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Davos rebaja las expectativas de las medidas de Draghi

Summers sostiene que el plan es insuficiente para evitar el estancamiento en la UE. Lagarde defiende que el plan del BCE ya ha funcionado al depreciar el euro

El plan de relajación cuantitativa del Banco Central Europeo (BCE) es una medida necesaria pero no suficiente, tendrá consecuencias positivas para la economía europea gracias a la devaluación de la moneda única pero su impacto no será similar ni de lejos al que la compra de deuda tuvo en Estados Unidos. Es el mensaje que este jueves se podía escuchar en el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) y que recoge en buena medida el sentir general de los participantes de Davos en estos días.

"Los planes de compra de deuda en EE UU fueron efectivos porque se llevaron a cabo cuando el mercado no funcionaba, los tipos de interés estaban altos, fue una sorpresa para el mercado y se puso en marcha en una economía que depende mucho más de los mercados de capitales para financiarse que del sistema bancario, como pasa en Europa. Los resultados no van a ser decididamente los mismos", advertía el antiguo secretario del Tesoro de EE UU, Larry Summers, en un debate sobre el fin de la política de expansión por parte de la Reserva Federal. Summers, asimismo, advertía de que las medidas del BCE deberían ir acompañadas de un plan amplio de medidas, que incluya un plan de inversión pública y reformas estructurales dirigidas a resolver los problemas de demanda. "Los riesgos de un plan de estímulo demasiado tímido son mucho mayores que los riesgos de que sea excesivo", apuntaba. "Pero no es la panacea ni será suficiente para evitar el estancamiento secular".

En esa misma ponencia, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, respaldaba el mensaje escuchados estos días en la estación suiza: la expansión monetaria debe ir acompañada de reformas estructurales. "En el actual escenario de bajo crecimiento y bajo empleo y alto endeudamiento y paro, apenas hay uno o dos países europeos que puedan aprovechar el margen fiscal", admitía. A su juicio, la relajación cuantitativa en Europa "en buena medida ya ha funcionado si observas la evolución del euro", aseguró Lagarde. Para Ana Botín, presidenta del Banco Santander, es ahora cuando en términos de paridad de poder de compra el euro y el dólar están en su cotización de equilibrio. "El problema no es dónde está ahora el tipo de cambio, es dónde hemos estado en los últimos años, durante la crisis", subrayaba. "Por eso creo que la compra de deuda por parte del BCE es una buena decisión, que compensará en parte la situación de estos años".

En esa línea, el inversor Ray Dalio, presidente de Bridgewater el mayor fondo de alto riesgo del mundo, aseguraba que en Europa "hace falta más dinero en el sistema. Cuando los tipos de interés agotan su margen, la depreciación de la divisa es entonces más efectiva". Precisamente, la renovada fortaleza del dólar debería retrasa la decisión de subir los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, según el presidente de Goldman Sachs, Gary Cohn. "No creo que Estados Unidos pueda subir los tipos de interés con los diferenciales que ya existen. Eso solo logrará que el dólar se fortalezca y si miramos a los datos de evolución de los salarios no hay presiones inflacionistas, más bien lo contrario, que urjan un cambio de sesgo de la política estadounidense", defendía. Lagarde apuntaba que, a diferencia de la mayoría de los bancos de inversión, "el FMI prevé que la Reserva suba tipos a mediados de año y no a finales de 2015 como parece apuntar el consenso entre los bancos".

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