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Los donantes prometen 165 millones a Somalia para reforzar la seguridad

La comunidad internacional financiará las fuerzas de paz africanas y la policía

La nueva Somalia que busca el amparo de la comunidad internacional recibió ayer en Bruselas promesas de 165 millones de euros durante un año para equipar y financiar a la fuerza multinacional de la Unión Africana (Amisom) que mantiene la precaria paz en el territorio y para crear fuerzas policiales y de seguridad que deben extender la presencia del Gobierno más allá de Mogadiscio y algunas pocas regiones del país. Para más adelante queda la lucha contra la piratería, reconocida como un lucrativo negocio de empresarios sin escrúpulos. El nuevo presidente somalí, Sharif Ahmed, avalado ahora por la comunidad internacional, prometió hacer todo lo posible para pacificar el país y acabar con la piratería. "Ese fenómeno no durará eternamente", dijo con lógica aplastante. Javier Solana confesó tener el sentimiento de que el líder somalí va en serio.

La simple celebración de la conferencia, a instancias de Naciones Unidas y con la Comisión Europea como anfitriona de unos 60 países y organizaciones internacionales, fue presentada como un éxito por sus principales participantes, que destacaron cómo la de ayer es la primera ocasión en 18 años de la historia reciente del Estado fallido que la comunidad internacional hace un gesto hacia Somalia. Bien que de forma interesada, dada la creciente presión que la piratería ejerce sobre negocios y Gobiernos de todo el mundo que usan las aguas vecinas como zona de paso y de pesca.

Prueba de lo delicado de todo el ejercicio desarrollado en Bruselas es que el presidente somalí llegó a la conferencia cuando habían pronunciado sus discursos los más prominentes oradores, desde el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, a Solana. La hora y media de retraso del jeque Sharif Ahmed se debió a problemas de visado. En el control de pasaportes, el jefe del Estado fue tratado con las sospechas que puede suscitar cualquier somalí que quiera entrar en la UE. Lo dijo el secretario general de Naciones Unidas: "Somalia es hoy sinónimo de desesperación y tierra sin ley". Otros oradores evocaron el fantasma del 11-S, concebido en el Afganistán de los talibanes, otro Estado fallido.

A combatir esa imagen se conjuró la comunidad internacional, encabezada por la Comisión Europea, que, en su tradicional papel de principal donante mundial, ofreció 72 millones de euros, a repartir entre Amisom (60 millones) y la formación de fuerzas policiales (12 millones). Varios países hicieron otras ofertas, incluida la del Gobierno egipcio de enviar uniformes para los futuros 10.000 policías. También habrá financiación para instruir a otros 6.000 agentes paramilitares. En total 165 millones, una suma ínfima, que tuvo que ser defendida como una inversión que evite mayores gastos en el futuro. De nuevo el eco afgano.

El objetivo es doble: crear un rudimento de Estado que use la fuerza para extender su influencia sobre el territorio nacional y que, con la subsiguiente pacificación, permita eventuales operaciones de ayuda y desarrollo. "El restablecimiento de la paz y de la seguridad es fundamental", señaló el presidente somalí, elegido a primeros de años por el Parlamento de Mogadiscio tras un acuerdo entre una plétora de grupos en guerra intestina desde 1991. El Gobierno de Sharif Ahmed viene precedido de otros 15 fallidos. "¿Que otros hayan fracasado debe impedirnos seguir intentándolo?", se preguntó el presidente. La gran diferencia ahora es que la comunidad internacional aparece unida tras el jeque. Sharif Ahmed hizo sentidas promesas de combatir la piratería. "Tenemos que acabar con el problema de la piratería en tierra firme", proclamó mientras pedía medios para crear un cuerpo de guardacostas. "Nuestro deber es perseguirles por tierra y por mar".

Solana se confesó convencido por lo visto y oído. Por tres veces dijo "tener el sentimiento" de que "el Gobierno somalí hará lo posible para derrotar a la piratería".

La pesca busca protección

La actual misión naval de la UE contra la piratería está garantizada hasta diciembre. La OTAN estudia opciones para mantener una presencia ahora circunstancial. Dada la imposibilidad de garantizar al 100% la seguridad sobre área tan amplia, algunos países consideran añadir medidas de protección personalizadas. Los pescadores españoles, por ejemplo, reclaman seguridad privada a bordo de sus barcos. El Gobierno belga se la ofrecerá con soldados a sus mercantes.

Madrid estudia el procedimiento a seguir para responder a la demanda de los armadores, supeditada a una habilitación específica en la que deberán intervenir al menos los ministerios de Interior y Fomento, según manifestó ayer el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, en Luxemburgo.

Esa protección llegará antes que los "como mínimo seis millones de euros" ofrecidos ayer por España a Somalia. Forman parte de un paquete de 30 prometidos hace meses a la Unión Africana por tres años. Los seis millones no están sometidos a ese plazo trianual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de abril de 2009

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