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El sector lácteo busca reducir la producción en 170.000 toneladas

Bruselas autoriza pactos para provocar una subida de precios

Vacas en una explotación de Colmenar Viejo (Madrid).
Vacas en una explotación de Colmenar Viejo (Madrid).

El sector de la leche, a través de la Interprofesional, integrada por organizaciones agrarias, cooperativas agroalimentarias e industrias, ha presentado a Agricultura una propuesta para reducir de forma voluntaria la producción en 170.000 toneladas durante un periodo de seis meses con el fin de limitar la oferta y lograr una subida de los precios en origen. La producción semestral es de 3,5 millones de toneladas, por lo que el recorte sería de un 5%. Lo que no menciona la organización es cómo y en qué zonas se realizaría ese ajuste.

La posibilidad de reducir la producción vía pactos, —lo que en cualquier otro sector se considera un cartel prohibido por la legislación— es la última medida adoptada por la Comisión Europea para lograr un ajuste entre la oferta y la demanda. De acuerdo con la reglamentación comunitaria, no cabe la oposición o denuncia de los organismos de Competencia.

En cambio, la reglamentación europea, en contra de lo que hubiera sido más coherente, no contempla exigir ningún porcentaje de reducción concreto para cada país en función de sus incrementos de producción, demanda interna o excedentes.

Bruselas tampoco concederá ayudas comunitarias por el abandono temporal de la actividad. Se limita a dar libertad al sector en cada Estado miembro para poner en marcha esos pactos, así como a los Gobiernos para dar subvenciones. En España el ministerio de Agricultura, con su titular Isabel García Tejerina en funciones, carece de fondos tras la ayuda de 20 millones que dio en noviembre.

El sector es, en cualquier caso, escéptico acerca de los efectos de estas medidas si las reducciones no se llevan a cabo en todos los Estados miembros.

Desde el sindicato Unións Agrarias, Román Santalla señala la necesidad de que Bruselas dé un paso más en su iniciativa determinando claramente los porcentajes que debería asumir cada país para evitar que esta actuación fortalezca aún más a los grandes Estados productores. Desde la misma organización reclaman un compromiso de la industria y de la distribución para blindar el mercado interior y evitar que esa producción que recorten los ganaderos españoles se pueda cubrir con importaciones baratas, lo que haría inútil el esfuerzo.