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Ola de cambio en el mundo árabe | Tensión en Oriente Próximo

Obama afirma que no permitirá una catástrofe humana en Libia

EE UU utilizará sus reservas de petróleo en caso de grave crisis en Oriente Próximo

Barack Obama aseguró ayer que no consentirá que Muamar Gadafi provoque en Libia una catástrofe humana similar a la de Ruanda y aunque no quiso por ahora prometer el uso de todos medios militares que sean necesarios para evitarlo, dijo que seguirá de cerca los acontecimientos e irá reaccionando acorde a su gravedad. "No vamos a pararnos donde estamos", afirmó.

En una conferencia de prensa originalmente destinada a tranquilizar a los consumidores y a los mercados sobre el riesgo de una escalada del precio del petróleo como consecuencia del conflicto de Libia y la tensión esparcida por Oriente Próximo, Obama manifestó que la comunidad internacional "está estrechando el cerco sobre Gadafi" y "seguirá añadiendo presión" hasta que el dictador libio deje el poder.

El presidente norteamericano insistió en que la salida de Gadafi es "lo mejor para EE UU y, sobre todo, para el pueblo de Libia". Repitió que está considerando "una amplia gama de posibilidades" para lograrlo y que "ninguna opción ha sido retirada de la mesa". Pero, ante la insistencia de los periodistas, no llegó a asumir el compromiso de hacer uso de todos los medios necesarios para echar a Gadafi.

Obama recordó que, antes de ordenar una intervención militar, tiene que tener en cuenta el peligro al que se expone a las tropas norteamericanas y las consecuencias políticas y diplomáticas de tal acción. "Es necesario hacer un correcto balance de costes y beneficios", declaró.

Lo que no significa, añadió, que renuncie al derrocamiento de Gadafi por la fuerza si se llegasen a dar las circunstancias que lo exigiesen. Una de ellas sería la de una severa degradación de la situación humanitaria. Obama admitió que EE UU y la comunidad internacional tienen "la obligación moral" de impedir que se repitan "sucesos como los de Ruanda" y añadió que, "cuando Gadafi amenaza con perseguir a sus opositores puerta por puerta" recuerda bastante aquel siniestro episodio.

Libia ha desatado preocupación internacional, no solo por el drama humano que se está produciendo sino por el efecto que está teniendo en los precios del petróleo. Obama asumió que "esta es una emergencia que no podemos ignorar" y ante la que EE UU y la comunidad internacional, según dijo, están en condiciones de responder adecuadamente. "Podemos llenar el vacío de suministro que provoque la situación en Oriente Próximo", afirmó. Uno de los primeros instrumentos para hacerlo sería el de acudir al fondo norteamericano de reservas estratégicas de petróleo, lo que permitiría que EE UU, que consume una cuarta parte del crudo mundial, redujese su demanda y bajase los precios. No concretó, sin embargo, en qué momento recurrirá a esa posibilidad. La situación del mercado de petróleo puede agravarse todavía si la crisis actual en Libia se extendiese, aún en mucho menor dimensión, al gran gigante petrolero, Arabia Saudí, y a otras monarquías del Golfo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 2011