La subida en el precio de los alimentos eleva la inflación al 1,7% en mayo

El dato cambia la tendencia a la baja registrada en los últimos meses

La carne de pollo es un 0,5% más cara que hace un año.
La carne de pollo es un 0,5% más cara que hace un año.EFE

El encarecimiento de los alimentos, especialmente de la fruta fresca, legumbres y hortalizas, elevó la inflación hasta el 1,7% en mayo. El dato que ha confirmado este miércoles el INE y que coincide con el adelanto publicado hace unas semanas supone el regreso del índice de precios al consumo (IPC) a la senda de las subidas. El aumento, mayor de lo esperado, incrementa además la pérdida de poder adquisitivo de los españoles ante el ajuste salarial que están sufriendo los trabajadores.

Además del avance del 3,4% del grupo de los alimentos y bebidas no alcohólicas, en el IPC de mayo también influyeron los precios del ocio y la cultura, que aumentaron un punto hasta el 1,6 %, especialmente por el viaje organizado, que, aunque bajó, lo hizo en menor medida que el año anterior. En cuanto al transporte, bajó al 0,1 %, seis décimas, porque la disminución de los precios de carburantes y lubricantes ha sido menor este año que el pasado.

Con respecto a la vivienda, subió el 0,1 %, cuatro décimas menos, por los precios del gas que crecieron menos que el año pasado, y los del gasóleo para calefacción, que bajaron.

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Respecto a abril, el IPC subió el 0,2%, mientras que la inflación subyacente —que excluye la variación de los precios de los alimentos frescos y la energía— aumentó una décima hasta el 2%, lo que supera en 0,3 puntos el IPC general.

El índice de precios experimentó en abril un frenazo en seco (del 2,4% al 1,4%), al combinarse varios factores con la debilidad del consumo: en el ámbito energético, bajaron la tarifa de la luz y los carburantes; la competencia entre compañías telefónicas abarató las ofertas de paquetes combinados con Internet; y el fin de la Semana Santa (celebrada en marzo este año) hizo caer algunos precios turísticos.

El contraste entre el descenso salarial y el incremento de los precios arroja una creciente pérdida de poder adquisitivo para la inmensa mayoría de trabajadores. En el primer trimestre, la distancia alcanzó los tres puntos porcentuales (una inflación del 2,4% frente a una caída del 0,6% en la remuneración por asalariado), una brecha que no se produce desde la primera mitad de los años ochenta, cuando el IPC superaba con creces tasas del 10%.

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