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La economía crecerá la mitad sin la buena evolución del euro y el petróleo

El Gobierno admite un escenario más pesimista en el programa de estabilidad remitido a Bruselas. Un aumento de los tipos de interés lastrará el PIB en 2,4 puntos hasta 2018

Soraya Sáenz de Santamaría junto a los ministros Luis de Guindos y Cristóbal Montoro.
Soraya Sáenz de Santamaría junto a los ministros Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. EFE

Las optimistas previsiones económicas que el Gobierno ha remitido a la Comisión Europea podrían empañarse en el supuesto de que se replegaran los efectos del euro, los tipos de interés y el petróleo baratos que también alienta la incipiente recuperación de los socios europeos. Así lo recoge el Programa de Estabilidad 2015-2018 donde admite que la economía española crecerá la mitad de lo proyectado —un 1,5% en lugar de un 3% de media hasta 2018— si no se mantienen las condiciones actuales en los mercados financieros.

Tras años deambulando con piedras en los dobladillos de los pantalones, la economía española avanza ahora con alas en los pies. Los augurios del Gobierno sitúan el crecimiento del PIB en el entorno del 3% durante los próximos tres años. Todo un bálsamo para restañar las profundas cicatrices de la crisis. Tres grandes motores impulsan estas alegres previsiones: los inusitados niveles de los tipos de interés, la bajada del precio del petróleo, y la depreciación del euro tras la inyección del BCE que está insuflando energía en la economía europea. Estos factores son el origen del viento de cola que impulsa el PIB de España.

Pero el futuro está cuajado de incertidumbres. La economía española avanzará la mitad de lo que vaticina el Gobierno si estas condiciones favorables se truncan, según el documento oficial que perfila las líneas maestras de la política económica de los próximos tres años. El documento incluye un análisis de los riesgos y calcula el impacto que tendría sobre las proyecciones económicas un empeoramiento de los tipos de interés, encarecimiento del precio del petróleo y frenazo de las exportaciones por una revalorización del euro y el empeoramiento de declive de la economía europea. En el caso de una subida de los tipos de interés de un punto porcentual el próximo año y estos se mantuvieran en ese nivel durante el periodo de análisis, señala el programa de estabilidad, el PIB podría caer alrededor de un 0,8 puntos porcentuales respecto a su escenario base. El bono español a 10 años, de referencia para los mercados, cotiza al 1,38% y ronda niveles históricamente bajos. El programa de estabilidad también calcula el impacto que tendría un aumento del precio del petróleo sobre la economía española. Bajo la hipótesis de un encarecimiento del precio del crudo brent, de referencia en Europa, de un 10% en cada uno de los años de la proyección, se produciría una caída del PIB de un 0,3 puntos porcentuales respecto a la estimación inicial.

Por último, una revalorización del euro que indujera una ralentización en el crecimiento económico de los principales socios comerciales europeos mermaría el crecimiento económico en 0,4 puntos bajo un supuesto de que los mercados de exportación crecerían un 4% menos de lo previsto inicialmente.

El Ejecutivo también calcula el impacto que este escenario más pesimista tendría sobre el déficit público: sería un punto más elevada al final del ciclo del 0,3% previsto al 1,3% y en 2016 el agujero presupuestario aun estaría por encima del 3% del PIB, el límite para estar bajo el procedimiento de déficit excesivo que incluye cierta tutela de Bruselas. La deuda también se vería perjudicada: pasaría del 93,2% previsto en 2018 al 97,2% del PIB, cuatro puntos más y en 2015 sobrepasaría el 100%. Y el empleo crecería a un ritmo más modesto del previsto. Avanzaría un punto menos de lo proyectado en 2018: un 1,9% en lugar del 2,9% estimado.

El secretario de Economía del PSOE, Manuel de la Rocha, indicó ayer que Rajoy “utiliza las previsiones económicas como estrategia partidista y electoral”

Un ajuste pendiente de 30.000 millones

Las Administraciones Públicas deben subir un escalón empinado entre este año y el próximo. Deben reducir el déficit público —la brecha entre gastos e ingresos— del 5,8% del cierre de 2014 al 2,8% a finales de 2016. Para entender la gravedad de la tarea deben ajustar las cuentas públicas con recortes de gasto o subidas de impuestos en más de 30.000 millones en dos años.

El Gobierno apenas incluye nuevas medidas de consolidación fiscal en el programa de estabilidad 2015-2018. Fía la rebaja de, al menos, la mitad del déficit a la tracción de la economía, que avanzará un 3,6% nominal este año y un 3,8% el próximo. Aún así, incluye en el plan remitido a Bruselas medidas de consolidación fiscal por unos 7.000 millones (un 0,69% del PIB) este año y por 6.000 millones (0,56%) el próximo.

El documento que recoge las líneas maestras de la politica económica española para los próximos tres años no es muy prolijo en detalles sobre cómo el Gobierno logrará reducir el déficit. Pero explica que la mayoría de las medidas que contribuirán a equilibrar las cuentas públicas ya están aprobadas. Entre ellas, figuran la reforma de la Seguridad Social, la de reforma de la Administración, la no sustitución de todos los funcionarios que causen baja, un plan de eficiacia del gasto sanitario y farmacéutico y algunas medidas de ingresos como nuevos impuestos medioambientales que despliegan sus efectos en 2015 y otras subidas fiscales de las comunidades autónomas y ayuntamientos. Hacienda ve margen para que estas administraciones aumenten sus tributos propios.

El Ejecutivo refleja que "si no se hubiesen adoptado estas medidas, el resultado sería de una desviación de déficit acumulado entre 0,6 y 1,7 puntos cada año hasta 2018".

Entre los nuevos impuestos destaca el de transacciones financieras por el que el Gobierno espera ingresar 600 millones de euros en 2016. El Estado, las comunidades y los Ayuntamientos prevén ahorrar 2.452 millones hasta 2016 por la reducción de la plantillas públicas debido a la limitación de la sustitución de todas las bajas de funcionarios.

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