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La primera crisis del euro

Alemania y Francia se resisten a aplicar ya el plan de rescate a Grecia

El Eurogrupo debate hoy en Bruselas los detalles del mecanismo de ayuda

Los ministros de Economía del Eurogrupo vuelven hoy en Bruselas a la mesa de negociación para concretar el mecanismo de ayuda a Grecia, con el que pretenden ahuyentar a los especuladores. El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, recordó la semana pasada en Washington que en su última emisión de deuda de 5.000 millones a cinco años, el Gobierno griego pagó "725 millones de euros más en intereses que lo que pagan los alemanes", una gráfica forma de describir el sobrecoste que supone el ataque a los títulos griegos en los mercados.

La realidad es que mientras Atenas "ha cumplido enormemente", como ha reconocido la ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, en asumir un durísimo plan de ajuste, Europa no acaba de encontrar el mecanismo adecuado para corresponder a los esfuerzos de su socio. Y los representantes de Francia y Alemania insisten en que todavía es pronto para poner en marcha el rescate financiero.

Los ministros de Economía de los Veintisiete darán la luz verde mañana a ese plan de ajuste, que incluye fuetes subidas de impuestos y recortes de los salarios e inversiones públicas. El objetivo del Gobierno del socialista Papandreu es ahorrar 4.800 millones de euros y reducir el déficit público del 12,7% al 8,7% este año.

Durante las últimas semanas expertos de la Comisión y el Eurogrupo han intensificado sus trabajos para diseñar un mecanismo respetuoso con el Tratado, que impide a los países de la zona euro asumir la deuda de alguno de sus socios. Entre las medidas que se barajan figuran préstamos bilaterales, préstamos avalados por los países de la zona euro o una emisión de bonos garantizada por los Gobiernos de la eurozona.

Algunas fuentes comunitarias han barajado que el mecanismo de financiación podría alcanzar ente los 20.000 y los 25.000 millones de euros. Grecia necesita recabar financiación por un valor de 53.000 millones para saldar deuda, de los que unos 20.000 millones vencen en abril y mayo.

Aunque fuentes comunitarias daban por muy avanzados los trabajos técnicos, Lagarde enfrió las expectativas de un rescate inminente. "No espero que se tome ninguna decisión, que se apriete ningún botón, porque sería totalmente prematuro", explicó ayer en Nueva York. Alemania pone aún más dificultades por temor a la reacción de sus contribuyentes.

Alemania ha ido preparando el terreno entre sus ciudadanos para un posible rescate con el anuncio de durísimas medidas como la expulsión de la zona euro o la supresión de los fondos de cohesión a los países que no adopten medidas para corregir su déficit público, en palabras de su ministro de Finanzas Wolfgang Shäuble. Aún así, Berlín no acaba de dar luz verde al plan. En una reciente entrevista al diario Bild, Schäuble manifestó que "el Gobierno griego merece un gran respeto por sus esfuerzos". Pero añadió que "no había factores nuevos", y por tanto, "ninguna razón para tomar decisiones sobre ayuda financiera el lunes".

Berlín y París se encuentran en una situación contradictoria que les urge a encontrar una solución a la crisis griega: los bancos franceses y alemanes son los principales acreedores de la deuda griega y resultarían por tanto los mayores perjudicados de una posible quiebra. Pero ambos Gobiernos creen que con mantener la presión sobre el Ejecutivo griego para que avance en el plan de ajuste y con detallar el mecanismo de rescate, sin necesidad de aplicarlo, es suficiente para desanimar a los especuladores.

En Grecia, sin embargo, existe una cierta decepción por la falta de decisiones de la Unión. El primer ministro griego ha recordado que "la amenaza de la especulación y los mal regulados mercados financieros no son una amenaza para Grecia sino para toda la economía mundial". "Las mimas instituciones financieras que fueron rescatadas con el dinero de los contribuyentes están haciendo ahora su fortuna con la desgracia de Grecia, mientras aquellos mismos contribuyentes están pagando el precio de profundas reducciones salariales y servicios sociales", añadió.

Más regulación

La presidencia española de Unión Europea intentará alcanzar un acuerdo sobre un "enfoque general" para la regulación de los fondos de inversión alternativos, como los hedge funds o fondos especulativos, los private equity que invierten en empresas no cotizadas, y otros fondos como los soberanos, los de materias primas e infraestructuras. La regulación afecta sobre todo a los gestores de estos fondos, que manejan más de dos billones de euros.

La Comisión presentó una propuesta de regulación el pasado abril, que ha sufrido ya ciertas rebajas debido sobre todo a las presiones del Reino Unido, donde reside la mayor parte de esta industria en Europa. Por distintos motivos, EE UU ha manifestado también sus discrepancias con el proyecto de legislación europea. La directiva deberá ser aprobada también por el Parlamento Europeo donde se han presentado más de 2.000 enmiendas, muchas fruto de la presión de los lobbys británicos. Los puntos más polémicos son los referidos a la localización de los depositarios y los situados en terceros países. España pretende desbloquear la directiva antes del verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de marzo de 2010

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