más del 15% de todos los gases de efecto invernadero que emite la economía española.

Los planes de futuro Endesa y Enel son avanzar hacia una estrategia de descarbonización, y para ello plantean un cierre progresivo de sus centrales de carbón. El carbón es la forma más contaminante y emisora de CO2 de producir electricidad y está en el punto de mira de la Comisión Europea, que tiene en marcha diferentes políticas para reducir su uso.

Tras cerrarse en 2015 el Acuerdo de París contra el cambio climático, el grupo Citi realizó un informe sobre los grandes grupos eléctricos europeos. Y situaba a Enel y Endesa como dos de las compañías más "expuestas" a los cambios que implicarán el cumplimiento del pacto de París, que obliga a reducir las emisiones de CO2 a todos sus firmantes. "El 38% de su generación global proviene de carbón", recordaba el informe de Citi

Planes de descarbonización

Conscientes de este problema, ambas compañías han puesto en marcha planes a largo plazo de descarbonización. Endesa, en su plan estratégico para el periodo 2017-2019, señalaba que "no se prevén inversiones en carbón nacional por las condiciones del mercado". Esto implica que no se harán las obras de mejora para adaptarse a los nuevos estándares europeos de contaminación en Compostilla y Teruel. Y, si no se acometen esas obras, las plantas deben cerrar en 2020, aunque Endesa rechazaba hasta ahora admitirlo abiertamente.

Pero Enel, durante su junta de accionistas lo reconoció ayer claramente: "En base a la vigente normativa ambiental y teniendo en cuenta las actuales condiciones del mercado, tendrán que ser cerradas antes del 30 de junio de 2020", respondió sobre Compostilla y Teruel la empresa tras una pregunta realizada por el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA).

Pero no solo son estas dos empresas las únicas que se plantean en Europa alejarse del carbón. Eurelectric —la asociación que representa a 3.500 compañías de la UE— se comprometió en abril a no construir más centrales de carbón en Europa después de 2020.

Lambán, también en contra

Además del rechazo del departamento del ministro de Energía, Álvaro Nadal, la oposición a los planes para esas dos centrales de carbón ha llegado desde Aragón. El presidente del Gobierno de esta comunidad autónoma, el socialista Javier Lambán, ha enviado este viernes una carta al presidente del Ejecutivo central, Mariano Rajoy, para mantener una reunión sobre el futuro de la central Teruel, informa Europa Press. Según Lambán, el Ejecutivo autonómico defiende esta planta "con uñas y dientes".

En declaraciones a los medios de comunicación en Jaca, el presidente aragonés ha asegurado que "si existe voluntad política por parte del Gobierno de España la central térmica" no tendría que cerrar. "El carbón tiene que seguir siendo una fuente de generación de rentas y de vida en las cuencas mineras turolenses", ha añadido.

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