El futuro de Europa

El Gobierno califica de "irreal" comparar España y los Balcanes

Los nacionalistas catalanes piden al Ejecutivo que reconozca a Kosovo

El Gobierno no quiere ni oír que su oposición a reconocer a Kosovo como país independiente, avalado en el dictamen que el jueves hizo público el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, tenga que ver con el temor a las reivindicaciones soberanistas existentes en el País Vasco y Cataluña. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fue ayer tajante, al finalizar el Consejo de Ministros, al calificar de "irreal" comparar a España con los Balcanes.

"No tienen nada que ver y nadie con sentido de la responsabilidad puede comparar la situación de Kosovo (y los Balcanes) con las normas de convivencia de la ciudadanía española", se explicó Fernández de la Vega.

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Pero el hecho es que la declaración unilateral de independencia de Kosovo, en febrero de 2008, coincidió con el final del debate soberanista en el País Vasco propiciado por el lehendakari Juan José Ibarretxe, cuyo plan fue rechazado en las Cortes españolas, inicialmente y su propuesta posterior de celebrar un referéndum en Euskadi por el Tribunal Constitucional

En ese momento, en febrero de 2008, al producirse la declaración unilateral de independencia de Kosovo, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya fijó doctrina oponiéndose a dicha declaración unilateral. El Gobierno ya alegó entonces que la situación de Kosovo era diferente de las del País Vasco o Cataluña. "Kosovo constituye un caso singular. Su independencia fue fruto de una operación de limpieza étnica y una guerra por lo que nadie puede tomarlo como modelo para situaciones que no son comparables", dijo entonces.

Evidentemente en la decisión pesaba el temor a que un reconocimiento de la independencia unilateral de Kosovo abriera un precedente que podía utilizarse en la política interior española por los independentistas vascos y catalanes.

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Por eso, el Gobierno utiliza ahora, cuando el Tribunal Internacional de la ONU ha reconocido que esa declaración de independencia no viola el derecho internacional, el mismo argumento que hace dos años. Curiosamente, en este momento, las pulsiones soberanistas no vienen del País Vasco sino de Cataluña, donde existe un malestar muy extendido por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto y el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha acudido a Cataluña para suavizar la desafección existente.

Mientras el presidente catalán, José Montilla, rechazaba ayer los paralelismos "interesados" entre Cataluña y Kosovo, Convergència Democràtica de Catalunya, el partido de Artur Mas y Jordi Pujol, pedía al Gobierno "reconocer al nuevo Estado europeo". En el mismo sentido se manifestó ERC. Para el senador del PNV Iñaki Anasagasti, el fallo "legitima" el plan Ibarretxe y "pone en evidencia" al Gobierno español. Para Eusko Alkartasuna, la decisión de La Haya consagra el "derecho a decidir" de "todos los pueblos de Europa".

Una mujer serbia, ante una pintada que sostiene que "Kosovo es el corazón de Serbia", en Belgrado.
Una mujer serbia, ante una pintada que sostiene que "Kosovo es el corazón de Serbia", en Belgrado.AFP

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