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Elecciones en Colombia
Análisis

Todos buscando el centro

Comenzó en serio la campaña presidencial y la derecha, representada por Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella, intenta mostrarse moderada, mientras traen una vez más el debate de la JEP que devuelve al país a 2018

La candidata presidencial Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe.NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

Se acabó el borrador. A partir de este lunes comenzó la campaña presidencial en Colombia con la derecha queriendo mostrarse como moderada ante un centro debilitado y una izquierda más clara en un solo candidato.Los resultados eran predecibles: se esperaba que Paloma Valencia ganara la consulta de la derechay la ganó, Claudia López competía contra ella misma en la consulta de las soluciones y sacó mucho menos de lo que esperaba; y en la consulta del frente amplio, Roy Barreras quedó desinflado. Era una consulta artificial porque ni el ultra Abelardo de La Espriella, ni Iván Cepeda, el heredero del petrismo; ni Sergio Fajardo, del centro, se medían en las consultas. Pero estos tres estaban esperando que se despejaran las opciones para mostrar sus cartas.

El palo, como se conoce en el país a quien da el golpe de la mesa, fue Juan Daniel Oviedo, el incómodo candidato para la derecha —porque reconoce el genocidio en Gaza, avala el acuerdo de paz y exige mantener la JEP—, pero que ahora ellos necesitan porque obtuvo 1 millón 255 mil votos. En el momento en que escribo esto, se reúnen Oviedo y Valencia para definir si el bogotano acepta ser la fórmula vicepresidencial de la derecha. A esa misma hora, el expresidente Uribe tuitea un mensaje críptico que parece dirigido a conquistar votos del centro: “Es necesario entender los nuevos tiempos, escuchar con atención y respeto las ideas diferentes, sin abandonar los principios que nos guían”.

‌El problema, sin embargo, es irreconciliable. La médula de Valencia, Álvaro Uribe y todo el Centro Democrático es acabar con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que surgió del acuerdo de paz con las extintas FARC. La JEP juzga los delitos del conflicto armado y por ella han pasado los exguerrilleros que cometieron secuestros, asesinatos y abusos sexuales, así como los militares que cometieron ejecuciones extrajudiciales o ‘falsos positivos’. En la radio, la candidata, al parecer desinformada o no, dijo que había 120 generales en procesos adversariales por esos delitos y sugirió que los exguerrilleros solo tenían sanciones restaurativas.

La realidad es diferente: 26 generales han sido imputados, 2 han reconocido haber ordenado asesinatos de civiles que no tenían que ver con la guerra y podrán acceder a sanciones restaurativas. Siete generales están en procesos adversariales y tendrán el derecho a demostrar su inocencia en juicio. Del otro lado, exmiembros del último secretariado de las extintas Farc fueron hallados responsables por graves crímenes relacionados con el reclutamiento de niñas y niños y miles de secuestros. Su condena también ha sido política: desaparecen del Congreso de la República. Su partido no conquistó ni una sola curul.

‌Parece broma, pero este debate de 2018 vuelve a ser agitado por la derecha. El ultra Abelardo de La Espriella dijo que la JEP era una farsa y también, pareciendo desinformado o no, mezcló la JEP con el Congreso. Sería bueno saber qué piensan las familias de 296 desaparecidos, cuyos cuerpos fueron identificados gracias a las confesiones de exguerrilleros y militares. A pesar de eso, el candidato comenzó la campaña en un tono menor. Más pausado, ya no dice que “destripará a la izquierda”, utiliza palabras que suenan a la fórmula de Javier Milei: que él no es la casta, que hay que “recuperar la economía” y que no negociará con “terroristas”. Un De La Espriella diferente al que fue abogado de congresistas vinculados a los paramilitares y que se vio en tarimas de ese proceso de paz. En la radio ya le pusieron nombre a esa nueva etapa: “Consciente de su estancamiento en encuestas y del techo que alcanzó el discurso radical, hoy inicia la faceta del Tigre Vegetariano”, dijo el analista de Blu Luis Ernesto Gómez, cuando se conoció que el académico y economista José Manuel Restrepo era la fórmula vicepresidencial.

En la izquierda, el candidato Iván Cepeda presentó también a su fórmula: la lideresa indígena Aida Quilqué, recientemente secuestrada por las disidencias. La apuesta por esta mujer del Cauca no le suma más votos a los que ya tiene en movimientos sociales e indígenas, pero sí parece enviar un mensaje político a Paloma Valencia, que en 2015 proponía “un referendo para que el departamento del Cauca se divida en dos. Un departamento indígena y otro para los mestizos”. De otro lado, Roy Barreras desnudado en la falta de votos suficientes para negociar, criticó al presidente Gustavo Petro por su apuesta de bajar las votaciones en las consultas.

‌Mientras todos se lanzan al agua, el centro de Claudia López y Sergio Fajardo esperan. López se midió y llegó apenas a los 574.670 votos, mientras Fajardo celebra no haberse presentado a consultas.

En el Congreso, que se eligió también el domingo, las cosas están más despejadas: El Pacto Histórico de Petro se consolida como la fuerza más poderosa del Senado. Consigue más de 4 millones de votos y logra cerca de 25 curules en la cámara alta. El Centro Democrático, por su parte, aumenta su votación y logra 17 escaños.

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