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CÁMARA OCULTA

El hombre de la farola

Como ningún productor se animaba a contratarle, se definió a sí mismo como "el hombre que espera bajo la farola". A lo que la actriz Icíar Bollaín sentenció que él nunca aceptaría imposiciones de los productores, aun siendo productor él mismo. "Eso, por supuesto", respondió Borau tajante.

Es curioso este José Luis Borau que pasado mañana ingresará en la Real Academia. No hay que hablar aquí de los méritos de Borau; ya lo hacen, y bien, quienes le han nombrado. Pero cabe un pequeño resumen de su trayectoria singular. Borau es, y ha sido, profesor de guión, productor, guionista, director, publicista, actor, escritor, editor de libros, presidente de la Academia (inolvidables sus manos blancas frente al terror de ETA), premio Nacional de Cinematografía, director de una semana de cine experimental, doctor honoris causa, académico en San Fernando, presidente de la SGAE y ahora también de una fundación que lleva su nombre con la que pretende ayudar a quienes empiezan en el cine.

Borau no tiene enemigos, algo inusual en el mundillo del espectáculo. Hay quien piensa que sus películas son raras, quizás por lo que él mismo dice: "El cine se hace como se hace el amor, es decir, como se puede...", aunque quizás también porque resulte incómoda su lucha contra los molinos de viento de la mediocridad. Bienvenido a la Real Academia este hombre arriesgado y original, que viene observando la vida con cara de chico que no ha roto un plato, y que sigue luchando para que este país sea menos cateto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de noviembre de 2008