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El campo derrota a Cristina Fernández

El Senado tumba con ayuda del vicepresidente el plan clave del Gobierno argentino

Una tormenta política se desató ayer a las 4.18 de la madrugada argentina (cinco horas más en la España peninsular). El vicepresidente del país suramericano y presidente del Senado, Julio Cobos, votó a esa hora en contra de la subida de impuestos a la exportación de soja que había aplicado la jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner, en marzo pasado. Con el aumento se pasaba del 35% al 45%, aunque sujeto a la cotización internacional con un tope máximo del 60%.

El voto de Cobos no sólo impidió que se convierta en ley este aumento tributario que ha tenido en vilo a la economía y la política de Argentina en los últimos cuatro meses, sino que ha supuesto una crisis de gobierno porque se ha opuesto a una iniciativa que la presidenta y su marido y antecesor, Néstor Kirchner, habían planteado como de vida o muerte para su programa económico. Incluso ambos habían acusado de "golpistas" a los dirigentes de las entidades rurales que protestan. Fernández tardó 17 horas en reaccionar, en un acto en la ciudad de Resistencia, donde se dirigió a Cobos en duros términos: "Nunca nos hemos traicionado". Sin nombrar a su número dos, dijo que hay dirigentes "que no entendieron lo que se le prometió a la gente en [las elecciones de] octubre", cuando ambos fueron elegidos.

El aumento impositivo al principal cultivo de Argentina unificó a grandes, medianos y pequeños agricultores en cuatro huelgas, dos de las cuales incluyeron cortes de carretera que desabastecieron los comercios. La crisis tumbó en abril a Martín Lousteau como ministro de Economía.

Para terminar con las protestas y ganar legitimidad, la peronista Cristina Fernández aceptó una propuesta del ex radical Cobos de enviar al Congreso un proyecto de ley para ratificar la resolución del cambio tributario, pero desde entonces el vicepresidente se ha manifestado a favor de que el incremento fuera menor.

En la Cámara de Diputados, donde el kirchnerismo tenía a principios de año 155 legisladores, el proyecto de la presidenta consiguió hace dos semanas 129 votos contra 122. En el Senado, pese a que el kirchnerismo contaba originalmente con 45 escaños, la votación terminó empatada 36 a 36 y, después de 18 horas de sesión, Cobos debió dirimir la cuestión en la madrugada.

En un discurso de 40 minutos, nervioso y entrecortado por largos silencios, el vicepresidente explicó su voto en contra del proyecto de su Gobierno: "El país está partido [en dos]. No creo que sirva una ley que no resuelva este conflicto (...). La historia me juzgará, no sé cómo (...). No puedo acompañar este proyecto y esto no significa que esté traicionando a nadie. Le pido a la presidenta de los argentinos que tiene una oportunidad de enviar un nuevo proyecto que contemple todo lo que se ha dicho (...). Pido perdón si me equivoco (...). Mi voto no es positivo, mi voto es en contra".

La decisión de Cobos despertó el júbilo de los dirigentes rurales en vigilia en los bosques del barrio de Palermo, elogios de los partidos de oposición -incluso del radical, que lo había echado por aliarse con Kirchner- y la ira de algunos militantes kirchneristas que quisieron irrumpir en el Congreso al grito de "traidor". Los policías lo impidieron.

Cobos aclaró que no renunciará a la vicepresidencia (por ley, Fernández no puede destituirle). El presidente del grupo peronista en el Senado, Miguel Pichetto, que no pudo retener los votos de algunos de sus correligionarios, le criticó con dureza: "La historia lo va a juzgar mal. Creo que ha hecho un daño muy importante". Sin embargo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires y vicepresidente del partido peronista, Daniel Scioli, pidió "no dramatizar", y recordó que el martes el ex presidente había dicho que, "como corresponde, se iba a respetar una decisión del legislativo". No obstante, la resolución seguirá vigente hasta que la jefa del Estado lo derogue. El Gobierno puede enviar al Congreso otro proyecto con modificaciones, pero no el mismo. En tanto, el actual texto afronta demandas judiciales por presunta inconstitucionalidad.

