Retrato genético de un esquimal de 4.000 años

Se completa el primer genoma de un humano antiguo

Un hombre que murió hace 4.000 años y cuyos restos se conservaron durante todo este tiempo congelados en el suelo, como los de los mamuts, ha desvelado muchos de sus rasgos ahora, cuando se ha secuenciado su genoma a partir de su pelo. Estudiando su material genético, los investigadores han averiguado, entre otras cosas, que este miembro de la cultura saqqaq, la primera de la que se tiene constancia que vivió en Groenlandia, no era blanco de piel y tenía los ojos castaños y el pelo oscuro y fuerte. También poseía el grupo sanguíneo A+, tendencia marcada a la calvicie, y se alimentaba de recursos marinos.

Además, la información genética les ha revelado que el origen de este humano antiguo, que han bautizado Inuk, estaba en Siberia oriental. Aún sin poder asegurar que se trata de un individuo representativo de la población de la zona en aquella época, este dato indica que América del Norte fue habitada hace unos 5.500 años por una oleada migratoria procedente del Este de la que no se tenía constancia hasta ahora. Esta oleada fue anterior a aquellas posteriores de las que descienden los actuales esquimales e indios americanos.

A los estudiosos les interesa mucho esta vía genética de investigación, porque se conocen muy pocos restos de estos primitivos habitantes del Ártico americano. En el mismo yacimiento se han hallado arpones y otras herramientas. El trabajo ahora publicado en Nature indica que se pueden utilizar los datos del genoma para conocer rasgos físicos y demográficos de individuos y poblaciones de culturas extintas. Éste es el primer genoma humano antiguo completo, recuerdan los autores del estudio, liderados por la Universidad de Copenhague.

Hasta ahora, los análisis de ADN de restos humanos antiguos o muy antiguos se han hecho a partir de huesos o piel, como en una momia egipcia y en neandertales. Estos tejidos tienen el problema de que suelen estar contaminados de ADN de bacterias y hongos, así como, en muchos casos, de material genético humano moderno. Sin embargo, los análisis de restos de mamuts conservados en permafrost en Siberia y otros lugares ya habían mostrado que el ADN del pelo se conserva prácticamente sin contaminación en estas condiciones de frío extremo y continuo.

Las técnicas modernas, derivadas del hito tecnológico que supuso la primera secuencia completa del genoma humano en 2000, han permitido ahora generar el genoma casi completo del esquimal, con mucha mayor calidad y detalle, y en mucho menos tiempo de lo que se podría haber hecho hace 10 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de febrero de 2010.

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