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Reportaje:La crisis hondureña

Adiós a la unión centroamericana

El conflicto paraliza las negociaciones de libre comercio regionales y con la UE

El conflicto hondureño no ha hecho sino elevar el voltaje de la tensión política entre Washington y Caracas, poniendo a prueba incluso las promesas de moderación que lanzó el presidente Barack Obama hacia América Latina al iniciar su mandato. La misma rivalidad se ha puesto de manifiesto por la disposición de Colombia de ceder a EE UU el uso de siete bases militares. "Se trata de los yanquis, la nación más agresiva de la historia de la humanidad", reclamó Chávez.

Importa poco si Colombia y Venezuela son vecinos, miembros de Unasur, de la Comunidad Andina (CAN), del Grupo de Río y de la Organización de Estados Americanos (OEA). El Gobierno de Álvaro Uribe y su enfrentamiento con el movimiento bolivariano está otra vez en las portadas de los diarios de la región, como blanco de Chávez y de sus principales acólitos: el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales.

Centroamérica está aún más atenazada. Manuel Zelaya, el presidente derrocado de Honduras, y Daniel Ortega, mandatario de Nicaragua, impulsan el proyecto chavista frente a la aversión manifiesta de Costa Rica y de Panamá, cuyo nuevo presidente, Ricardo Martinelli, prometió luchar contra la expansión de las corrientes chavistas en la región. Mientras tanto, El Salvador y Guatemala intentan concentrarse más en los problemas internos y salirse de la dicotomía, inspirados en el tipo de izquierda pragmática que pregonan Lula da Silva en Brasil y Michelle Bachelet en Chile.

Esta Centroamérica dividida es la que reza para que la Unión Europea acceda a retomar las negociaciones de un acuerdo de asociación que convertiría al istmo en el primer destino de exportación del modelo integrador nacido en Maastricht. La crisis hondureña hizo a Bruselas paralizar las negociaciones como medida de presión, pero también por los problemas de legitimidad generados por la incertidumbre de poder, y porque Europa siempre ha pedido negociar con todos o con ninguno. Ahora los vecinos de Honduras, especialmente Costa Rica, presionan a España para que convenza a Bruselas de descongelar las negociaciones y negociar con sólo una parte de la región. El martes, fuentes de la Comisión Europea aseguraron a la agencia Efe que las negociaciones para concluir un acuerdo de asociación con Centroamérica siguen adelante, aunque reconocieron que aún no se ha debatido la posibilidad de llevarlas a cabo sin Honduras.

"La región no está aprovechando espacios ni hablando con una sola voz", diagnostica el analista Daniel Zovatto, quien clasifica a los Gobiernos latinoamericanos en tres grupos: los que gobiernan con apego a las leyes favoreciendo los climas de negocio y manteniendo la estabilidad política; los que usan su elección democrática para impulsar reformas constitucionales internas en ámbitos como la propiedad privada, con discurso crítico contra Estados Unidos; y los que evitan entrar en el juego bipolar, procurando mantenerse igual de distantes de la Casa Blanca como del Palacio de Miraflores. "Es una zona gris de grandes y chicos, con Brasil, Argentina, Paraguay o El Salvador", ha advertido el politólogo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 2009