Zapatero apoya el plan de Bush y pide leyes financieras internacionales

El presidente reclama en la ONU mantener el nivel de ayuda al desarrollo

Reglas globales para mercados globales. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero pidió ayer en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, la puesta en marcha de una "legalidad financiera internacional" como respuesta a la "gravísima crisis" de Wall Street, que amenaza con extenderse a todo el mundo. Zapatero consideró "incuestionable" la necesidad de dotarse de reglas comunes que garanticen una mayor transparencia y una coordinación de los órganos nacionales de supervisión, y agrer liderada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). "Ya sabemos a qué puede conducir la codicia especulativa en el campo de cultivo de la desregulación", dijo en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

El jefe del Ejecutivo rechaza la reforma del mercado laboral que pide la CEOE

Antes, en una rueda de prensa, dio su respaldo al plan de rescate de la Administración Bush, que planea gastar 700.000 millones de dólares (casi medio billón de euros) en comprar los activos tóxicos que han contaminado todo el sistema financiero y quebrado la confianza en los mercados. Zapatero expresó su "comprensión y apoyo" a esta iniciativa, que traslada al erario público las pérdidas provocadas por el comportamiento irresponsable de algunas entidades financieras, alegando que se trata de una "circunstancia excepcional" y que su objetivo es "romper la dinámica de restricción de crédito".

Ambas medidas fueron acordadas en el encuentro que convocó el miércoles por la noche en Nueva York el primer ministro británico, Gordon Brown, y al que asistieron el propio Zapatero y los líderes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Australia, Kevin Rudd; Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, y el presidente de turno de la Unión Africana, el tanzano Jakaya Kikwete, así como el de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. Aunque la cita quedó devaluada por la ausencia de algunos de los principales invitados (ni Sarkozy, ni Merkel, ni Berlusconi acudieron), Zapatero aseguró que Barroso se comprometió a llevar sus conclusiones a las próximas cumbres internacionales, empezando por el Consejo Europeo del 15 de octubre.

Por el contrario, Zapatero rechazó el abaratamiento del despido propuesto por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, alegando que esta medida "no ayudaría a recuperar la confianza", que es "la clave y el meollo" de la actual crisis. Agregó que el Gobierno no reformará el mercado laboral "sin el concurso de empresarios y sindicatos" a través del diálogo social. Insistió en la "solidez del sistema financiero español" y pidió "sentido del humor" al líder del PP, Mariano Rajoy, tras descartar que Berlusconi o Sarkozy pudieran molestarse por sus comentarios sobre rse por sus comentarios sobre el avance económico de España respecto a dichos países.

Por la tarde, ante la Asamblea General de la ONU, Zapatero instó a los países desarrollados a que cumplan su compromiso de destinar el 0,7% del Producto Internacional Bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo en el año 2015.

La revisión de los llamados Objetivos del Milenio, que prevén reducir a la mitad la pobreza extrema en dicho año, era hasta que estalló la crisis financiera el tema central de la actual sesión de la Asamblea General. Por eso, Zapatero pidió que no se utilice ésta para recortar la ayuda prometida. "No podemos excusar en la situación de los mercados el cumplimiento de nuestras obligaciones, escudarnos en las circunstancias para eludir nuestros compromisos", advirtió. "Esta generación lo puede hacer, lo debe hacer", concluyó, en tono kennedyniano.

Zapatero se reunió en la sede de la ONU con el fundador de Microsoft, Bill Gates, y el cantante de U2, Bono, que encabezan iniciativas de desarrollo en África, y con la presidenta argentina, Cristina Fernández, que visitará Madrid en febrero próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 25 de septiembre de 2008.

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