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62º edición del festival de Cannes

El "mejor cineasta" del mundo

El danés Lars von Trier colapsa el certamen con la presentación de 'Anticristo'

"El caos reina", reza el cartel que Lars von Trier tiene pegado en la puerta de su despacho de los estudios Filmbyen, unos antiguos cuarteles militares situados a las afueras de Copenhague. Pero el mismo lema puede adherirse a su nueva película, Anticristo. No en vano es una de las réplicas que el director danés incluyó en esta crónica salvaje de una pareja infernal protagonizada por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, actores únicos del filme. Eso sí, la frase no la dicen ni el hombre ni la mujer, sino... un zorro. Es el mundo de Lars von Trier (Copenhague, 1956), que hace hablar a las bestias y automutilarse a las personas, en un cine brutal que ha dividido al Festival de Cannes entre furibundos detractores (una inmensa mayoría) y ensimismados entusiastas. De tal manera que, bien pensado, también el impacto de Anticristo en público y prensa podría llevar el mismo marchamo: "El caos reina".

"La vida no es sencilla. ¿Por qué justificar el filme? Lo he hecho y ya está"

El caos reinó hace cosa de dos años en la vida del director danés, víctima de una profunda depresión que le hizo "tocar fondo". Se preguntó entonces si sería capaz de volver a rodar una película y se dijo a sí mismo que hacerlo podría servir de terapia. "Hice esta película para curarme, y aquí está... Comprobé que la rutina de levantarte por la mañana y trabajar puede ayudar mucho", explica Von Trier en Cannes. Se fue a Alemania para buscar financiación y rodar. "Pasamos tres meses en las afueras de Colonia, en un hotel que tenía un menú... que de no haber estado ya deprimido, lo habría acabado estando", cuenta el fundador del movimiento Dogma, embutido en un veraniego traje beis y tocado con un sombrero Panamá.

La comparecencia de Lars von Trier ante los medios de comunicación de todo el mundo, ayer en el Palacio de Festivales, estuvo a la altura de la enorme controversia suscitada por esta ceremonia de la sangre y el sexo. Una ceremonia en la que la paranoia se abre paso con profusión de primeros planos de autoablaciones de clítoris, masturbaciones masculinas con resultado de sangre y no de semen y otras lindezas marca de la casa. Éste es el diálogo que el realizador mantuvo con un periodista británico que le había preguntado por sus motivos:

-¿Por qué ha hecho esta película? Y procure contestar con algo más que una palabra...

-La vida no es sencilla. Y no tengo por qué justificar esta película, la he hecho y ya está.

-Sí tiene que justificarla, está usted en el Festival de Cannes.

-No sé por qué tengo que justificarme, me gusta hacer películas, sólo eso, no puedo decir gran cosa, su pregunta es muy rara. ¿Por qué tengo que pedir perdón? Son ustedes mis invitados aquí, y no al revés. Yo trabajo para mí mismo, no lo hago pensando en el público ni en la prensa... No tengo que explicar nada, y me gustaría hacerlo, pero no puedo.

-¿Por qué haber hecho esta película y no otra?

-Es Dios el que dicta [Lars von Trier se declara ateo].

El director danés ya había reconocido antes de ser seleccionado para la sección oficial de Cannes (donde ganó la Palma de Oro en 2000 con Bailar en la oscuridad), y así lo dicen sus notas de producción, que Anticristo no sigue los parámetros habituales de su cine, ya que es "una obra en la que las secuencias se fueron añadiendo sin razón lógica, y donde las imágenes iban componiéndose fuera de toda lógica o de toda reflexión dramática, procediendo a menudo de sueños que yo tenía o había tenido en otras épocas". El caos reina...

Anticristo nace de las propias perversiones de Lars von Trier, tal y como él mismo admite. Para ello, Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe, que ya había trabajado con Von Trier en Manderlay, se plantaban en el rodaje "dispuestos a todo", pero prácticamente sin saber lo que tocaba ese día. "Fue una experiencia única", recuerda Gainsbourg. "Hablábamos poco y hacíamos mucho, Lars no permite que ensayes antes, no te explica casi nada, te pide que llegues y empieces a rodar, con él es casi el actor el que fabrica la secuencia sobre la marcha", explica Dafoe.

Un método, una obra, una película para la polémica, Anticristo, cine hecho por un tipo con miedo irreprimible a volar, por un señor danés que se considera a sí mismo, "el mejor cineasta del mundo, porque los demás están sobrevalorados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 2009