“Es importante la ética del banquero, qué hacer cuando nadie te ve”

Viñals cree que una banca más ética hubiese evitado excesos que han llevado a la crisis

José Viñals, consejero financiero del FMI
José Viñals, consejero financiero del FMISharif Karim (REUTERS)

Después de seis años de crisis, la banca sigue funcionando a medio gas. José Viñals (Madrid, 1954), consejero financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo aborda en su despacho en Washington, durante las reuniones anuales del Fondo, en una semana en la que el mundo financiero en España no ha dejado de hablar de las tarjetas opacas de Caja Madrid. Viñals, vicegobernador del Banco de España entre 2006 y 2009, apela en general a “la ética de los banqueros" y cree que "las cúpulas de las instituciones deben predicar con el ejemplo”.

Pregunta. La recuperación no se consolida pero los mercados se disparan. ¿Teme el Fondo la generación de una burbuja?

Respuesta. No hay un activo financiero concreto muy sobrevalorado, pero sí que hay muchos con un grado de sobrevaloración a la vez. Es algo extendido sobre todo en economías avanzadas, en deuda pública y también en las empresas, y el problema es que esto pueda seguir aumentando y llevar a grados de sobrevaloración inquietantes. Además, hay una compresión de la volatilidad en la mayor parte de activos que induce a pensar que la incertidumbre que están incorporando los mercados está muy por debajo de la que hay en la economía real. Y cuando se produce esta situación, el potencial de correcciones es mucho mayor, sobre todo si hay shocks. Nuestra llamada de atención es para impedir que esto vaya a más. No decimos que se tengan que endurecer las políticas monetarias, pero se necesitan reformas estructurales que ayuden a mejorar las perspectivas.

Antes de la crisis había rentabilidades del 15% o el 20%, lo que era excesivo, pero ahora es insuficiente

P. ¿Y cómo frenas los excesos sin restringir los estímulos?

R. La política monetaria es como un medicamento que resulta imprescindible para mantener al paciente con vida, pero que también tiene ciertos efectos adversos. En lugar de suspender la medicación, porque el paciente se moriría, hay que controlar los excesos financieros con políticas de tipo prudencial. Además, hay que hacer que la transmisión de las políticas monetarias a la economía real sea más intensa con reformas porque, cuanto antes se recupere la economía, antes podrán normalizarse las políticas que generan estos excesos.

P. Si un bono de alto riesgo se dispara en el mercado, ¿qué pueden hacer las autoridades?

R. Por ejemplo se pueden tomar medidas como limitar las tenencias de activos ilíquidos por parte de fondos de inversión, haciendo que los fondos tengan requerimientos de liquidez adecuados. La política prudencial puede ayudar a corregir estos excesos.

P. El FMI calcula que el 70% de la banca en la eurozona no está lo bastante robusta para dar crédito. Es un porcentaje elevado.

R. El baremo que usamos es qué porcentaje del sector puede dar crédito a un ritmo de crecimiento anual de, al menos, el 5%. Ese 70% no quiere decir que no pueden dar crédito, sino que lo harían por debajo del 5%, que nos parece razonable para poder apoyar una recuperación más vigorosa. Los bancos están mejor capitalizados y con más liquidez, pero queda pendiente un problema de rentabilidad. Necesitan seguir reduciendo costes de funcionamiento y transformar sus modelos de negocio para mejorar su rentabilidad de forma sostenida pero sin asumir excesivos riesgos.

P. ¿No son bastante rentables los bancos?

R. Nadie pretende que el sistema bancario tenga las rentabilidades de antes de la crisis, pero sí mayores que ahora, porque la media de la zona euro es del 2%, mucho menos que en EE UU y Japón. Una mayor rentabilidad permite a los bancos generar los recursos para reforzar sus niveles de capital y sus reservas y poder dar más crédito de forma sostenida. Antes de la crisis había rentabilidades del 15% o el 20%, lo que era excesivo, pero ahora es insuficiente.

