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Acuerdo de estabilidad política y económica

López resta importancia al desaire del pacto porque "el año pasado fue peor"

El Gobierno vasco asume el desgaste, pero dice que capitalizará las transferencias

"Lo del pasado año fue mucho peor". Un consejero del Gobierno vasco admitió ayer a este diario que "el lógico desgaste" que supone para el lehendakari, Patxi López, y para el PSE-EE el acuerdo presupuestario entre Zapatero y el PNV "no es comparable" con el "golpe bajo" que supuso en septiembre de 2009 "enterarse por EL PAÍS" de que el presidente Zapatero había accedido a que los nacionalistas vetasen el traspaso de las políticas activas de empleo, que en ese momento negociaban ambos Ejecutivos.

Entre los socialistas vascos ha cundido hasta tal punto el desánimo por este segundo desaire consecutivo de Zapatero al Gobierno vasco que el propio López tuvo que "abroncar" a su grupo parlamentario en la Cámara de Vitoria "para aclararles que es mejor unos Presupuestos que unas elecciones y que es preferible un PNV a favor de la autonomía que de la independencia". El lehendakari aseguró a sus compañeros: "Este año he estado informado en todo momento por Zapatero", a diferencia del desprecio sufrido en la negociación de los anteriores Presupuestos. De hecho, tras la larga reunión celebrada la noche del jueves en Madrid entre Manuel Chaves, Gaspar Zarrías, José Antonio Alonso y Eduardo Madina, Rodolfo Ares y los tres secretarios generales del PSE-EE, Zapatero y López mantuvieron una conversación telefónica sobre el plan fijado de las transferencias.

"Ahora toca aguantar el chaparrón mientras el PNV saca pecho", dijo ayer un portavoz del lehendakari, "pero cada transferencia que se consiga serán recursos que gestionará el Gobierno vasco y a partir de enero todo será distinto".

Bajo este análisis menos catastrofista se moverá el discurso "institucional" a medio plazo de López, quien es consciente de haber perdido "margen de maniobra", aunque aún le "queda recorrido". A su vez, los socialistas concentrarán sus esfuerzos en exhibir la "reconversión" del PNV a la línea autonomista, abandonando los desvelos identitarios que el ex presidente Juan José Ibarretxe avivó en sus diez años de Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de octubre de 2010