Almodóvar prepara una película sobre la Guerra Civil

El director manchego confiesa en Cannes que abordará el tema "sin tiros ni contienda"

Con una dura competencia en la carrera por la Palma de Oro, entre nervios y compromisos, Pedro Almodóvar ha afirmado que, tras Los abrazos rotos, rodará una película sobre la Guerra Civil española, un asunto al que nunca antes se había acercado.

Pregunta.¿En qué momento el universo "almodovariano" se topa con la guerra?

Respuesta. Es verdad que nunca pensé que fuera a hacer una película sobre la Guerra Civil. Pero es un tema que, aunque no tenga ningún familiar en ninguna cuneta, lo siento muy cercano. Quiero hacer algo especial: no va a haber tiros, no va a haber contienda. Hablaremos de otras cosas, de seres que ahora viven y que, en ese momento, eran muy jóvenes. No sé cuándo lo haré, pero ya lo estoy escribiendo.

"Los trabajos tienen que gustar al público y eso siempre es un milagro que no se sabe cuándo y cómo se establece"
"Ya no me muevo libremente por la calle y eso es terrible: un precio altísimo que reduce tu vida a una vida de interior"
"Lo de ser famoso ahora mismo en España, es una de las cosas que más han empobrecido mi vida"

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P.¿Va a ser una historia original suya?

R.No. De hecho ya tengo un libro comprado de Marcos Ana (autor de Decidme cómo es un árbol), un superviviente de la cárcel franquista. Estuvo 25 años allí, desde muy joven. Salió con 42 y había entrado con 16, así que le tocó la guerra de adolescente. Me gustaría hacer esta película por respeto a él, que es un hombre maravilloso y quiero hacerla mientras él viva, porque me preocupa mucho el tema de la memoria histórica, dado que la ley en vigor no me parece la manera más adecuada de llevarla.

P.Este proyecto, ¿vuelve a ser, como siempre, uno entre tantos?

R.Ahora mismo estoy dividido entre varias historias. Tengo también una comedia, que, como todo el mundo me la pide, me siento casi obligado a hacerla. Tampoco sé si me saldrá, pero voy bastante avanzado. Y después tengo otra, que es de la que ya he terminado el primer borrador y que probablemente sea mi próxima película. Hasta el final no sabré cuál hacer. De la comedia tengo ya el 80%. No sé si contaré con Penélope, pero volveré a trabajar con ella más adelante, por supuesto.

P.Estos días en Cannes, su nombre suena por encima de maestros verdaderamente influyentes del cine mundial. ¿Se siente orgulloso?

R.Eso dicen los periódicos. Yo lo veo con cierta distancia y cierta perplejidad. Pero, desde hace ya bastantes años, aunque suene raro, el mercado francés es nuestro primer mercado. Todas mis películas hacen más dinero en Francia que en España, a pesar de ser subtituladas. Aquí he leído que "realmente los más importantes están por venir", hablando de Tarantino, von Trier y de mí. Me gusta leerlo, pero, por otra parte, una vez leído eso desaparece, porque las dificultades para las películas son siempre las mismas. Los trabajos tienen que gustar al público y eso siempre es un milagro que no se sabe cuándo y cómo se establece.

P.¿Y las críticas?

R.Los críticos te pueden ayudar si dicen cosas interesantes sobre la película, que también es algo misterioso. Sabemos que en Francia ha habido comentarios maravillosos, con la excepción de Le Monde.

P. En España las cosas son un poco distintas. ¿Usted no es profeta en su tierra?

R.¿Sabes lo que pasa? Que me da igual el éxito que yo tenga o no tenga en España, donde, por otra parte, creo que me va muy bien. Es verdad que me va mejor fuera, lo puedes ver, pero mi tierra es aquella y mi lengua es aquella. Entonces, he decidido desde hace mucho tiempo trabajar en nuestra lengua y en nuestro país porque eso es independiente de tener éxito allí o no tenerlo. Es algo más trascendente que eso.

P.Tanto prestigio, tanto halago, ¿no afecta a esa espontaneidad que forma parte de su firma personal en el cine?

R.Yo me siento totalmente espontáneo. Sigo siendo igual, el problema es que no tengo tiempo. No puedo más por una cuestión de salud, no es que me vuelva más antipático, pero, inevitablemente, me vuelvo más inaccesible yo, que soy una persona absolutamente accesible. Y creo, además, que hay que serlo, porque, si no, se pierde uno lo más importante de la vida, que es compartirla con los demás.

P.¿Esa inaccesibilidad marca que sus películas tiendan cada vez más hacia la gravedad?

R.Supongo que sí. La mayor desgracia es convertirte en una celebrity, no el éxito. El éxito es buenísimo. A él le debo libertad y hacer las películas que quiero hacer. Pero, lo de ser famoso ahora mismo en España, es una de las cosas que más han empobrecido mi vida. Ya no me muevo libremente por la calle y eso es terrible: un precio altísimo que reduce tu vida a una vida de interior.

P.¿Su vida y sus películas tienen muchos paralelismos?

R.No digo que mi vida sea tan truculenta como mi cine, pero son las historias que me gusta contar, las más me atraen, con personajes muy en el extremo, en situaciones más complicadas. Son las que más me excitan, más me estimulan y, también, las que más curiosidad me provocan a la hora de profundizar en ellas, de conocer esos personajes a través de mí mismo.

P. Y en el sentido inverso, ¿cómo le cambia el proceso de una película?

R. La escritura es como una novela donde la realidad te da la primera línea y el resto tienes tú que escribirla si quieres saber de qué va. No elijo los temas, me vienen las historias y yo me convierto en un médium para que salgan fuera. Después, trato de ser lo más honesto posible con el tratamiento que me piden. Pero, cuando me piden, es como si fuera una persona que me está reclamando el estilo en que tiene que ser narrada.

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