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La economía española crece un 0,7%, una décima menos

El PIB registra entre abril y junio una variación interanual del 3,2% y apunta hacia una desaceleración en los próximos trimestres

El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos

La economía española sigue demostrando bastante fortaleza, aunque un poquito menos. El Producto Interior Bruto (PIB) creció un 0,7% entre abril y junio de 2016, según la estimación adelantada este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto supone una décima menos de crecimiento que en el primer trimestre del año y apunta hacia una suave desaceleración de la actividad en los próximos trimestres. 

En tasa interanual, el PIB avanzó un 3,2%, dos décimas por debajo de lo que se contabilizó entre enero y marzo. La cifra provisional coincide con la previsión realizada por el Banco de España y la mayoría de casas de análisis económico. A la luz de estos datos, este viernes el Gobierno elevará su estimación de crecimiento de cierre de año desde el 2,7% hasta el 2,9%.

Las últimas cifras de la Seguridad Social habían disparado el optimismo tras contabilizar 430.000 nuevos afiliados en el trimestre. Sin embargo, las estadísticas de la Encuesta de Población Activa (EPA) conocidas este jueves decepcionaron al recoger sólo 270.000 nuevos ocupados, muy lejos de cualquier expectativa. "Nos han devuelto al panorama anterior de un enfriamiento controlado, suave y progresivo", explica José Domingo Roselló, analista del Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III.

Dicho esto, el número de puestos de trabajo creados se antoja todavía alto y las horas trabajadas que arrojó la EPA aumentaron de forma muy considerable. Los datos de comercio minorista de esta semana también subrayaron la robustez del consumo. Y ese tirón de la demanda interna, impulsado por la generación de empleo tras años de ajuste, explica que la economía española esté avanzando a ritmos que prácticamente doblan la media de la zona euro. 

Durante los últimos trimestres, el desplome del precio del petróleo, las medidas del BCE, el incremento del gasto público y la rebaja de impuestos inocularon renovados bríos a la economía española. Pero estas dosis de dopaje no parece que vayan a tener tanto protagonismo en la segunda parte del año. El crudo no tiene visos de bajar más, el BCE ya ha inundado el mercado de liquidez y el Gobierno debería iniciar el ajuste fiscal que lleva aplazando año y medio. Y a estos factores pueden sumarse la preocupación generada por un cierto enfriamiento global, el Brexit o la ausencia de un Gobierno en España. "Para la segunda parte del año, esperamos que la desaceleración tome algo más de intensidad en la medida que se han revisado a la baja las previsiones de crecimiento de nuestros principales socios comerciales y que persisten fuertes incertidumbres", explica José Ramón Díez Guijarro, director de estudios de Bankia.  

No obstante, como señala Roselló, con unas tasas de paro tan elevadas deberían mantenerse bastante ajustados los costes laborales y, por lo tanto, continuar con la creación de empleo, si bien a unas ratios probablemente algo menores que las actuales.

BBVA Research destaca que este dato implica el tercer año consecutivo de crecimiento y que el avance del PIB ha sido algo mejor de lo que se esperaba en marzo. "A falta de conocer los detalles, las estimaciones de BBVA Research señalan que la actividad habría vuelto a encontrar su soporte en la demanda doméstica, tanto privada como pública. La demanda externa neta habría hecho una contribución ligeramente negativa al crecimiento, ya que la previsible recuperación de las exportaciones se habría visto compensada por el repunte de las importaciones", sostienen los economistas del servicio de estudios. 

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