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OPINIÓN

De Copacabana al Nasdaq

En varios países latinoamericanos se observa un estallido de emprendimiento inédito

Los mercados emergentes están sufriendo un inicio de año difícil. Las crisis en Ucrania, Turquía o Argentina, nos recuerdan que no todo lo que brilla bajo el sol de los emergentes es oro y que los factores políticos siguen teniendo un impacto relevante en estos países. También nos recuerda, como las pasadas elecciones chilenas, que algunos lograron desacoplar los ciclos financieros y los ciclos políticos, que no todos los emergentes son iguales.

En algunos de los emergentes estamos presenciando el auge de un nuevo cambio, ya no tanto financiero y comercial, sino tecnológico y vinculado a la innovación. Esto es evidente en China, India, Corea o Singapur pero también abarca otras regiones del mundo. Una revolución silenciosa se está así apoderando de algunas economías de América Latina. En varios países de la región estamos presenciando un estallido de emprendimiento inédito y un auge de multinacionales sin precedentes que abarca ahora mucho más allá de México y Brasil, las dos potencias regionales dominantes.

Así, en 2010, mientras ingresaba en la OCDE, el Gobierno chileno lanzaba Start up Chile, un programa voluntarista para importar 1.000 startups y hacer emerger una Chilecon Valley en el cono sur del continente. En 2013, Brasil lanzó su Start up Brasil, al igual que Perú en 2014. Por su parte, Colombia impulsó uno de los programas de digitalización de la economía más ambicioso del continente.

En apenas unos años, los resultados empezaron a estallar. Chile ha conseguido colocarse en el mapa mundial de las startups: en 2010 se presentaron unas 100 solicitudes (para 22 startups seleccionadas); en la última convocatoria, se presentaron casi 1.600 proyectos (para unos 100 seleccionados). Lo más llamativo es que el 80% procede del extranjero, una de cada cuatro startups seleccionadas vienen de Estados Unidos pero también de India, España, Rusia o Reino Unido, además de los países vecinos del continente. Pero este programa tuvo otro efecto más poderoso e inesperado: despertar el apetito emprendedor de los propios chilenos. Entre el centenar de startups seleccionadas para la añada de 2013 figuran ya 19 chilenas. En apenas tres años, el programa ha lanzado casi 700 startups. Mientras, la industria del venture capital chilena también ha ido creciendo con nada menos que seis nuevos fondos creados en 2013 que aportarán unos 125 millones de euros para financiar nuevas startups.

Una onda expansiva tecnológica está recorriendo la juventud latinoamericana

Como en Brasil o Colombia, las instituciones públicas chilenas han sido claves para fomentar este auge. En Chile, la Corfo es uno de los instrumentos clave. En Brasil, el papel impulsor lo comparten el potente BNDES y FINEP. En Colombia, por su parte, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (con Apps.co) junto con Bancoldex son los motores de estas transformaciones. Cierto es que al continente todavía le queda mucho recorrido para colocarse entre las naciones más innovadoras del mundo: ninguna empresa del continente se encuentra dentro de las 100 más innovadoras del mundo identificadas por Thomson Reuters (Corea del Sur incluye siete, más que Alemania que cuenta con solo una).

Por su parte, Brasil inició en 2013 un programa similar ofreciendo 100.000 dólares (frente a los 40.000 del programa chileno) para cada una de las 100 startups ganadoras (además de visados y otras facilidades que también proporcionarán las 9 aceleradoras privadas asociadas al programa). En este país se concentra, de hecho, el grueso de la actividad de capital riesgo y capital emprendedor del continente: de los 7.900 millones de dólares invertidos por estos fondos en 2012, más del 72% ha ido a parar a iniciativas brasileñas. El país ya posee, por ejemplo, fondos de venture capital superiores a los 100 millones de dólares (España no tiene ningún fondo de este tamaño enteramente dedicado al país). En 2012, Redpoint e.ventures arrancó con 130 millones de dólares enteramente dedicados a startups brasileñas. Igualmente, los grandes fondos californianos, como Sequoia o Accel, o ingleses, como Atomico, abrieron oficinas en el país carioca a lo largo del año pasado; mientras, Intel Capital intensificó sus inversiones en Brasil y Microsoft está ahora considerando abrir una aceleradora (algo que ya ha hecho Telefónica con Wayra en un total 8 países de la región, no solo en Brasil).

