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La UE se enzarza en una batalla comercial con Argentina ante la OMC

Bruselas denuncia trabas a la exportación tras la queja de Buenos Aires

El director general de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy.
El director general de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy. EFE

El enfrentamiento comercial entre Argentina y la Unión Europea va subiendo de tono. Bruselas comunicó este jueves que ha denunciado al país latinoamericano ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) al considerar que sus prácticas obstaculizan las exportaciones europeas. El anuncio se produjo apenas un día después de que Argentina iniciara la batalla formal con un proceso similar contra la Unión Europea. Bruselas argumenta que Argentina simplemente ha tratado de adelantarse para eclipsar esa denuncia, que ha unido a Europa con Estados Unidos y Japón y que ya estaba lista para presentarse este jueves.

La queja ante la OMC se produce por las supuestas restricciones a la compra de productos europeos que está imponiendo el Gobierno de Cristina Fernández. “Ha sido una escalada. Los problemas empezaron en 2005, pero en 2008 se ampliaron y desde el pasado febrero las restricciones se han extendido a todos los productos que Europa vende a Argentina”, explican fuentes de la Comisión Europea.

Las autoridades comunitarias se quejan de que el país latinoamericano impone condiciones no escritas a las empresas extranjeras

Las autoridades comunitarias se quejan de que el país latinoamericano impone condiciones no escritas a las empresas extranjeras que quieren introducir allí sus productos. Entre ellas, obligarles a comprar bienes argentinos por una cantidad similar a la que pretenden exportar. También se exige una licencia de importación a cientos de productos —más de 600 desde el año pasado— que retrasa o incluso paraliza las operaciones comerciales. “No están respetando las reglas del juego”, concluyen esas fuentes.

Bruselas rehúsa precisar el perjuicio económico que estas prácticas ocasionan a las empresas exportadoras, pero aseguran que afectan potencialmente a los 8.300 millones anuales que suponen las ventas de Europa a Argentina. Solo en 2011, la exigencia de esa licencia especial lastró operaciones por valor de 500 millones de euros, según las estimaciones del Ejecutivo comunitario.

Tras la batalla comercial entre la Unión Europea y Argentina hay un trasfondo político que sitúa a España en el centro de la contienda

Tras la batalla comercial entre la Unión Europea y Argentina hay un trasfondo político que sitúa a España en el centro de la contienda. La decisión que adoptó el Gobierno de Fernández de expropiarle a Repsol la petrolera argentina YPF el pasado mes de abril elevó la tensión con el país latinoamericano. España reaccionó airadamente pero en la práctica las medidas fueron tibias: se anunciaron trabas a la importación de biodiésel argentino, pero se acabaron desactivando seis meses después de entrar en vigor.

Las restricciones al biodiésel centran precisamente la queja que Argentina planteó el miércoles ante la OMC, horas antes de que lo hiciera Bruselas. El país latinoamericano acusa a España y a la UE de restringir esas compras mientras que a Estados Unidos le atribuye un bloqueo a los limones y la carne. Bruselas resta trascendencia al caso y dice que responde solo a la iniciativa de Europa, Estados Unidos y Japón contra Buenos Aires.

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