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La vendimia arranca con los precios más bajos en 25 años

El recorte de excedentes no evita la caída de las cotizaciones en Extremadura y La Mancha

Inicio de la vendimia Aldeanueva, La Rioja.
Inicio de la vendimia Aldeanueva, La Rioja. EFE

La vendimia ha arrancado en las zonas productoras con más volumen —Extremadura y, sobre todo, Castilla-La Mancha— con los precios más bajos de los últimos 25 años. Según las tablillas de cotizaciones de las bodegas más representativas, el kilo de uva blanca en La Mancha, incluido el transporte, se paga a una media de 0,15 euros, mientras que en Valdepeñas el precio para la uva tinta se sitúa en 0,24 euros. En Extremadura, mientras, ronda los 0,12 euros.

La situación de precios bajos no afecta a la zona de Rioja, donde se espera una buena producción con unos 450 millones de kilos, y de Duero, donde se prevén cosechar otros 90 millones de kilos. En ambos casos, los precios se mantienen ligeramente por debajo del euro por kilo y las proyecciones apuntan a una buena calidad.

En Castilla-La Mancha, la campaña de este año se afrontaba con preocupación ya que, tras la buena cosecha de 2013 con más de 53 millones de hectolitros, buena parte de los caldos seguía en los almacenes a la hora de empezar la vendimia. Para dar salida a los excedentes, primero se planteó la posibilidad de destinar el vino a la obtención de alcohol para usos industriales o energéticos. Sin embargo, la falta de ayudas públicas para ello o para eliminar stock motivó que las bodegas y cooperativas optaran por venderlos para la exportación, aun a costa de bajar precios.

La producción esperada para este 2014 asciende a unos 45 millones de hectolitros, pese a la sequía que ha afectado a algunas zonas de Castilla-La Mancha. El moderado impacto de las negativas condiciones climatológicas se explica por la extensión del regadío, que ya supone más del 30% de los viñedos. Frente a este volumen de producción, la demanda interna apenas llega a los 10 millones de hectolitros.

Las organizaciones del sector coinciden en la necesidad de apostar por la calidad en las zonas más productoras. También abogan por establecer limitaciones en los rendimientos de uva para la obtención de vino y que en la actualidad llegan hasta los 30.000 kilos por hectárea.