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El Gobierno solo se plantea “ajustes menores” a la reforma laboral

El Ejecutivo se aprueba en su examen a la reforma laboral, pese a la destrucción de empleo

Báñez confirma que La OCDE evaluará la norma española el próximo otoño

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez EFE

El Gobierno ha pasado su propio examen sobre la reforma laboral que puso en marcha hace poco más de un año. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, presentó un somero informe en el que defendió que se habían logrado los objetivos marcados por la reforma, aún a pesar de que en ese año, que va del segundo trimestre de 2012 al segundo trimestre de 2013, se perdieron otros 633.000 puestos de trabajo. Báñez relacionó esa destrucción de empleo con la recesión, echó mano de cálculos del Ministerio de Economía para asegurar que "sin la reforma se habrían perdido 255.800 empleos más". Y mantuvo que el drástico cambio legal, que abarató el despido y facilitó la bajada salarial, ha contribuido a "frenar esa destrucción de empleo".

"No estamos satisfechos, todavía hay muchos españoles que no tienen oportunidad de empleo", matizó Báñez, ante la precaria situación del mercado laboral, que apenas acaba de bajar de los seis millones de parados gracias a una intensa contratación para la temporada estival y a que muchas personas han dejado de buscar trabajo por puro desánimo, cuando no se han ido del país. El Gobierno someterá sus cambios legales al examen de la OCDE, pero la ministra aseguró que "la reforma está hecha, el Gobierno solo se plantea ajustes menores".

En el examen a su propia reforma laboral, el Ejecutivo se contentó con objetivo menos ambiciosos que cuando fue aprobada, en febrero de 2012. Entonces, cuando la economía española ya enlazaba tres trimestres en recesión (ahora ya lleva ocho), Báñez aseguró que la reforma ayudaría "a que no se destruya más empleo del que ya se ha destruido". Y defendió que "la estabilidad en el empleo era el gran objetivo de la reforma laboral".

Los expertos, incluso los que defendían la reforma, advirtieron que abaratar el despido en plena recesión iba a prolongar la pérdida de empleo. Y así ha sido. En su examen, el Gobierno opta por destacar que "se ha frenado el ritmo de destrucción de empleo", un objetivo mucho menos ambicioso si se tiene en cuenta que antes de la reforma ya se habían perdido más de dos millones de puestos de trabajo. En el segundo trimestre de este año había 16,8 millones de ocupados, un 3,6% menos que en el mismo periodo de 2012. En el segundo trimestre del año pasado, la tasa anual reflejaba un retroceso del 4,8%.

La contratación estable, el gran objetivo de la reforma, tampoco ha mejorado. Hay ahora un 4% de asalariados menos con contrato indefinido, pese a algunas figuras para bonificar este tipo de contratación (apoyo al emprendedor e incentivos a los contratos a tiempo parcial). Y la leve mejora de la tasa de temporalidad (del 23,7% al 23,1%) se debe a que el número de asalariados con contratos temporales ha caído más aún.

Báñez recalcó que, según las estimaciones del Ministerio de Economía, la reforma laboral permitirá que la economía española genere empleo en cuanto logre crecer a ritmos del 1% anual, frente al 2% que se consideraba el umbral en recuperaciones de crisis anteriores.