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Fuerzas rebeldes desafían a la junta de Malí con un ataque coordinado en varios puntos del país

El aeropuerto internacional de Bamako, la principal base militar de la capital y las ciudades de Mopti y Kidal han registrado ataques durante la madrugada

Un soldado maliense en una posición en la base de Kati, a las afueras de Bamako, este sábado.Stringer (REUTERS)

Varias fuertes explosiones han sacudido este sábado de madrugada a Bamako, la capital de Malí, y otras ciudades del interior del país a causa de una serie de ataques coordinados por parte de grupos armados disidentes. El país, gobernado por una junta militar liderada por el general Assimi Goïta desde el último golpe de Estado en mayo de 2021, vive una guerra fragmentada donde el Estado, insurgencias separatistas y grupos yihadistas compiten por el territorio y el poder político en un contexto de debilidad institucional. Según la información difundida por las Fuerzas Armadas Malienses en un mensaje, los grupos armados han logrado tomar el control de varios puntos y cuarteles del país y los combates continúan.

Los principales actores armados que operan en Malí son grupos yihadistas como JNIM, vinculado a Al Qaeda, y el Estado Islámico en el Gran Sáhara, que buscan imponer su interpretación del islam y expulsar al Estado y a las fuerzas extranjeras. También operan en el territorio los rebeldes tuareg, como el Frente de Liberación de Azawad, que reclaman mayor autonomía para el territorio donde están presentes, en el norte. Los ataques de este sábado se atribuyen a Azawad y al JNIM.

Alrededor de las cinco de la madrugada (las siete en la España peninsular) se han escuchado explosiones tanto en el aeropuerto internacional Modibo Keïta, en Bamako, como cerca de Kati, la principal base militar del país, en las afueras de la capital, pero eso no ha impedido que el estruendo haya llegado hasta los barrios más céntricos. “He notado un golpe enorme en los cristales de la habitación”, ha asegurado un cliente de un hotel situado en el barrio ACI 2000, donde se encuentran también numerosas embajadas.

Más allá de estos incidentes, la situación en Bamako es de tranquilidad, con gente en la calle y los mercados abiertos.

La información contrastada hasta ahora apunta a cuatro focos: los ya mencionados en Kati y en el aeropuerto, que ha sido cerrado y está bajo custodia de fuerzas mercenarias rusas. En Kati, además, ha sido alcanzada una vivienda que pertenece al ministro de Defensa. Debido a la situación, el ejército está controlando todos los accesos a la capital.

En tercer lugar, se han registrado ataques en el aeropuerto de Mopti, en el norte, donde sigue registrándose fuego intenso. Fuentes conocedoras de la situación han confirmado a EL PAÍS que la operación sigue en marcha.

Por último, Kidal también está siendo atacada, aunque se desconocen detalles por ahora. Kidal es una ciudad en permanente disputa entre el ejército maliense y separatistas tuareg, y aunque ha estado bajo el control de la junta de Goïta, actualmente su dominio no está plenamente consolidado.

Mohamed Elmaouloud Ramadane, portavoz del Frente de Liberación del Azawad, ha afirmado en las redes sociales que sus fuerzas han tomado el control de varias posiciones en Kidal y Gao, pero esta información por ahora no ha podido ser confirmada por ninguna fuente independiente.

Por su parte, el JNIM no ha reivindicado estas acciones, aunque con frecuencia los ataques a las instalaciones militares malienses vienen de parte de este grupo. La Embajada de Estados Unidos en Malí ha emitido un comunicado pidiendo a sus ciudadanos que eviten los desplazamientos por ahora.

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