La presidenta, cuyo mandato expira en 2011, ha perdido durante los cuatro meses de conflicto buena parte de su popularidad. La fórmula Fernández-Cobos había ganado las elecciones de octubre con el 46% de votos y la presidenta había asumido el poder con una popularidad del 56%, pero tras un conflicto que agravó la inflación y desaceleró el crecimiento, ahora sólo la apoya el 20%.

La soja, reina de las exportaciones

Fue calificada como un "yuyo", una mala hierba, por la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, es un yuyo valioso. La soja y sus derivados (la harina y el aceite) no son todo para la economía argentina, pero han adquirido un gran peso en ella, sobre todo desde la recuperación de la crisis de 2001, incluido durante el Gobierno de su marido, Néstor Kirchner (2003-2007).

Las exportaciones de granos y sus subproductos representarán este año más de un tercio de las ventas externas de Argentina, según pronostica el ex secretario de Programación Económica Miguel Bein. Con el encarecimiento mundial de los alimentos, incluida la soja, se prevé que en 2008 la tercera economía latinoamericana exporte esa oleaginosa por 16.380 millones de euros, el 36% del total de las exportaciones argentinas: 48.960 millones.

El año pasado, cuando las cotizaciones internacionales de las materias primas aún no habían subido tanto, el principal cultivo de Argentina -que ocupa la mitad de la superficie sembrada- había representado el 24,3% de los envíos al exterior de este país suramericano, frente al 13,7% de los productos petroleros y petroquímicos, el 10,7% de la industria del automóvil, el 4,2% del trigo, el 4,1% del maíz y el 2,6% de la carne vacuna.

China es el principal comprador de granos y aceites de soja, mientras que la UE es la que adquiere más harinas, que sirven como alimento para vacas, pollos y cerdos. El 95% de la soja argentina se exporta.

La importancia de la soja también se percibe en la recaudación tributaria. Desde la devaluación del peso en 2002, Argentina ha aplicado impuestos a todas las exportaciones, de modo que el Estado aprovechase una parte de la competitividad ganada por la moneda y que los precios internos permaneciesen por debajo de los internacionales.

El tributo a la soja, con el aumento aplicado en marzo pasado por Cristina Fernández, iba a reportar 5.010 millones de euros, lo que representa el 2,4% del producto interior bruto (PIB) argentino y el 60% de todos los derechos de la exportación, según cálculos de Bein. Se trata de una suma clave para lograr la meta de superávit (antes del pago de la deuda) del 3,15% del PIB. Si no se aplica la subida impositiva, las arcas públicas perderán 1.043 millones.

Desde la década pasada, la soja ha ido desplazando a otros cultivos, al ganado, a bosques y a campesinos que se dedicaban a la agricultura de subsistencia. Los campesinos no comercializaron la mitad de la última cosecha como medida de protesta.

El 'oro verde'

- Se estima que las exportaciones argentinas de soja en 2008 ascenderán a 16.380 millones de euros.

- La soja supone el 36% del total de exportaciones del país. Le siguen los productos petroleros y petroquímicos, con un 13,7%.

- Sin la subida impositiva prevista, las arcas públicas perderán 1.043 millones.

Cobos: el voto clave

- El vicepresidente, Julio Cobos, rompió el empate en el Senado al votar en contra de su propio Gobierno.

- Nació en Mendoza hace 53 años y se afilió en 1991 a la Unión Cívica Radical (UCR), el rival político histórico

del peronismo.

- En 2003, este ingeniero civil, casado y con tres hijos, fue elegido gobernador de Mendoza, al oeste del país.

- Fue el primer fichaje del ex presidente Néstor Kirchner para su proyecto de concertación, con el que aspiraba a romper las viejas estructuras partidarias. La UCR acabó expulsándole.

- Kirchner apadrinó el ascenso de Cobos en la candidatura de 2007 junto a Cristina Fernández, que logró el 46% de los votos.

- El conflicto del Gobierno con el campo deja a Cobos en una incómoda postura, ya que quiere seguir en el cargo de vicepresidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de julio de 2008

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