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Tres jueces condenan a Salud a pagar 916.000 euros por errores médicos

Un hombre murió en el Clínic y a un niño le causaron una parálisis cerebral en Olot

Tres recientes sentencias judiciales van a acarrear al Departamento de Salud tener que pagar 916.000 euros de indemnización a los familiares de las víctimas de tres negligencias médicas, cometidas en los hospitales de Bellvitge, Clínic y Olot. Uno de los pacientes, un hombre de 37 años y trasplantado de corazón, falleció en el Clínic tras una operación de hernia abdominal, mientras que un niño de nueve años sufre una parálisis cerebral porque en el momento del parto, los médicos de Olot tardaron dos horas en practicar una cesárea a la madre. Otro paciente sufre secuelas neurológicas tras ser intervenido erróneamente de una hernia en Bellvitge.

La compensación más cuantiosa -600.000 euros- la ha fijado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en el caso del niño con parálisis cerebral y deberán abonarla el hospital de Olot y el Instituto Catalán de la Salud (ICS) a los padres del chaval. La alta cuantía de la indemnización se debe a las graves secuelas de la negligencia médica y al hecho de que el retraso en la cesárea se produjo porque los quirófanos estaban ocupados.

El caso se remonta a diciembre de 2001, cuando Faustina S. acudió al hospital de Olot embarazada de ocho meses con una hemorragia. Llegó a las cuatro de la tarde y tardó tres horas en ingresar. Debido a su gravedad, los médicos prefirieron derivarla al hospital Josep Trueta de Girona, donde llegó sobre las 22.30 horas. El ginecólogo decidió, después de dos horas, que había que practicarle una cesárea, lo que no ocurrió hasta otras dos horas más tarde. Es decir, pasaron 10 horas desde que Faustina acudió por primera vez a un centro sanitario.

La sentencia concluye que hubo "mal funcionamiento del servicio público" y establece un nexo de causalidad debido "al retraso que se produjo en el tratamiento desde que ingresó en el hospital de Olot hasta que se le practicó la cesárea".

En otro caso, el Servicio Catalán de la Salud tendrá que pagar 200.000 euros a la esposa e hija de un hombre de 37 años que falleció en el hospital Clínic en abril de 2008 tras ser intervenido de una hernia abdominal. El paciente, que había recibido un corazón siete años antes, no tenía conocimiento de los riesgos que conllevaba la cirugía ni fue sometido a las suficientes pruebas preoperatorias, según dictamina la sentencia del juzgado contencioso-administrativo número 9 de Barcelona.

El fallecido, Juan Carlos Navarro, era vecino de Badalona y desde 1990 padecía una miocardiopatía, por lo que en 2001 fue sometido a un trasplante de corazón. Tras presentar un cuadro de rechazo crónico, tuvo que pasar en otras dos ocasiones por el quirófano. En 2007, los médicos decidieron intervenirle de una hernia abdominal a pesar del riesgo que comportaba la operación. Además los facultativos no practicaron a Navarro los suficientes análisis preoperatorios. En este sentido, no se midieron los niveles inmunodepresores del paciente a pesar de haber recibido un trasplante ni tampoco consta en el expediente su consentimiento informado y las posibles "complicaciones" que podía comportar.

Confundir una hernia

La juez considera que estos dos hechos tuvieron una "relación causal" entre la intervención y el fallecimiento, cuya muerte se produjo "por una falta de diligencia a todas luces lejana de la lex artis al no brindársele al paciente ninguna oportunidad de decisión". Los familiares recurrieron a la Asociación de Víctimas de Negligencias Médicas y al abogado Rafael Martín Bueno.

Por su parte, el TSJC ha condenado al ICS a pagar 116.000 euros a un hombre por confundir los facultativos una alteración discal con una hernia y operarle innecesariamente en Bellvitge. El paciente, que padece secuelas neurológicas, tuvo que ser intervenido otras dos veces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2010