Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Sólo nos conformaremos cuando logremos la plena igualdad"

Miles de homosexuales marchan en Washington para reclamar más derechos

Ayer se cumplió uno de los sueños de Harvey Milk. Tres décadas después del nacimiento del movimiento de lucha por los derechos de los gays en EE UU, una multitud llegada de todos los rincones del país marchó en Washington, de la Casa Blanca al Capitolio, para pedirle al Gobierno y al Congreso un solo deseo: igualdad. El mismo por el que murió Milk.

Hace 31 años que Milk, el primer político abiertamente homosexual elegido en EE UU, fue asesinado en un despacho del ayuntamiento de San Francisco. Su gran sueño era organizar una manifestación en Washington para exigir visibilidad y respeto. En aquella época, a finales de los setenta, la homosexualidad era todavía un tabú. Jóvenes morían asesinados en comunidades rurales. El suicidio entre la comunidad gay era algo habitual. El matrimonio gay no era un sueño, era un imposible.

"Estamos aquí para cumplir el sueño de Harvey Milk", dice un manifestante

Hoy en día el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en seis Estados. La Cámara de Representantes ha propuesto una ley que consideraría los ataques a los gays como crímenes contra las libertades civiles. Para los activistas, éste es el inicio de una carrera idéntica a la que protagonizaron los afroamericanos contra el racismo y la segregación el siglo pasado.

Ayer, en la cabecera de la manifestación, un testigo privilegiado de esa lucha enardecía a las masas. Era el célebre activista Cleve Jones, a quien Milk le dio en una ocasión un megáfono y le dijo: "Es tu turno". En principio, Jones no quería participar en la manifestación, por miedo a que pudiera interpretarse como un castigo al presidente Barack Obama. Luego cambió de idea. "Hay que luchar por el reconocimiento pleno de nuestros derechos civiles, como sucede en otros países del mundo como España", dijo ayer. "No nos conformaremos con un poco de igualdad. La queremos toda".

Tras él, la multitud bullía con cánticos, banderas multicolores y pancartas. "Salid del armario, allá donde estéis". La cara de Jesucristo con las palabras: "También amo a los gays, asumidlo". "Nuestros hijos quieren que nos casemos". Al llegar frente a la Casa Blanca, los miles de manifestantes explotaron en un cántico al unísono, tomado de la campaña electoral de Obama: "Sí, se puede".

Era un toque de atención al presidente. No de castigo, sino de recordatorio. La inmensa mayoría de los manifestantes expresaba su respeto por Obama. Pero le pedían que actúe antes de que sea demasiado tarde en su mandato. Quieren que anule la prohibición a los gays de servir abiertamente en las Fuerzas Armadas y que revoque la ley que impide el reconocimiento federal de los matrimonios homosexuales efectuados en los seis Estados en los que son legales.

"Esta manifestación es para pedirle a Obama que le exija al Congreso la ayuda necesaria para solucionar esos dos problemas", explicaba Steven Smaskiewicz, de 55 años. En 2004 se casó en Massachusetts con Jeff Parson. Son un matrimonio sólo en su Estado. De cara al Gobierno federal no son nada. "No tenemos derecho a presentar la declaración de la renta conjuntamente. Se nos niegan los derechos de la seguridad social de los que sí disfrutan los heterosexuales. ¿Por qué somos menos familia que los demás? ¿Por qué nuestro amor vale menos?", añadió.

El de ayer no era un acto de reivindicación agresiva, sino una celebración festiva de la igualdad, que ilustraba cuánto ha cambiado la sociedad estadounidense en tres décadas, desde los años en que la sodomía era ilegal. "Gay, hetero, blanco y negro, el matrimonio es un derecho civil", cantaba ayer la multitud. Ancianos marchaban junto a adolescentes. Niños acompañaban a sus dos madres. Curas y mujeres transexuales se daban la mano.

En la manifestación participaron todo tipo de iconos de la comunidad homosexual, como Dustin Lance Black, ganador del Oscar por el guión del largometraje Mi nombre es Harvey Milk. Él explicó como pocos el sentido de la marcha de ayer. "Antes de morir, Harvey soñaba con organizar una manifestación en Washington", dijo. "En un país en el que todavía muere gente por el hecho de ser gay, éste es un gran paso adelante, unirnos para cumplir el sueño de Harvey Milk, ser todos iguales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de octubre de 2009