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Las consecuencias del ajuste económico

Zapatero contraataca y acusa a Rajoy de decir "vaguedades" y no mojarse

El presidente del Gobierno pone en pie a sus diputados en el Pleno del Congreso

Los diputados del PSOE necesitaban una alegría. Llevaban meses alicaídos, superando votaciones al límite, escuchando a todos los portavoces de todos los grupos repartirles duras críticas, aprobando medidas que habían negado durante meses y que contravienen su programa y, sobre todo, viendo a su líder con apariencia cansada y falto de chispa en los debates parlamentarios. Pero ayer, al fin, encontraron un motivo para ponerse de pie y aplaudir a José Luis Rodríguez Zapatero.

El presidente del Gobierno dio muestras, por primera vez en meses, de haberse sacudido la depresión y de estar a punto de emprender una especie de contraofensiva. La alegría les duró minutos a los diputados socialistas y les vino por la forma en la que el presidente del Gobierno interpretó la nueva estrategia, que consiste en asumir la responsabilidad de adoptar medidas impopulares e intentar hacer recaer la carga de la prueba en el PP por carecer de una alternativa concreta.

El Congreso aprueba una tramitación rápida de la reforma laboral

El texto definitivo saldrá de las Cortes y estará en vigor a mediados de agosto

"Su discurso se reduce a criticarme y a pasar por alto de todo, a no mojarse en nada y a vaguedades", le dijo Zapatero a Rajoy en la sesión de control al Gobierno. Jaleado por los suyos y caliente después de un largo debate sobre la Presidencia europea, el jefe del Ejecutivo obvió las fichas que le habían preparado sus asesores y se lanzó a la yugular de su oponente. Y el líder del PP cayó en la trampa de convertir en el centro del debate no lo que hace el Gobierno, sino lo que defiende el principal partido de la oposición, y desgranó sus pretensiones: no subir el IVA, frenar el recorte a los funcionarios, descongelar las pensiones y regular la negociación colectiva y la formación profesional.

Zapatero, crecido y ágil, le hizo ver que todas esas propuestas suponen rechazar medidas del Gobierno, pero no hacer propuestas concretas. "No ha hecho más que confirmar lo que he afirmado. Usted ha dicho: ¡No haga esto!, ¡no haga esto!, ¡no haga esto! Siempre oponiéndose a cualquier cosa, pero no ha dicho: en vez de esta política para reducir el déficit, haga esta otra; eso es lo que es incapaz de hacer".

Los suyos disfrutaban y el presidente remató: "Hay que mojarse, señor Rajoy; hay que mojarse, (...) pero usted no se quiere mojar. ¿Por qué? Porque usted cree que así irá sobrevolando, navegando por encima de la ola; y ya le digo desde aquí que no, porque la gente le conoce, le tiene calado". Y todos los diputados del PSOE se pusieron en pie y aplaudieron como si estuvieran en los toros. "¡No hay color!", se le oyó decir a Julio Villarrubia, y otros hicieron un tímido intento de cantar "¡Oe, oe, oe, oe!".

"¿Habrá vuelto?", se preguntaba con sorna a la salida un diputado de a pie del PSOE, en referencia a Zapatero. En todo caso, nada une más que el triunfo sobre el oponente y ver cómo el jefe de filas interpreta el papel que les exigen los argumentarios internos: ¿Dónde está la propuesta del PP? ¿Y por qué critica las medidas que los correligionarios ideológicos del PP en Europa también adoptan?

Es solo un respiro, porque el PSOE y el Gobierno aún pagarán letras atrasadas del coste político de medidas impopulares. La tramitación de la reforma laboral no ha hecho más que empezar y el socio más probable será CiU, que les exige endurecer el texto en el sentido contrario al de las peticiones sindicales. Ayer mismo, la Mesa del Congreso aprobó un calendario para una tramitación exprés que permitirá que la reforma definitiva esté en vigor, como muy tarde, a mediados de agosto. Podría haber sido antes, si no fuera porque los días 14 y 15 se celebra el debate sobre el estado de la nación. Ahora se abre el plazo de enmiendas. Como los partidos de la izquierda (IU, ICV, BNG y NaBai) presentarán enmiendas de totalidad, ese debate se celebrará el día 21 de julio. En principio, debería reproducirse el mismo resultado en la votación del debate de anteayer, pero a partir de ese momento se abre el plazo de enmiendas parciales en las que, según el PSOE, el PP deberá "mojarse" con sus propuestas concretas.

A partir de ese momento será la Comisión de Trabajo la que concluya la redacción definitiva, para que vaya al Senado, con un plazo máximo de 20 días. Como previsiblemente no se incluirán cambios en la Cámara alta, el texto estará ya en vigor sin volver al Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 2010