P. Las inyecciones monetarias del Banco Central Europeo (BCE) tampoco han funcionado.

Hoy los bancos zombis que pueden quedar en España perjudican al resto del sector

R. Esto ha permitido resolver los problemas de liquidez, pero los bancos también necesitan perspectivas de rentabilidad, que los potenciales deudores sean solventes. Ahora hay una parte de demanda solvente que no está satisfecha. También necesitan tener los colchones de capital suficientes para asumir los incrementos del riesgo crediticio.

P. ¿Por qué en España las fusiones no mejoran la rentabilidad?

R. Esos procesos necesitan un tiempo, las ventajas de eficiencia se conseguirán. España es uno de los países en los que el proceso de reestructuración y redimensionamiento del sistema bancario está más avanzado, más que en otros como por ejemplo Alemania, donde hay una gran atomización.

P. Dice que está avanzado en España, pero no completado. ¿Faltan más fusiones?

R. Lo tendrán que decidir las entidades. En el marco de la unión bancaria es más fácil que se den casos de fusiones a nivel transfronterizo, porque se reduce el sesgo nacional que en el pasado ha impedido fusiones que hubiesen podido ser muy beneficiosas. También tiene sentido que, ahora que Europa cuenta con una directiva bancaria, un fondo y un mecanismo único de resolución, las entidades que no son viables vayan resolviéndose. Hoy los bancos zombis que pueden quedar perjudican al resto del sector, porque compiten con bancos más fuertes de una manera que no tiene sentido. Lo mejor que pueden hacer es dejar ese espacio libre.

P. ¿No cree que las exigencias resultantes de las pruebas de resistencia europea pueden lastrar más el crédito?

R. La regulación trata de hacer los bancos más seguros, si captan capital eso ayudará también a conceder más crédito. Pero es muy importante que los bancos tengan capacidad para generar capital de forma orgánica. En la zona euro hay aún 800.000 millones de euros en préstamos dudosos, lo que impide que estos activos bancarios estén destinados a fines que podrían mejorar la rentabilidad bancaria.

Una banca más ética es absolutamente imprescindible porque la banca maneja el dinero de los ciudadanos

P. ¿Qué cambios del modelo negocio pide el Fondo?

R. Vemos en EE UU cómo los bancos están dejando de lado algunas actividades de banca de inversión que con las nuevas regulaciones resultan menos rentables, mientras crecen en otras como gestión de patrimonios, etc… Hay alianzas de bancos con aseguradoras, por ejemplo, para desarrollar líneas de negocio en las que no estaban. La liquidez barata de los bancos centrales no va a estar ahí siempre y el modelo por el que se obtiene crédito del banco central a un coste de casi cero y se invierte en bonos del Tesoro o títulos de deuda no va a ser sostenible en el futuro. En la eurozona este cambio está pendiente.

P. La banca española ha mejorado su credibilidad. ¿Cree que casos como el de las tarjetas opacas de Caja Madrid pueden dañar la reputación?

R. No comentamos episodios concretos, pero todas las noticias que han salido a la luz en distintos países relacionadas con prácticas inapropiadas es algo que no ayudan a restablecer la confianza en el sistema bancario, en un momento en el que es muy importante recuperar la confianza de los ciudadanos.

P. ¿Cree que aún se puede mejorar en el control y los modelos gestión?

R. Se está avanzado internacionalmente a la hora de diseñar unas prácticas que eviten abusos del pasado como en mercado del Libor o tipos de cambio. Sí se está avanzado para mejorar el rigor. Pero hay algo importante en el sistema bancario y es la ética de los banqueros, el qué hacer cuando nadie te ve, y eso es un tema de cultura y valores éticos en los que las cúpulas de las instituciones deben predicar con el ejemplo. Una banca más ética es absolutamente imprescindible porque la banca maneja el dinero de los ciudadanos y es depositaria de su confianza. Una banca más ética hubiese evitado bastantes de los excesos que nos han llevado a esta crisis mundial. La ética del sistema financiero es un tema que nos preocupa y nos ocupa en el Fondo.

Sobre la firma

AMANDA MARS (ENVIADA ESPECIAL)

Corresponsal jefe de EL PAÍS en EE UU. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Desde 2017 vive en Washington. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS