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La crisis hondureña

Los seguidores de Zelaya toman Tegucigalpa

Miles de manifestantes prometen luchar hasta lograr el regreso del presidente - El Gobierno de hecho renueva el toque de queda y acusa a la OEA de ser parcial

"Honduras resiste, insiste y persiste. Esta resistencia es un ejemplo para el mundo y para los movimientos sociales", clama Hortensia Zelaya, conocida como La Pichu, hija del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya. Ella encabeza la protesta de más de 10.000 hondureños que repudian en Tegucigalpa al Gobierno de hecho de Roberto Micheletti, impuesto tras el golpe de Estado del 28 de junio, y que prometen seguir en las calles de la capital hasta que el mandatario sea restituido en el poder. La marcha es una demostración de fuerza a favor de Zelaya, en momentos en que salen a luz más casos de corrupción de su gabinete y se debilita la imagen del mandatario depuesto, quien viajó ayer a Brasil en su periplo para lograr el apoyo internacional que le permita volver al poder en Honduras.

"Nos tienen miedo porque no tenemos miedo", gritaba Hortensia Zelaya ante los miles de simpatizantes de su padre que se congregaron en la avenida Juan Pablo II, cerca de la Casa Presidencial, fuertemente custodiada por el Ejército y la policía. La marcha es la participación más activa en política de la hija de Mel, como llaman los hondureños al presidente depuesto. Una chica de 24 años, cantante de boleros a dúo con su padre en las propiedades familiares, estudiante de periodismo y asesora en programas gubernamentales para jóvenes durante el mandato de Zelaya.

Al grito de "urge Mel", "viene Mel", la marcha se tornó violenta. Los manifestantes atacaron a pedradas varios negocios de comida rápida e incendiaron un restaurante. Además, quemaron un autobús. La protesta es la más concurrida a favor de Zelaya desde el pasado 5 de julio en las cercanías del aeropuerto Toncontín, cuando miles de simpatizantes esperaban el retorno de Zelaya, que al final no se produjo. Un chico de 19 años resultó muerto en esa ocasión. En la marcha del martes la policía detuvo a 40 manifestantes y el Gobierno impuso de nuevo el toque de queda, levantado el 31 de julio.

La tensión aumenta en las calles de Tegucigalpa. El dirigente de las bases del Partido Liberal y del Frente Nacional contra el golpe de Estado, Dagoberto Suazo, informó de que realizarían nuevas protestas en las cercanías de la Universidad Pedagógica Nacional. El dirigente sindical Israel Salinas, por su parte, anunció que aumentarán "las acciones de resistencia" en todo el territorio hondureño y que pedirán más "acciones solidarias internacionales" contra el golpe.

Mientras, el presidente depuesto, Manuel Zelaya, llegó a Brasilia, donde fue recibido con honores militares de jefe de Estado. El mandatario depuesto agradeció el apoyo del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien se convirtió en uno de los primeros líderes latinoamericanos en repudiar el golpe y en ofrecer su respaldo. En esta visita Zelaya volvió a exigir más presión de EE UU hacia el Gobierno de hecho. "Estados Unidos ha mantenido una posición firme, pero puede hacer más (...), puede apretar fácilmente a los golpistas y revertir ese mal ejemplo para América Latina", dijo Zelaya a TV Brasil.

El mandatario depuesto negó la posibilidad de una negociación con el Gobierno de Micheletti. "Yo no negocio con terroristas ni con criminales. [Micheletti] debería estar preso, pagando los crímenes que ha cometido, asesinatos de personas en las manifestaciones públicas", dijo Zelaya.

Igual intransigencia demostró este miércoles Micheletti. En declaraciones a una radio de Managua, afirmó que no aceptará una amnistía política para Zelaya, a pesar de que el Congreso hondureño accedió el 4 de agosto a discutir el tema. Micheletti dijo que Zelaya puede regresar al país "cuando quiera", pero para someterse a a la justicia "por varios delitos pendientes". "Si el señor Zelaya vuelve a Honduras, se defiende en los juzgados con todas las garantías y sale en libertad, está en todo su derecho de reclamar su restitución. Pero si él viene aquí impuesto por cualquier otro país, nosotros no lo vamos a permitir", dijo Micheletti.

El mandatario de hecho también criticó el papel que ha jugado en la crisis hondureña el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, de quien dijo "ha recibido pagos de Hugo Chávez". La OEA tiene previsto enviar la próxima semana una delegación a Tegucigalpa para intentar desbloquear la crisis.

La secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, afirmó ayer que hay "claramente riesgo de enfrentamiento civil" en Honduras, informa Europa Press.

Mientras tanto, la Interpol difundió orden de captura contra tres funcionarios del Gobierno depuesto, acusados por la fiscalía de abuso de poder y estafa. Se trata de la ministra de Finanzas, Rebeca Santos, la directora de la Empresa Nacional de Electricidad, Rixi Moncada, y el ministro de Defensa de Zelaya, Arístides Mejía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 2009