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Los socialistas reactivan la campaña electoral a la presidencia argentina

Cristina Fernández no ha anunciado todavía si optará a un segundo mandato

El Partido Socialista de Argentina formalizó ayer, en un congreso celebrado en Buenos Aires, la candidatura presidencial de Hermes Binner, médico de 68 años, actual gobernador de Santa Fe. Binner encabezará una coalición de centro-izquierda, con el apoyo de los partidos de Margarita Stolbizer (GEN), de Fernando Pino Solanas (Proyecto Sur) y del grupo que encabeza el senador Luis Juez, en Córdoba. La candidatura de Binner a las presidenciales de octubre introduce una novedad interesante en las tradicionales campañas electorales argentinas, no tanto porque pueda resultar vencedor, algo que las encuestas consideran imposible, sino porque puede significar el reforzamiento en Argentina de una opción de raíz socialdemócrata, hasta ahora muy poco potente. Binner es, por ejemplo, el único socialista que ha llegado a gobernar una provincia.

Aunque sin opción de vencer, Binner supone un refuerzo de la izquierda

Con el anuncio del pequeño PS, empieza, además, a quedar claro el panorama con vistas a las elecciones de octubre próximo y la posición de los dos grandes grupos políticos del país: radicales y peronistas. La Unión Cívica Radical (UCR), que pretendió hasta el último minuto incorporar a Binner como posible vicepresidente, ha optado finalmente por crear una coalición, encabezada por Ricardo Alfonsín, que contará con apoyos de centro-derecha. Alfonsín llevará como compañero de papeleta a Javier González Fraga, un economista que fue presidente del Banco Central durante la primera etapa de Menem y que cuenta con el respaldo del prestigioso Roberto Lavagna. Alfonsín tendrá también el apoyo de Francisco de Narváez, que optará probablemente a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Mauricio Macri, el referente más claro de la derecha argentina, ha decidido optar a repetir como intendente de la ciudad de Buenos Aires, el próximo mes de julio.

La actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, de 58 años, es la única candidata importante que no ha anunciado aún su decisión, pero pocos dudan de que optará a la reelección y de que lo anunciará en los próximos 15 días. Fernández deberá encabezar una nueva versión del Frente para la Victoria, con un mensaje de centro-izquierda, muy dirigido a las bases peronistas de clase media y baja de las grandes ciudades. Las últimas encuestas le otorgan una sólida ventaja sobre todos sus competidores. La única duda es si logrará alzarse con la victoria en una primera vuelta, para lo que tendría que obtener un 40% de los votos y, además, 10 puntos de diferencia sobre el segundo clasificado. La candidatura de Binner, que podría dividir el voto opositor, puede suponerle también a Kirchner un cierto desgaste que le impida llegar al ansiado 40%.

Por el momento, la presidenta lucha más bien con sus problemas de salud (que no tienen por qué indicar una enfermedad sino ser simple consecuencia del climaterio) y con algo que puede ser muy peligroso para su Gobierno: el escándalo surgido en la Fundación de las Madres de la Plaza de Mayo, que preside Hebe de Bonafini, y que ha contado siempre con un fuerte apoyo de los Kirchner, que llegaron a proponerlas al Nobel de la Paz. La justicia investiga al apoderado de la asociación, Sergio Schoklender, por el desvío de millones de pesos. Schoklender, que fue acogido por Hebe de Bonafini, al igual que su hermano Pablo, tras salir de prisión -donde cumplieron condena por el asesinato de sus padres, dos conocidos miembros de la clase alta porteña-, está detrás de la empresa que construye viviendas sociales para las Madres y, según la prensa, dispone de un Ferrari, un avión y un yate. Las sospechas alcanzan también al ministro de Planificación, Julio de Vido, que, como mínimo, no puso coto al descontrol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 2011