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Las consecuencias del ajuste económico

El PSOE pone en marcha la sanción a Antonio Gutiérrez

La maquinaria disciplinaria del Grupo Parlamentario Socialista se ha puesto en marcha para actuar contra el diputado Antonio Gutiérrez. La dirección del grupo remitió ayer una carta al parlamentario en la que le pide aclaraciones de por qué incumplió las instrucciones del grupo de votar a favor de la convalidación del decreto de reforma laboral. Gutiérrez se abstuvo junto al PP, CiU, PNV y UPyD. La izquierda minoritaria votó en contra. La sanción previsiblemente se traducirá en una multa de 300 euros.

Esta demanda de explicaciones es obligada antes de tramitar la sanción que indudablemente se le va a imponer ya que las razones que previsiblemente ofrecerá por escrito Gutiérrez no harán sino avalar la decisión sancionadora de carácter económico.

"Acato la decisión y acepto las consecuencias de mi acción y me reafirmo en que el Grupo Socialista es el que más garantiza la libertad y en el que yo me siento muy cómodo", señaló Gutiérrez a este periódico. Lo cierto es que para la dirección del Grupo Socialista, y para el PSOE, este diputado ha roto la disciplina de voto para la que no existe comprensión alguna.

Libertad y disciplina

Es más, el portavoz socialista, José Antonio Alonso, no puso paños calientes a su contrariedad cuando Gutiérrez le pidió una entrevista el lunes para informarle de que iba a abstenerse en la votación al estar en desacuerdo con aspectos sustanciales de la reforma laboral. "Es una reforma con la que será más fácil despedir que flexibilizar", escribía Antonio Gutiérrez en EL PAÍS el pasado martes. En la dirección del Grupo Socialista hubieran preferido que el ex secretario general de CC OO votara con su grupo y, antes y después, hiciera las manifestaciones públicas que estimara oportunas. Este es el sentido de la declaración de Alonso cuando en tono muy serio afirmó que la "opinión es libre pero la disciplina al Grupo Parlamentario [socialista] es obligada".

Pero Gutiérrez no podía votar a favor de esta reforma como también le venció su conciencia en 2005 cuando se abstuvo en la convalidación de un decreto por el que se indemnizaba a la UGT como parte de la restitución de los bienes incautados a ese sindicato en la Guerra Civil. Para Gutiérrez, esa entrega suponía una afrenta a CC OO. Solo hacía un año que este ex dirigente sindical se había incorporado a la órbita del PSOE, aunque sin afiliarse, al aceptar la oferta de entrar en la candidatura al Congreso por Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 2010