Bessemer Venture Partners tampoco lo dudó: abrió oficina en São Paulo para acometer inversiones de entre 5 y 50 millones de dólares en startups brasileñas en fase de expansión (no existe ningún fondo de estas características, por ejemplo, operando y dedicado al Internet español). Esta fiebre inversora por las startups no es solo extranjera: en 2012, el grupo brasileño multimedia RBS lanzó un fondo de 100 millones de dólares, e-Bricks Digital, para invertir en 12-15 empresas tecnológicas cada año en Brasil. ¿Pura locura? En Brasil ya existen docenas de startups que facturan más de 30 o 40 millones de dólares al año: Mobi, Afilio, Lets, Predica, Wine, Vitrinepix, ObaOba, Hagah, etcétera. En agosto de este año, el fondo americano Insight Venture Partners invirtió 20 millones de dólares en Hotel Urbano, una startup brasileña creada en 2011 y con nada menos que 450 millones de facturación esperada para 2013.

Estamos además presenciando un auge de multilatinas 2.0

Estamos además presenciando un auge de multilatinas 2.0, focalizadas en innovación y tecnología, como lo subrayamos en el libro The decade of the multilatinas (Cambridge University Press, 2013). En Brasil están apareciendo startups de gran tamaño como Totvs, al igual que en el país vecino, Argentina, con MercadoLibre. La primera, con unos ingresos de casi 700 millones de dólares en 2012, ha creado este año un fondo corporativo Totvs Ventures y ha abierto una oficina de I+D en Silicon Valley. Por su parte, MercadoLibre, una veterana que cumple 14 años en 2013, opera ya en 13 países y este año también anunciaba el lanzamiento de un fondo de 10 millones de dólares para financiar emprendimiento. Esta startup, con más de 1.000 empleados, ha logrado atraer a un sinfín de inversores americanos sofisticado: institucionales como Morgan Stanley y T. Rowe Price junto a fondos de venture capital internacional como General Atlantic, Tiger Global Management, Benchmark y locales como Monashees. Los fundadores de Globant, otra tecnológica argentina, crearon también en 2013 un fondo de 10 millones de dólares para invertir en startups, junto al fundador de Riverwood, fondo de venture de Nueva York.

Algunas de las tecnológicas de la región ya superan los 1.000 millones de dólares de facturación, como, por ejemplo, la chilena Sonda (más de 1.400 millones de dólares de ventas en 2012). Más sorprendente todavía, es la aparición de estas compañías tecnológicas en los rankings de las mayores multilatinas. Así, tanto en 2013 como ya hiciera en 2012, Brightstar se colocó entre las tres principales multinacionales de la región en el ranking de la revista América Economía. Esta multinacional, fundada por el boliviano Marcelo Claure, con sede en Miami, pero desplegada en una multitud de países, facturó cerca de 5.000 millones de dólares en 2012. Se colocó incluso por delante del gigante de las telecomunicaciones mexicano Telmex que en 2012 ha realizado sus primeras inversiones en Europa (Holanda y Austria, concretamente).

Esta ola (latina) apenas se ha levantado: en 2013, en la encuesta de los Global Millenials impulsada por Financial Times y Telefónica en 27 países, los jóvenes de América Latina lideraron las respuestas de los que se veían como líderes digitales. En Colombia el 27% de los jóvenes encuestados fueron identificados como líderes tecnológicos, justo por delante de Perú (26%), Chile (22%), México (21%) o Brasil (18%). Todos estos países superaron a EE UU (16%), Inglaterra (13%), Alemania (12%) o España y Francia (6% ambos). Dicho de otra manera: una onda expansiva tecnológica está recorriendo la juventud latinoamericana, con mucho más fuerza de lo que estamos viendo en Europa.

Los tópicos sobre América Latina abundan. Seguimos viendo la región como una gran mina a cielo abierto, repleta de materias primas y brotes populistas (y en parte aún lo es). Pero haríamos bien en tomarle el pulso a esa otra América Latina que está surgiendo: pujante, innovadora, rompedora. No nos sorprendamos si pronto vemos alguna startup latina saltar de Copacabana al Nasdaq. De hecho, ya ha ocurrido: lo ha hecho MercadoLibre desde las orillas del Mar de Plata y otra, también argentina, Globant, está a punto de hacerlo.

Pronto seguirán otras, desde Brasil, Chile, Colombia. No nos sorprendamos de ello. Tampoco lo dudemos. Quizás en el futuro el próximo Google salga de Río. Al fin y al cabo, ¿no es precisamente el creador de Kinect, el producto estrella de Microsoft… un brasileño?

Javier Santiso es profesor de Esade Business School y autor de The Decade of the Multilatinas, Cambridge University Press, 2013.